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30 de diciembre de 2022, 4:00 AM
30 de diciembre de 2022, 4:00 AM

Por Luis Fernando Romero Torrejón, pdte. Colegio de Economistas de Tarija

En estas últimas semanas, salieron proyecciones respecto a nuestro crecimiento económico para este 2023, organismos internacionales como el FMI, Cepal y el Banco Mundial indicaron que Bolivia no tendrá un crecimiento superior al 3,2%. Sin embargo, nuestro gobierno nacional es más optimista, ya que en el PGE 2023, estableció una meta del 4,86% de crecimiento del PIB; inclusive el mandatario del país dijo hace muy poco que nuestra economía es la 2da con inflación más baja del mundo y la envidia de muchos países.

Si bien es cierto que, de acuerdo con las proyecciones de las entidades anteriormente citadas, seremos la tercera economía en crecimiento del PIB este próximo 2023 en América del Sur, creo que debemos ser cautos y realistas, ya que, si trasladamos estos porcentajes a números absolutos, estas proyecciones cambian de sentido; Brasil, será el que menos crecerá, supuestamente sin superar el 1%; sin embargo, si comparamos su PIB de $us. 1.608.080 millones con el nuestro de $us. 47.703 millones, aunque crezca tan poco, con esa proyección le basta y le sobra para superarnos ampliamente.

Otra cosa que no se indica, es que estas mismas entidades sostienen que Bolivia va a crecer menos este 2023 en comparación con este 2022, denotando una recesión o desaceleración económica; inclusive se observa que será muy difícil llegar al 5,1% proyectado para este año, debido a la recuperación parcial post pandemia, crisis mundial por la guerra rusa ucraniana y conflictos internos en el país. Sin embargo, según datos del INE, este primer semestre tuvimos una variación acumulada del PIB del 4,13%, donde la actividad que más creció fue “Transporte y Almacenamiento” (10,45%) y la que menos “Petróleo y Gas Natural” (-9,81%); sin embargo, se observa un crecimiento económico “no homogéneo” y favorecido por los precios internacionales de materias primas y alimentos.

Ahora, si bien es cierto que tenemos una de las tasas de inflación acumulada más bajas del mundo y la más baja de Sudamérica, no es cierto que seamos la segunda a nivel internacional, primero esta Palestina (0,3%), Egipto (1%), Bielorrusia (1,5%), Panamá (1,9%), China (2%), Maldivas (2,9%), Arabia Saudita (2,9%) y recién está Bolivia (3%). Lo real es que este año estaremos cerca de las proyecciones gubernamentales del 3,3%, y que el 2023 habrá un mayor proceso inflacionario a nivel mundial, del cual no seremos ajenos, por esta razón se proyectó la cifra del 3,57%.

Mucho se habló de nuestros superávits comerciales, pero poco de la otra cara de la moneda. Según datos oficiales, estos 3 últimos meses, agosto a octubre, tuvimos un saldo comercial negativo de $us 713 millones; según el boletín Comex del INE; si comparamos el periodo de enero a octubre de 2022 con el 2021, las exportaciones crecieron un 29%, pero nuestras importaciones un 44%. Un estudio breve, comparando ambos periodos, la actividad económica que más creció en exportación fue “Agricultura, Ganadería, Caza, Silvicultura y Pesca con un 92,7%; en cambio la categoría económica que más se incrementó en importaciones fue “Combustibles y Lubricantes” en 139,7%.

Como se observa, los gastos en importaciones crecieron más, por efecto “precios o costos”, sobre todo en carburantes, lo cual puede traer un mayor déficit fiscal y fuga de divisas en nuestras RIN.

Según el BCB, tenemos un valor en RIN de $us. 4.000 millones, un 62% en oro y apenas un 26% en divisas, estas últimas, durante este año, han caído un 33%; por eso es muy importante buscar mecanismos que permitan una mayor entrada que salida de divisas. En este sentido el manejo de nuestra deuda pública es clave, con una deuda externa de $us. 13.120,6 millones y una deuda interna elevada, ambos sumados superan ampliamente el 50% de nuestro PIB.

Con este contexto se debe manejar de manera salomónica nuestro gasto público, controlar el déficit fiscal pero no a costa de un menor crecimiento económico y de empleo reduciendo la inversión pública, en un 20% como se presupuestó para este 2023.

La adecuada administración de nuestros recursos y la correcta aplicación de políticas económicas oportunas, serán factores claves para la estabilidad integral de nuestra economía nacional como también del nivel de vida de sus habitantes

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