Diego von Vacano, politólogo, docente universitario y consultor
Con bombos y platillos, el Gobierno anuncia cada mes que estamos más cerca de una supuesta “industrialización” del litio. Pero a pesar de la oratoria, se ha avanzado poco en dos años y medio de la gestión de Yacimientos de Litio Bolivianos, que esta al borde de la quiebra. Vamos a repasar los diez problemas principales de este proceso hasta el momento.
Primero. En abril de 2021, YLB realizó una convocatoria internacional para la extracción directa de litio (EDL). Sin embargo, las empresas que firmaron convenios con YLB simplemente no son de EDL. CATL/CBC, aunque destacada en la fabricación de baterías, no tiene experiencia en la extracción de litio desde salares; CITIC Group, a pesar de su reputación en minería, hotelería y vinos, no tiene experiencia demostrada en EDL; y la empresa rusa Uranium One, como su nombre bien lo dice, tiene amplia experiencia en uranio y no así en el procesamiento de litio y mucho menos aún en extracción de litio desde salares. Además, la convocatoria original solo contemplaba pruebas de tecnología EDL, no la producción de carbonato de litio, lo que plantea problemas en la continuidad del proyecto. Hasta la fecha, no se han concretado contratos sólidos, lo que deja a Bolivia en una posición vulnerable, es así que se han escuchado rumores desde YLB, de que CBC ha propuesto cambios en la tecnología y subió los costos después de firmar el convenio, lo que genera incertidumbre.
Segundo. Subvención al producto y falta de presupuesto: la planta de cloruro de potasio tiene una capacidad instalada de 350.000 toneladas/año, pero actualmente solo produce 50.000 toneladas/año, lo que representa menos del 15% de su capacidad total. Esto resulta en un alto costo de producción en comparación con el precio de venta, lo que requiere subsidios financieros. Además, no se ha garantizado la producción de las 15.000 toneladas de carbonato de litio de grado batería. El incremento de salarios cerca del 100% desde 2021 ha consumido el presupuesto del proyecto en sueldos, dejando fondos insuficientes para su ejecución y conclusión del proyecto, lo que indica una falta clara de planificación.
Tercero. Estancamiento en la Legislación: la crucial “Ley de Litio” imprescindible para la participación de empresas privadas, especialmente internacionales, no ha avanzado. Aunque hay varios proyectos de ley, ninguno se acerca a un punto concreto que pueda debatirse en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Cuarto. Estancamiento en la impermeabilización de piscinas de evaporación: hasta la gestión 2019, se había impermeabilizado y puesto en operación 12 de las 20 líneas que el proyecto contempla para la producción de materia prima. En la gestión 2021, por las peleas internas del partido de gobierno, dijeron que las piscinas industriales hechas por Evo Morales no sirven y que apostarán a EDL, por lo que dejaron de lado la impermeabilización de las piscinas de evaporación, retrasando el proyecto en más de 2 años. Este hecho hace que no se incremente la cantidad de producción de cloruro de potasio y no se garantice materia prima para la planta industrial de carbonato de litio. No han sido proactivos en adoptar y promover estas técnicas ya conocidas, manejadas y con dominio de técnicos bolivianos.
Quinto. Retrasos en infraestructuras clave: la planta de tratamiento de agua es crucial para el proceso de extracción de litio, y el avance de la ejecución del proyecto no supera el 50%, y la adjudicación de la empresa Carlos Caballero sin competencia ni experiencia pone en riesgo la conclusión de este proyecto, y por si fuera poco tampoco se cuenta con instalaciones de gas GLP para el funcionamiento de la planta. Por estos hechos es que su inauguración de la planta industrial de carbonato de litio, se ha postergado repetidamente, lo que refleja una planificación inadecuada.
Sexto. Problemas de constante cambio de personal: el cambio reciente en la presidencia de YLB refleja los problemas de personal dentro del proceso. La falta de experiencia en litio de los líderes de la empresa es evidente y plantea interrogantes sobre sus capacidades para dirigir el proyecto. En las gestiones 2021 a 2023, en YLB ha habido cambios de personal como si fuesen reclutas que prestaron servicio, cumplieron su misión y los alejan en todas las áreas, este hecho también perjudicó fundamentalmente en la ejecución presupuestaria. La elección de personal es cuestionable, para muestra un ejemplo, un caso llamativo es el del Sr. Salvador Beltrán. Pasó de ser mesero en EEUU a ser gerente de Investigación y proyectos, un hecho que solo en Bolivia suceden estos casos.
Séptimo. Descuido del Medio Ambiente y el Turismo: no se han considerado adecuadamente los aspectos ambientales y turísticos en Uyuni. Existen otras alternativas para construir piscinas alrededor del salar en lugar de construirlas al interior mismo, lo que protegería el patrimonio natural y reduciría costos.
Octavo. Falta de Estrategia para la Inversión Privada Boliviana: a pesar de hablar de soberanía energética, todas las empresas en EDL son extranjeras. La falta de interés en atraer inversión privada boliviana de prestigio puede perjudicar el desarrollo del sector.
Noveno. Limitación de Alianzas Internacionales: Bolivia posee vastos recursos minerales, y limitarse a dos países y unas pocas empresas para trabajar con el litio es un error. La participación de más empresas internacionales podría beneficiar al país y aprovechar al máximo sus recursos.
Décimo. Finalmente, el talón de Aquiles ha sido que, en lugar de hacer las cosas bien, que era lo más fácil, el Gobierno optó por hacer las cosas de una manera complicada y equivocada. El atraso de dos años es muy serio; la ausencia del presidente Arce en este tema sorprende; la falta de transparencia real (mostrar cifras, datos, técnicas, resultados, etc.) y las roscas de YPFB en el litio perjudican seriamente.
Podemos cerrar con una observación. Una clave del éxito de la China comunista es que ha hecho que EEUU dependa económicamente del país oriental. Bolivia podría hacer lo mismo con el litio, vendiendo o hasta arrendándolo al país del norte para que dependa económicamente de Bolivia. De esa manera Bolivia tendría más soberanía política para realmente armar una estructura socialista para beneficiar a todo el país, no solo a unas pocas personas o a una sola familia.