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4 de marzo de 2024, 4:00 AM
4 de marzo de 2024, 4:00 AM

por Claudia Vaca -  INVESTIGADORA EN EDUCACIÓN Y CULTURA

En el ámbito global de la educación superior, los rankings internacionales son una herramienta crucial para evaluar la gestión de calidad educativa y comparar el desempeño de las instituciones académicas y promover alianzas interuniversitarias. En este contexto, se destaca la necesidad de abordar los desafíos específicos que enfrentan las universidades bolivianas en estos rankings.

La gestión de la calidad educativa se convierte en un punto focal, donde criterios como la calidad docente, la equidad de género en los niveles administrativos y toma de decisiones, la diversidad cultural en los equipos docentes, la gestión comunicativa, la capacidad de investigación, el plantel docente con reconocimiento social local e internacional, las invitaciones directas al capital intelectual del país para asumir cátedras, la inversión en prevención de fuga de capital intelectual y recuperación de capital intelectual migrado, la internacionalización de los grupos de investigación universitaria, perfiles ORCID del personal docente investigador, publicaciones de libros, publicaciones de artículos científicos en revistas indexadas Scopus, WOS, publicaciones en base de datos Scielo, Dialnet, etc. y la reputación internacional son fundamentales. Los rankings como el QS World University Rankings, el Times Higher Education World University Rankings y otros, proporcionan una visión integral del rendimiento académico, destacando los aspectos ya citados en sus criterios de evaluación.

En el plano administrativo, se evalúan aspectos como la circulación académica de investigadores destacados, los incentivos económicos por publicación, graduación oportuna de los estudiantes, las políticas relacionadas con la investigación y la capacidad de divulgación científica institucional; la infraestructura digital también juega un papel crucial, desde la digitalización de procesos de aprendizaje hasta la actualización bibliográfica, gamificación en los procesos de aprendizaje y evaluación, medición regular del rendimiento docente y estudiantes, convalidación digitalizada y ágil de los títulos internacionales o programas en los que participan estudiantes y docentes.

Las universidades bolivianas enfrentan el reto de mejorar su posición en los rankings internacionales, donde algunas han logrado reconocimiento en evaluaciones como QS World University Rankings, Webometrics, pero aún enfrentan obstáculos para ubicarse entre las primeras.

Para abordar estos desafíos, es crucial implementar estrategias como el enfoque en la graduación oportuna de sus estudiantes, divulgación científica, la inversión en investigación, prevención de fuga de capital intelectual al extranjero, inversión en recuperación del capital intelectual y la colaboración internacional para aumentar el intercambio internacional de docentes y estudiantes. Así mismo la creación del Consejo nacional de rectorías, vicerrectorías y direcciones de gestión de calidad, para articular fuerzas entre las diversas universidades públicas y privadas, y encontrar soluciones a las problemáticas del país, articulando este consejo con los otros de la región. Además. está pendiente la creación de una Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, que financie contratos de investigación con becas de maestría y doctorado al personal universitario, que invierta en formación de capital humano avanzado, para prevenir la fuga de capital intelectual, así como atraer al capital intelectual extranjero, que proyectará una internacionalización necesaria, para resolver las brechas existentes.

Universidades de países vecinos como Brasil, Chile y México han demostrado un destacado desempeño en los rankings internacionales, gracias a iniciativas como el pago puntual del salario del profesorado, incentivos por publicación y la digitalización de procesos administrativos. La coordinación entre universidades, tanto públicas como privadas, y la promoción de agendas de investigación conjuntas también son clave para el éxito, estos países tienen algo en común: Consejos de rectorías, vicerrectorías, direcciones de gestión de calidad, reuniones mensuales y toma de decisiones para mejorar la calidad de educación universitaria del país, políticas de género claras, seguimiento a casos de denuncias de violencia y acoso entre colegas y con estudiantes, además la inversión desde el Estado con sus agencias de investigación y desarrollo.

En resumen, la gestión de la calidad educativa en las universidades bolivianas requiere un enfoque integral que aborde los criterios clave establecidos por los rankings internacionales. Solo a través de un compromiso institucional y la implementación efectiva de estrategias adecuadas, se podrán superar estos desafíos y mejorar la posición de las universidades bolivianas en el escenario mundial.


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