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23 de marzo de 2023, 4:00 AM
23 de marzo de 2023, 4:00 AM

Por Wara Chamani-Doctora en Ciencia (en Astrofísica) Metsähovi Radio Observatory, Finlandia

El Observatorio Europeo Austral, en inglés European Southern Observatory (ESO), se ha posicionado como los observatorios astronómicos de vanguardia en el planeta. Los proyectos en el observatorio son financiados por 16 países europeos. El ESO con su sede principal en Múnich, Alemania, tiene instalado la mayoría de sus telescopios de la más alta resolución en el desierto de Atacama en Chile. Los telescopios incluyen por ejemplo ALMA y VLT. Estos instrumentos están diseñados para observar planetas extrasolares, galaxias, el agujero negro de nuestra galaxia, entre otros objetos. Es sobresaliente que estos fenómenos astronómicos sean observados desde el desierto de Atacama, territorio perdido por Bolivia durante la Guerra del Pacífico con Chile.

Es probable que, si Bolivia no hubiese perdido el desierto de Atacama, los mencionados observatorios europeos se encontrarían hoy bajo la coadministración de universidades o institutos de investigación de Bolivia, operados por científicos bolivianos y no chilenos. 

Para poner en contexto, los proyectos astronómicos en Bolivia son muy limitados y poco conocidos por el público nacional. Tal es el ejemplo del Observatorio Astronómico de Tarija que cuenta con dos telescopios rusos instalados en 1982 durante la URSS. Dicho observatorio cuenta con recursos económicos insuficientes, algo que no garantiza su continuidad a largo plazo.

 A nivel académico-científico, Bolivia no se caracteriza por producir regularmente resultados científicos provenientes de observaciones astronómicas publicadas en revistas científicas internacionales. Esto se debe, en parte, a que nuestras universidades bolivianas no cuentan con acceso directo y libre a las revistas científicas internacionales más importantes para la investigación, y tampoco disponemos de observatorios astronómicos, como los que ahora goza Chile en el perdido desierto.

El desierto de Atacama se caracteriza por su gran sequedad a lo largo del año. Son de condiciones climáticas beneficiosas para observaciones claras del cielo nocturno, que facilitan la calidad de las observaciones para los telescopios europeos allí instalados.

Gracias a la inversión europea, el ESO ofrece una serie de trabajos para científicos tanto en Europa como en Chile. Esto incluye intercambios, becas y programas de doctorado. Todo esto ha alentado y producido la formación de astrónomos y astrofísicos chilenos que pueden ir a “codearse” en el extranjero y trabajar en prestigiosas universidades europeas y americanas.

¿Qué significa todo esto para Bolivia? Pérdida para las universidades y varios sectores profesionales. Pero para no repetir el eterno ‘lamento boliviano’ de la pérdida, los bolivianos debemos empezar a plantear alternativas. Si contásemos con fondos estatales para las investigaciones en astronomía, muchos profesionales gozarían de oportunidades laborales en su propio país. 

También es necesario que los científicos bolivianos busquemos fondos internacionales para la investigación, y colaboraciones con colegas de universidades extranjeras; aprender el inglés para comunicarnos internacionalmente; trabajar duramente como nuestros antepasados astrónomos de Tiwanaku. A la legítima reivindicación boliviana “el mar es un derecho, recuperarlo es un deber”, debemos añadir: “La ciencia es un derecho, desarrollarla es un deber”.

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