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El informe del Instituto de Investigación Forense (IDIF) de la Fiscalía reveló que se detectó la presencia de 0.12 de alcohol etílico en la sangre del copiloto J. J. A. V., de la aeronave K8 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), que se siniestró ayer y dejó un muerto y cinco heridos en el municipio de Sacaba.

Además, el dictamen pericial de la División de Laboratorio de Toxicología Forense del IDIF informa que en la muestra de sangre del piloto de iniciales N. S. A., no se halló rastros de alcohol.

Sin embargo, el mismo examen médico forense aclara que tras el accidente aéreo los dos ocupantes fueron atendidos en la Corporación del Seguro Social Militar (Cossmil), donde recibieron medicamentos que pudieron hacer variar los resultados de las muestras.

Por otro lado, en medio del dolor de los familiares fueron sepultados la tarde de ayer los restos de la joven de 23 años, María Soledad Nogales Escalera, que perdió la vida trágicamente en su casa en Sacaba de Cochabamba al estrellarse en el lugar un avión de entrenamiento de la Fuerza Aérea Boliviana FAB.

Mientras eran enterrados los restos, la Fiscalía de Cochabamba presentó imputación contra los pilotos por homicidio culposo.

Ayer cuando los fiscales acudieron para recibirles sus declaraciones guardaron silencio haciendo uso de su derecho. Ellos serán llevados ante un juez cautelar.



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