.

29 de mayo de 2024, 4:00 AM
29 de mayo de 2024, 4:00 AM


El contexto económico y político que vive el país pone al Gobierno de Luis Arce en un duro momento. A la escasez de dólares y la demanda de normalidad en la provisión de carburantes, que anticipan conflictividad social, se suma un enrarecido clima político que tiene en el centro al Movimiento Al Socialismo con sus dos facciones envueltas en un encarnizado enfrentamiento.

Ya el presidente avisaba de que hay un golpe blando que pretende el acortamiento de su mandato, mientras el discurso oficial identifica a los responsables en el evismo y en la tan mentada “derecha” en la que visualizan a políticos que, según dicen, nunca ganaron elecciones. Según ellos, los dos extremos están unidos para causarle daño al Gobierno actual.

Sin embargo, nada surge de manera espontánea, sino que hay un caldo de cultivo en la incertidumbre ciudadana por la situación económica actual de dificultad para acceder a las divisas que permitan importar bienes y a la falta de normalidad en la provisión de carburantes, especialmente diésel, que es fundamental para proseguir con las actividades en el agro. Se trata de un menú de problemas que el Gobierno ha negado y sigue negando. A la escasez de dólares ahora la llama especulación, pero no se atreve a detectar que también hay desconfianza ciudadana respecto a las políticas de Estado para resolver estos problemas. Mientras tanto, los precios van subiendo y los bolsillos del boliviano de a pie se vacían, generando angustia. Hay una incertidumbre económica y la antesala de una crisis social para la cual aún no se ha encontrado una vacuna.

Tampoco hay una luz al final del túnel político que vive el país a raíz de la pelea interna del MAS. Si bien ésta fue desencadenada por la injerencia del Poder Judicial en el Poder Legislativo, una vez que se abrió el candado y que el Tribunal Constitucional liberó las elecciones judiciales, ahora resulta que se vencieron los plazos y que es la Asamblea Legislativa la que pone trabas para la continuidad del proceso.

El vicepresidente, David Choquehuanca, que es presidente nato del Congreso se niega a convocar a una sesión plenaria para aprobar normas que permitan allanar el camino a las judiciales y también a la aprobación de créditos. La condición que pone la oposición es que se apruebe dos leyes para anular la autoprórroga de magistrados y esa es una puerta que el oficialismo no está dispuesto a abrir. Eso deja el proceso en una encrucijada. 

El riesgo es que no den los plazos para realizar la elección judicial este año y que, por tanto, se pospongan las elecciones primarias y hasta las nacionales, extremo que ya fue sugerido por algunos militantes del arcismo.

Los gremialistas, transportistas y evistas anuncian protestas sociales desde junio. Bloqueos de caminos, marchas y un largo etcétera. En este país hay el mal hábito de dejar que los conflictos escalen, sumen demandas y que su solución se complique cada vez más. 

Lo aconsejable sería ir por otra vía. Si es complicado resolver la crisis política, el Gobierno debería esforzarse por escuchar y atender las demandas sociales. Dar certidumbre a la ciudadanía evitará que los ánimos se exalten y busquen salidas por el desastre. La pelota sigue en la cancha del presidente y sus colaboradores. Lo que se espera de ellos es que actúen con sabiduría y por el interés del país.

Tags