El Deber logo
27 de enero de 2023, 4:00 AM
27 de enero de 2023, 4:00 AM

Por Gilberto Rueda Esquivel-profesor

Cada 26 de enero cientos de miles de vallegrandinos y descendientes de hijos de aquella pródiga tierra celebran un aniversario más de la tierra de sus amores. Pero, ¿por qué un 26 de enero? En enero de 1825 la situación en tierras de la vieja Audiencia de Charcas era de agotamiento. La Guerra Doméstica debilitó a las fuerzas realistas frente a los grupos insurreccionales que todavía mantenían la rebelión esparcida en las pequeñas poblaciones del territorio. Olañeta ocupando gran parte del territorio de lo que hoy es el Occidente de Bolivia y Aguilera desde la gobernación de Santa Cruz eran la resistencia realista al avance del enorme ejército colombiano al mando de Sucre.

Aguilera, decidido a reprimir el levantamiento del 14 de enero de 1825, que proclamó la libertad del territorio cochabambino, destituyendo a Assua como gobernador intendente de Cochabamba, organizó sus tropas y se dirigió hacia la capital cochabambina desde Vallegrande, sede de la gobernación/intendencia cruceña desde hace un par de años antes.

Sin embargo, las tropas de Aguilera ya habían decidido su paso a un costado. Los comandantes de regimiento habían logrado sublevar a la tropa pagando un estipendio para que se decida de una vez a traicionar al general Aguilera. El dinero se recaudó entre la población vallegrandina y cruceña.

Marchó la tropa hacia Cochabamba y el 26 de enero, en la población de Chilón, detienen la marcha y detienen a Aguilera, volviendo sus pasos hacia Vallegrande con su comandante detenido. Las fuentes de estos hechos son hasta ahora orales: Aún no se tienen fuentes documentales de la acción del 26 de enero.

Se tienen, en cambio, fuentes documentales que muestran que Aguilera estaba en Vallegrande los primeros días de febrero. Es más: el 3 de febrero publicó un bando oficial todavía como gobernador/intendente de Santa Cruz. Al parecer, su detención del 26 de enero fue sólo nominal ¿Quedó simplemente en un acuerdo para no atacar a Cochabamba? Sabemos por fuentes documentales que la insurrección definitiva en Vallegrande se dio el 12 de febrero de 1825 y en Santa Cruz el 14 y 15 de febrero. Pero la pregunta que nos proponemos hoy es, ¿cómo sobrevivió el 26 de enero en la memoria?

En 1893, a casi setenta años de estos hechos, el párroco de Vallegrande, Enrique Franco, propone a dos jóvenes cruceños –Ángel Menacho y Emilio Molina– elaborar una monografía, financiada por la parroquia vallegrandina, que recopile la historia de la provincia que por entonces abarcaba todavía a las actuales tres provincias de los valles cruceños. Ambos jóvenes asumen el reto y hacen investigación en los archivos, pero también entrevistan a los ancianos del lugar, tratando de obtener información de primera mano, especialmente de las gestas insurreccionales de inicios de siglo.

Así, Menacho y Molina publican su monografía el año siguiente, donde se tiene por primera vez el dato, obtenido de la memoria de los ancianos: Un 26 de enero de 1825 se da la famosa defección de Chilón. A finales de 1894, la Junta Municipal vallegrandina, a la cabeza de su presidente, Malekadel Martínez –abogado, artista y escritor vallegrandino– decide por primera vez recordar la gesta del 26 de enero para el año siguiente.

Desde entonces Vallegrande conmemora su 26 de enero. Desde entonces Vallegrande guarda en su memoria histórica el haber evitado un derramamiento de sangre en Cochabamba y sellar la libertad el 12 de febrero de 1825.

Tags