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“Mis hijos dejaron de estudiar el año pasado”, confirmó Pastor Coca, quien tiene dos menores de edad en etapa escolar. A ambos los inscribió en establecimientos educativos a inicios de 2021. Asistieron durante dos meses, pero luego abandonaron los estudios. El padre justifica que debido a que las clases eran virtuales, tenía que gastar más de Bs 30 diarios para que sus dos hijos se conecten por Zoom. Al cabo de dos meses desistió, los recursos no abastecían y los niños dejaron de estudiar.

Este año asegura que volverá a inscribirlos y buscar una forma de que nivelen su avance.

El 2021, en medio del segundo año de pandemia se dictaron clases a distancia, semipresenciales y presenciales.

Sin embargo, hay menores de edad que dejaron las asistir a clases. Justifican que tuvieron dificultades para tener dispositivos móviles y acceder a internet por falta de recursos. Este año apunta a ser igual de crítico, en especial para hogares con varios hijos.

En este nuevo año de gestión escolar, el Ministerio de Educación confirmó que las zonas con elevado riesgo de contagio, en general las urbes, deberán pasar clases a distancia, apoyados por sesiones virtuales y apoyo de radio y televisión. Mientras que las zonas más alejadas, de acuerdo al riesgo de contagio, podrán acceder a las modalidades semipresencial y presencial.

Abandono

Coca relató que sus dos hijos están en secundaria; uno dejó el primer curso de secundaria y, el otro, el segundo curso de este ciclo.

“Solo el año pasado dejaron de estudiar, por el motivo de Wifi y celular, acceder a esas cosas. Teníamos un celular, a veces nos prestaban otro. Pero no era todos los días y ellos tenían que ingresar a Zoom todos los días”, dijo.

Coca y su esposa son comerciantes y aseguraron que no tenían tiempo para guiar a sus hijos en las clases virtuales. Durante el tiempo que pasaron clases tuvieron dificultades. “Con esas clases virtuales uno casi no avanza. No son personales”, opinó Coca.

El padre reconoció que, a finales de año, en la unidad educativa les pidieron asistir a clases semipresenciales para que nivelen su avance, pero decidió no llevarlos.

Ambos estudiantes fueron inscritos en un módulo educativo fiscal del Distrito Municipal 9.

Este año, Coca se alista para inscribirlos de nuevo. Sin embargo, dice tener dudas nuevamente sobre la asistencia, pues tiene temor de que sus hijos se vacunen.

La Dirección Departamental de Educación (DDE) de Santa Cruz no tiene cifras de abandono escolar en la gestión 2021. De acuerdo a los datos del Sistema de Información de Educación, era una información que se tenía antes del inicio del pago del bono Juancito Pinto, de Bs 200, a comienzos de noviembre del año pasado.

Comparando los datos del Sistema de Información Educativa de estudiantes registrados en primaria, con los que recibieron el bono Juancito Pinto, un incentivo a la permanencia escolar, hay una deserción que supera el 10%, una de las cifras más elevadas, pues en 2019, antes del inicio de la pandemia del coronavirus, se informaba que la deserción escolar solo llegaba al 4%.

En la unidad educativa Victoria Díez, en el barrio Carlos Laborde, explicaron que ante las dificultades que tuvieron en la asistencia de estudiantes a clases virtuales se determinó que el último trimestre sería semipresencial. Pero de 1.166 que tenían inscritos, solo aparecieron 50.

Familias con varios hijos

En 2021 las familias con varios hijos tuvieron más dificultades para continuar con las labores educativas. A esta problemática se sumó que algunos hogares, primero, tenían que batallar por la salud de alguno de sus integrantes.

Este fue el caso de Estela Pacheco Justiniano, madre soltera de tres infantes, uno de ellos de 10 años, que lucha contra el cáncer en la sangre, y pese a que su delicado estado de salud, la familia se dio modos para que siga sus estudios.

Pacheco contó que en la escuelita del Oncológico le prestaron un celular y, con este, su pequeño podía acceder a clases virtuales, aunque no de forma diaria, pues continúa con su tratamiento de quimioterapia y en algunas jornadas las fuerzas le fallaban para seguir las clases.

Pacheco indicó que este año su otra pequeña tiene que ingresar a kinder. Aún no sabe cómo hará para que ambos estudien, pero está decidida a inscribirlos.

“Soy madre soltera y me es muy difícil porque justo se me fregó el celular y el año pasado me tuve que prestar uno, que es con el que estoy ahora. Realmente me duele mucho no tener un poquito más para que mis hijos pasen clases regulares”, lamentó la madre, a quien esta semana le cortaron la luz en la vivienda que cuida.

Su tercer pequeño tiene solo 10 meses y demanda otro tipo de cuidados. El teléfono de contacto de Estela es 690-89012.

Ana Figueroa, dirigente de las madres de niños con cáncer, comentó que muchas madres del Oncológico tuvieron más dificultades este año de pandemia para que sus hijos continúen con las clases.

Acceso a internet


El acceso a internet fue otra dificultad el año pasado. Para subsanar esto, la Alcaldía de la capital cruceña instaló internet gratuito en algunas zonas. Sin embargo, los vecinos reclaman que en muchos casos este no abastecía.

Un estudiante del distrito municipal 9, Benjamín Zurita, indicó que había días que no se podía conectar a clases virtuales porque sus padres no podían comprar megas. Su familia está integrada por dos menores de edad más.

“Preguntamos a familias por qué no se conectaban a clases, y nos decían porque no hay dinero y nos cortaron la luz por falta de pago”, cuenta una dirigente de la junta escolar de la zona.

Algunos estudiantes, después de mayo de 2021, cuando la Alcaldía instaló internet, asistieron a la unidad educativa para conectarse, pero el internet no soportaba más de 10 conexiones y se colgaba.

En la capital cruceña, zona que concentra la mayor cantidad de contagios, las autoridades se comprometieron a poner a disposición de cada unidad educativa al menos unas 20 computadoras para los estudiantes que no tienen acceso al dispositivo móvil.

Mientras tanto, desde el Ministerio de Educación ratificaron que se están realizando ajustes en la plataforma educativa a la que deben acceder los maestros de forma obligatoria, sin necesidad de internet en todo el país.

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