30 de julio de 2023, 4:00 AM
30 de julio de 2023, 4:00 AM

El planeta pasó del calentamiento global a la ebullición global. Lo declaró el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, el jueves 27 de julio, dejando claro que hubo un punto de inflexión en la Tierra, que se abrieron las puertas del infierno y que los fenómenos climáticos y sus consecuencias ocurrirán con mayor intensidad.

“Para grandes partes de América del Norte, Asia, África y Europa, es un verano cruel. Para todo el planeta, es un desastre. Y para los científicos, es inequívoco: los humanos tienen la culpa. Todo esto es totalmente consistente con las predicciones y advertencias repetidas. La única sorpresa es la velocidad del cambio”, añadió Guterres.

¿Qué significa ebullición global? Pues que el calentamiento global llegó a un nivel crítico que es detonador de eventos extremos, cambios drásticos en el clima y que se acelerará el derretimiento en los polos, según explican los especialistas.

Si el problema se veía lejano para la cotidianidad de las personas, ahora hay que preguntarles a los habitantes del hemisferio norte, que están viviendo el verano más caluroso de la historia reciente, con temperaturas que subieron 1,5 grados, el mar se ha calentado y eso favorece a la formación de huracanes, por tanto, de lluvias.

Las elevadas temperaturas y los fuertes vientos favorecen los incendios forestales y en los reportes internacionales se puede ver cuánto está costando apagar el fuego en países donde hay las condiciones para actuar con eficiencia y prontitud.

En el hemisferio sur es invierno. Pero Bolivia tendrá una semana con calores parecidos a los que se soportan en verano, con temperaturas que llegarán a más de 34 grados Celsius y sensación térmica de 37 grados o más en el oriente.

El reclamo de hacer algo contundente frente a esta nueva realidad se dirige principalmente a los países más grandes del planeta, a fin de que tengan acciones concretas para bajar las emisiones contaminantes. Pero el problema no solo es a escala de naciones industrializadas. Lo podemos ver en Bolivia, donde se hace muy poco para preservar el medioambiente.

Hay problemas graves en el país. El primero es la destrucción de los bosques. Bolivia es el tercer país con más pérdida de bosques en el planeta. Y, sin embargo, sigue el desorden en el manejo de la tierra, los avasallamientos descontrolados, los chaqueos indiscriminados y violentos, además de la expansión de la frontera agrícola, en tanto faltan políticas para mejorar el rendimiento de los suelos.

El segundo problema es la contaminación de los ríos, de los cultivos y la afectación de esto a las comunidades indígenas. Durante décadas se ha usado mercurio para explotar oro en zonas amazónicas. Los mineros de occidente no tienen procedimientos adecuados para disponer sus desechos y los vacían sin control en los afluentes.

Hay explotación y contrabando de madera en las áreas protegidas, las cuales también son espacio donde se multiplicaron las fábricas de droga que usan sustancias tóxicas y altamente contaminantes.

Ni las autoridades ni los que atacan al medioambiente se dan por enterados de que, a mayor cantidad de bosques destruidos, menor será la chance de tener agua en el corto plazo.

También es hora de tomar conciencia en lo individual y familiar, porque todo suma en esta hora en que estamos con la puerta abierta al desastre.

Ebullición global no es solo una expresión, sino una realidad que nos arrastra a un escenario difícil a muy corto plazo.

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