Opinión

Ecuador, Marx y una mujer desnuda

15 de octubre de 2019, 3:00 AM
15 de octubre de 2019, 3:00 AM

Debió ser durante las Jornadas de Literatura Andina en Quito hace más de dos décadas. El Moncho Crespo (hoy nuestro embajador en México) me invitó a ir al cine. Era una función para los visitantes. La película basada en la novela de Jorge Enrique Adoum y dirigida por Camilo Luzuriaga cuenta la historia de un grupo de muchachos afiliados al Partido Comunista y sus frustraciones..

Nos impactó porque veníamos de un partido igual de burocratizado así que era lógico que al salir del cine comentáramos la frase: “Quisimos romper cadenas y terminamos levantando muros, pero nuestras ideas son buenas, son muy buenas”. Así pensábamos.

Pero a mí la frase que he conservado por años en mi cabeza es: “En este país no pasa nada”. Y esos jóvenes revolucionarios así lo sentían.

Sus hijos o quizá sus nietos no sienten lo mismo pues hoy en Ecuador pasa de todo. Tan de todo que están matando a los manifestantes en las calles, que hay varios edificios incendiados, que hay grupos de militares que han agarrado a golpes a los policías que querían reprimir a los indígenas y a los jóvenes que en las calles se oponen al gasolinazo. En fin, una gran cantidad de imágenes que nos llegan a través de las redes sociales.

Años después me invitaron a un encuentro contra el cambio climático en la misma ciudad de la que partió Atahuallpa hace siglos. Ahí me nominaron para leer una parte de la resolución en nombre de Bolivia. Fue cuando conocí a Lenín Moreno. Me sorprendió su hablar pausado y el énfasis que le ponía a luchas por la naturaleza y por la revolución.

Y ya ven, como es de lúcido el arte, hoy podemos decir que el presidente de Ecuador, que subió al poder con el voto de la izquierda, ha terminado levantando muros, pero con el aditamento de que estos han formado un cementerio. Ya van 27 muertos y 120 desaparecidos.

Acostumbrados a no medir con la misma vara los que se rasgan las vestiduras por Venezuela, callan lo que pasa en su vecino Ecuador.

Detrás de todo, la sombra del Fondo Monetario Internacional y sus imposiciones. ¿Cómo está Argentina después de haber aplicado la receta fondomonetarista? Y ¿cómo está Bolivia después de no haberles hecho caso?

Quienes creen que la bonanza boliviana se debe tan solo al auge de nuestras materias primas olvidan que este fue un fenómeno para todo el continente y que Bolivia supo aprovecharlo muy bien, tan bien que ahorró para cuando vinieran las vacas flacas y que ahora puede invertir lo ahorrado.

Y es que las ideas de los izquierdistas de los años 70 y 80 eran buenas, muy buenas. Pero supieron adaptarse a los nuevos tiempos y así Bolivia logró lo que nunca había logrado.

Como en Ecuador hubo necesidad de un octubre violento. Finalmente, los ecuatorianos vencieron y se logró derogar el decreto, un gran pago para derrotar a un modelo que solo convierte a los ricos en más ricos. Se logró “romper cadenas” como decía Galo Gálvez, personaje principal de la novela que estaba confinado a una silla de ruedas, pero era libre en su cabeza. Y hoy Ecuador es un poco más libre.



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