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La noche del 20 de octubre de 2019 fue una de las más amargas al interior del Movimiento Demócrata Social (MDS). Con la sigla de la alianza Bolivia Dice No (BDN) había logrado solo el 4% de respaldo en las elecciones -que al final fueron anuladas por un supuesto fraude- y fue derrotada por Chi Hyun Chung, un político que le duplicó el voto y que apareció en la última brecha de la campaña. Hoy, la organización del gobernador cruceño y líder de la organización, Rubén Costas, resucitó con el gobierno de transición y busca seguir en Palacio Quemado con Jeanine Áñez, exsenadora que estaba cerca de salir de la alianza.

Los demócratas no tenían vida política tras las justas de la pasada gestión. Los conflictos que lograron la salida de Evo Morales dispararon nuevos líderes, pero el poder recayó en Jeanine Áñez tras cumplir la sucesión constitucional de mandato. La exsenadora no tenía claro su futuro antes de los comicios, incluso podía haber saltado del barco del MDS. Hoy, es mandataria y candidata a la vez y la organización que lideran los Demócratas aprovecha quizá la única oportunidad para consolidarse en el gobierno central.

Para ese objetivo fue necesario consolidar pactos políticos. Áñez sumó a las agrupaciones de Luis Revilla, Adrián Oliva y Óscar Montes y sellaron la alianza Juntos, que postula a la mandataria.

El politólogo Marcelo Arequipa considera que los demócratas estaban obligados a presentarse con Áñez en las elecciones debido a que podían perder respaldo en su bastión, que es Santa Cruz, debido a las postulaciones del excívico Luis Fernando Camacho y del expresidente Jorge Quiroga.

Pero el experto observa que el MDS al llegar al poder de inmediato se consolidan en las decisiones del Estado. Pone como ejemplo la designación de Óscar Ortiz como presidente de la comisión de Constitución del Senado, instancia legislativa clave para aprobar normativas post conflicto.

Además, remarca que en el discurso de Áñez del 22 de enero, la mandataria anunciaba su candidatura al decir “misión cumplida” y ponía a los demócratas en carrera electoral con el fin de derrotar al Movimiento Al Socialismo (MAS) y a los detractores del expresidente Evo Morales.

“Los demócratas fueron en la última elección la única organización con estructura política con un trabajo más disciplinario. El resto de las organizaciones no se comportaron como un partido político. Es claro que necesitan trascender más allá de lo regional y para eso se sumaron Luis Revilla y Adrián Oliva, y también parece que se sumará Leopoldo Fernández”, destaca Arequipa.

Fracaso electoral

Los demócratas, bajo la sigla BDN, postuló a los senadores Óscar Ortiz y Edwin Rodríguez como candidatos en primera instancia. El legislador potosino, en plena campaña, decidió abandonar el barco por discrepancias con la estructura del MDS. Luego se decidió que la diputada Shirley Franco acompañaría al asambleísta cruceño. Esa dupla logró el 4%.

Ortiz, uno de los pocos “amigos” de Áñez que se quedó en la Asamblea Legislativa Plurinacional, admite que el MDS llegó a Palacio Quemado sin mérito electoral, pero señala que la gestión de la presidenta está en el marco constitucional, como también su candidatura, que fue ratificada el martes en la posesión de tres ministros de Estado.

“La candidatura de la presidenta se da después de que las otras opciones que tuvieron más de 70 días para unirse, no lo hicieron y no representan la posibilidad hoy de ganar al MAS. La presidenta es la única opción que en este momento genera un consenso que incluya apoyo de las tres grandes regiones del país”, afirma Ortiz

Gonzalo Barrientos, diputado y secretario nacional del MDS, recalca que los demócratas hicieron frente al MAS durante los 14 años que estuvo Evo Morales como mandatario y que la organización dejó de ser una fuerza regional, ya que se expandió a regiones donde logró autoridades locales, como en Potosí y en Cochabamba.

