10 de agosto de 2022, 4:00 AM
10 de agosto de 2022, 4:00 AM


En la actualidad Bolivia es escenario, al igual que en otras partes del mundo, de la aplicación de una de las estrategias más antiguas utilizadas en los diversos ámbitos en la vida de la humanidad que es: la división; la efectividad de esa medida radica en quien la aplica gana tiempo ante el adversario, lo desorienta y lo degasta con el tiempo, para aquellos que tienen el poder el desgaste es menor en comparación para quien no lo tiene. 

Así mismo, muchas personas aún no leen los signos de los tiempos en la política partidista, porque ambos bandos o los diversos partidos piden unidad de palabra, pero en las acciones fomentan la división; resaltando que en el caos los dirigentes pueden salir fortalecidos o ganar notoriedad pública cuando ya poco se hablaba de ellos.

Siguiendo lo anterior, se puede visualizar en la ciudadanía un cansancio por las diversas situaciones que atraviesan que va desde lo personal, familiar y económico para sumarle problemáticas de índole político partidista; sin embargo, estos mismos ciudadanos son la clave de la esperanza para que los dirigentes pueden sentarse a realizar acuerdos políticos donde prevalezca el bien común, es una labor difícil porque las emociones están a flor de piel, además de viejas rencillas que son utilizadas por los partidos políticos (de cualquier ideología) para mantener un protagonismo, cuota de poder o sencillamente llevar la contraria al Gobierno de turno. 

Sin embargo, aun desde el desánimo la ciudadanía juega un papel fundamental para presionar de manera no violenta a los diversos partidos políticos a un diálogo efectivo al bien de toda una nación y esta misma ciudadanía ha de aprender que no existen salvadores o redentores en la política…

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