22 de noviembre de 2022, 4:00 AM
22 de noviembre de 2022, 4:00 AM


El proceso de licitación del recojo de basura en Santa Cruz de la Sierra está en curso y debe concluir este jueves 24; sin embargo, a pocas horas de que eso ocurra hay graves denuncias contra las sociedades accidentales conformadas para ganar esa licitación, que hacen pensar que algo poco transparente ocurre allí, en contratos multimillonarios que hará la Alcaldía de la ciudad.

El concejal Manuel Saavedra dijo que los dos consorcios que presentaron propuestas y boletas de garantía para adjudicarse el recojo de basura en los dos sectores de la ciudad no tienen experiencia en aseo urbano y una de ellas fue conformada hace apenas cinco meses, con un capital de 15.000 dólares para un contrato de más de 150 millones de dólares.

En el denominado sector A, participa la Asociación Accidental Piraí, compuesta por la empresa nacional unipersonal Modesto Márquez Rentería Construcciones y Servicios El Diez y por la brasileña Local Saneamiento Ambiental Ldta. Sucursal Bolivia.

Según la denuncia, la empresa boliviana de esa sociedad no tiene ninguna experiencia en recojo de basura y controla el 90 por ciento de participación societaria. En cambio, la socia de Brasil que sí tiene experiencia en el rubro controla solo el 10 por ciento.

Para el recojo de la basura en el sector B, participa la Asociación Accidental Tiluchi, compuesta por las empresas nacionales Limpicruz, Sutó y otra vez la brasileña Locar Saneamiento Ambiental Ltda. Sucursal Bolivia.

En este último caso, dice la denuncia, las empresas nacionales que no tienen experiencia en recojo de residuos controlan el 70 por ciento de participación, mientras la brasileña con conocimiento del tema tiene el 30 por ciento de participación.

Una de esas mismas empresas bolivianas se adjudicó el entierro de la basura, tiene el 75 por ciento de participación en la sociedad, mientras la brasileña controla el 25 por ciento. Es en este caso que el concejal Saavedra denuncia que la empresa boliviana se conformó hace cinco meses con un capital de operaciones de apenas $us 15.000.

La denuncia apunta con sospecha la coincidencia de que dos de las empresas que participan en la adjudicación en los sectores A y B son empresas constructoras que durante la gestión de Angélica Sosa se beneficiaron con millonarios contratos. Se trata de empresas, dice Saavedra, que incluso en determinado momento compartieron la misma dirección de oficina.

Emacruz debe responder a esas dudas razonables porque se trata de observaciones de no poca relevancia: que empresas sin ninguna experiencia en el recojo de residuos se adjudiquen contratos millonarios ya es en sí mismo algo demasiado extraño, sin entrar en mayores detalles. Pero que también ambas busquen a una socia brasileña con experiencia, a la que le conceden porcentajes minoritarios de participación en la sociedad, resulta doblemente sospechoso. Doblemente, además, porque casualmente las dos empresas bolivianas tienen como socia a la misma compañía brasileña.

La adjudicación del servicio de recojo y entierro de la basura es una fuente de alta corrupción; eso lo sabemos de todas las experiencias anteriores. En el caso cruceño, la licitación del servicio de aseo urbano ha sido declarada desierta en cuatro ocasiones, lo que igualmente da para pensar que algo no muy limpio está ocurriendo en ese proceso. Allá donde hay contratos millonarios, juegan intereses personales y económicos. Por esa misma razón la Alcaldía tendrá que despejar todas las dudas si no quiere arrastrar una sombra de sospechas a raíz de estas adjudicaciones.

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