“Los demócratas fuimos la única fuerza de oposición fuerte que hizo frente al MAS. Por eso hay legisladores y autoridades locales de esta organización. Entonces, si bien llegamos al gobierno producto del fraude del MAS, ahora tenemos la oportunidad de ser un gobierno reconocido por los votos”, destaca Barrientos.

El 4% obtenido en los últimos comicios parecen lejanos en la mente de los demócratas. Están seguros de ser la fuerza principal para enfrentar al MAS, pese a otras intenciones opositoras al partido de Evo Morales. El dirigente del partido Ernesto Suárez dice que se abren a otras alianzas y repite el pedido de Áñez: formar un bloque único en torno a la presidenta del Estado. “Estamos seguros de que somos la principal fuerza política para vencer al MAS, para que la democracia siga y no retorne la dictadura”, detalla.

Aliados con pasado

Es bajo ese afán que llegan las alianzas que respaldan la postulación de Jeanine Áñez. Son políticos con pasado de apoyo a otros rivales de la candidata y que tienen solo respaldo local. Luis Revilla, alcalde de La Paz, fue aliado de Evo Morales en el inicio de su carrera política y luego decidió ir solo en las justas paceñas al dejar a Juan del Granado. La pasada gestión fue impulsor de la candidatura de Carlos Mesa, pero por divergencias rompieron la alianza y ahora pactó con los Demócratas.

El burgomaestre, que es el jefe de la agrupación Soberanía y Libertad (Sol.bo), considera que el panorama político cambió entre noviembre de 2019 y enero de 2020. Revilla acota que la alianza Comunidad Ciudadana (CC) no respondía a la coyuntura electoral y que habló con Mesa para “re direccionar” el pacto para hacer frente al MAS. Eso no se pudo y ahora ve a Áñez como la candidata ideal para ganar las justas del 3 de mayo, postura y apoyo idéntico que utilizó para enarbolar a Mesa.

“(Jeanine Áñez) es una mujer muy valiente, decidida, una mujer a la que no se la está valorando lo suficiente, respecto a lo que ella ha decidido y cómo se ha jugado por los bolivianos para poder tener paz y democracia (…) tiene grandes posibilidades de construir un gran frente que nos dé una victoria contundente en las elecciones del 3 de mayo”, remarca Revilla.

El politólogo Franklin Pareja desacredita las alianzas en torno a Áñez a partir de la candidatura de la mandataria. El analista considera que la presidenta pudo pasar a la historia como una persona capaz de cumplir su palabra, pero al final -dice- se animó a postular a la Presidencia, lo que perjudicó su carrera. “Particularmente veo que el potencial de la señora Jeanine Áñez era muy grande, podía haberse diferenciado históricamente de todos los políticos que dicen una cosa y hacen otra cosa y sus bonos podían haber crecido mucho más simplemente esperando un tiempo razonable”, destaca.

La alianza también es empujada por Adrián Oliva, gobernador de Tarija y líder de la agrupación Todos. La autoridad, en su juventud, fue dirigente del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en suelo tarijeño. Después era uno de los 37 diputados de la coalición Plan Progreso para Bolivia-Convergencia Nacional (PPB-CN), alianza que reunió a opositores del MAS como Manfred Reyes Villa, Leopoldo Fernández, Germán Antelo y José Luis Paredes. Luego pasó a Camino al Cambio (CC) de Mario Cossío y la pasada gestión apoyó a Carlos Mesa. “Vemos en Jeanine Áñez la única opción ganadora, la única opción para que el MAS no vuelva y para que la democracia siga en Bolivia”, opina.

En el pacto también está Óscar Montes, exalcalde de Tarija que coqueteó con el MAS y que rompió su alianza con Rodrigo Paz Pereira, hijo de Jaime Paz Zamora. Áñez espera más alianzas para reforzar su candidatura.

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