22 de febrero de 2024, 4:00 AM
22 de febrero de 2024, 4:00 AM

La escasez de dólares, fenómeno que se ha intensificado en los últimos meses, provoca un impacto directo en los precios de los productos y servicios, alimentando la inflación y amenazando con erosionar el poder adquisitivo de las familias bolivianas.

El sector empresarial ha sido uno de los primeros en sentir los efectos de la falta de divisas. Importadoras han anunciado incrementos en sus precios de hasta un 25%. El motivo es simple: las altas comisiones que pagaron por las transferencias al exterior en dólares, que oscilan entre el 15% y el 25%.

Ahora, con las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno se espera un impacto, pero es de conocimiento público que una vez suben los precios, es difícil que vuelvan a descender. Ya en diciembre de 2023, la inflación cerró en 3,12%, lo que refleja una tendencia alcista.

Este escenario es preocupante, ya que se trata de sectores esenciales para el funcionamiento de la economía. La maquinaria agrícola es vital para la producción de alimentos, los materiales de construcción son imprescindibles para la infraestructura y los medicamentos son necesarios para la salud de la población. Además, los transportistas ya anunciaron el reajuste de tarifas.

El alza en los precios tendrá un efecto dominó en el resto de la economía. Los consumidores pagarán más por los alimentos, el transporte, la vivienda y los fármacos, lo que reducirá su capacidad de compra y, por ende, su demanda de otros bienes y servicios.

Este círculo vicioso podría derivar en un aumento de la inflación. En diciembre de 2023, la inflación anual en Bolivia alcanzó un 3,12%, la más alta en los últimos 12 años.

El Gobierno boliviano ha tomado algunas medidas para intentar aliviar la situación, como la liberación de las exportaciones y la intervención del Banco Unión para la importación de insumos. Sin embargo, se trata de acciones que todavía parecen insuficientes para contener la escalada del dólar y sus efectos negativos en la economía.

La fijación de una banda de comisiones en la banca para giros en el exterior ¿será suficiente para atraer dólares? ¿los exportadores encontrarán un precio competitivo en las entidades financieras para dejar sus divisas?

La subasta de combustibles y la libre importación son de las mejores medidas anunciadas para ir disminuyendo la subvención a los combustibles y ejemplos positivos de estas acciones se pueden ver cerca: Paraguay.

Entonces, es necesario que el Gobierno implemente una política económica integral que aborde las causas estructurales de la escasez de dólares, como la falta de diversificación de las exportaciones y la dependencia de las importaciones. Pero también la reducción del tamaño del Estado para disminuir el déficit fiscal en momentos de menores ingresos por la exportación de gas natural.

Esta semana se dieron los primeros pasos de una alianza público-privada, pero se precisa avanzar. No olvidemos que Bolivia, registra una de las mayores tasas de subalimentación -personas que no pueden adquirir alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de energía alimentaria mínimas durante al menos un año- un 14%, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Entonces, es necesario que el Gobierno, el sector privado y la sociedad civil trabajen juntos para encontrar soluciones duraderas que protejan el poder adquisitivo de las familias bolivianas y aseguren el crecimiento económico del país.

Tags