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Juan Carlos Fortún V.

Siete de cada 10 ciudadanos en Bolivia están convencidos de que en el país los gobernantes solo favorecen a unos pocos. Políticos, empresarios y otros grupos poderosos forman parte del segmento de los privilegiados, según el informe “Atrapados: Alta Desigualdad y Bajo Crecimiento en América Latina y el Caribe”, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Existe un amplio acuerdo entre los latinoamericanos de que sus países son gobernados en beneficio de los intereses de unos pocos grupos poderosos y no para el bien de todos. En 2020, el 77% de las personas de la región estaban seguros de que esto era cierto. Ese porcentaje alcanzó el 95% en Paraguay, el 91% en Chile y en Costa Rica”, citó el informe.

El documento también se refirió a que los consultados, a escala regional, señalaron como grupos poderosos al Gobierno (32%) y las grandes empresas (24%), seguido por los militares, sindicatos, medios de comunicación, bancos, los partidos políticos, los empresarios y unas cuantas familias.

El director del Observatorio Político de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), Daniel Valverde, resaltó que Bolivia y las sociedades latinoamericanas siempre han sido inequitativas y se nota la desigualdad.

“Ha existido un avance, pero no es el caso de nuestro país, por lo que no nos permite consolidarnos como una sociedad equitativa, donde se ejercen los derechos por igual y que la población se sienta en igualdad de condiciones”, dijo.

Valverde mencionó como ejemplo lo que sucede en Europa, donde un obrero puede ganar como un gerente dentro de un nivel de equilibrio horizontal; en cambio, por esta región la asimetría es muy grande, sobre todo con relación a las variables de poder político, económico o cualquier otro grado de poder.

También agregó que la pandemia provocada por el Covid-19 y la recesión económica que se avecina provocarán que se formen más grados de desigualdad entre los sectores.

Para el sociólogo y analista político Renzo Abruzzese, en Latinoamérica se ha incrementado el nivel de politización, sobre todo en los regímenes de corte populista, y ese proceso ha derivado en resultados concretos, en particular para quienes han podido sumarse a una línea política e ideológica, beneficiándose así de este tipo de gobierno.

“En términos financieros, la mayoría de las grandes entidades o capitales en cada país han sido aliados de las dictaduras. En Bolivia, Evo Morales tenía razón cuando dijo que la burguesía boliviana nunca había estado tan bien con él, y eso lo han dicho más de una vez, los mismos empresarios privados”, señaló Abruzzese.

Destacó que este modelo político no se diferencia del neoliberalismo porque, si bien puede tener un discurso antineoliberal, en los hechos hace lo mismo; sobre todo generando una brecha entre la riqueza y pobreza.

El politólogo José Orlando Peralta expresó que si siete de cada 10 bolivianos dicen que sus derechos no los pueden ejercer, es una llamada de alerta para conocer como se le puede devolver la confianza al ciudadano.

“Al fin y al cabo es una forma de ver como la confianza ciudadana esta erosionada con respecto a determinados grupos de poder, considerados como los únicos que tienen sus derechos garantizados, que es algo preocupante para la integridad de un sistema democrático”, apuntó el politólogo.

Recordó que anteriores estudios vienen reflejando la desconfianza que expresan los habitantes de los países de América Latina hacía las instituciones públicas y grupos de poder, debido a quienes los manejan.

Sectores responden

La diputada por Creemos Khaline Moreno afirmó que la desigualdad tiene mucho que ver con las políticas públicas que son manejadas por los Estados. En ese sentido, cuestionó la gestión en estos primeros seis meses de gestión del presidente Luis Arce.

Tenemos una política pública de salud ineficiente, donde esta tercera ola (de pandemia debido al Covid-19) ha develado la incapacidad del Gobierno central de gestionar una respuesta con celeridad que permita salvar la vida de los bolivianos”, dijo la opositora.

Observó que el Movimiento al Socialismo (MAS), desde el poder central, solo gobierna para “unos cuantos”. Mencionó como ejemplo lo ocurrido con las vacunas contra el Covid-19, cuando fueron utilizadas por personas cercanas al entorno masista, como la hija del expresidente Evo Morales.

El excandidato a vicepresidente y miembro de la dirección nacional de Comunidad Ciudadana (CC), Gustavo Pedraza, expresó con respecto a la percepción de que solamente se está beneficiando a los políticos, empresarios y otros, se agudiza por el impacto económico de la pandemia.

“¿Y a quién ha golpeado más, económicamente? a los sectores más empobrecidos, que son una gran mayoría en el país. Por lo tanto, ante la situación crítica de la economía, que venía siendo critica de mucho antes y sumado a este impacto, lo hace más dramático”, destacó.

Añadió que la desigualdad económica es uno de los grandes problemas que aún tiene la región y que ha impedido que exista una estabilidad económica en algunos países, incluido Bolivia, dejando una polarización que se sigue viendo desde hace 15 años.

El senador por el MAS Félix Ajpi lamentó el bajo crecimiento económico que se produce en América Latina y el Caribe, además de recordar que la población siempre criticó a los políticos y al sector empresarial.

Agregó que si bien, como políticos se están intentando cambios para mejorar la situación del país, lamentó que “sean colocados todos (los políticos) en la misma bolsa”. “Siempre se ha manejado ese concepto, parece que los que lo dicen, lo hacen como una manera de darse por vencido y no buscar mayores oportunidades para la población, quedando como parte de una cultura de responsabilizar el sometimiento del político y empresario”.

El diputado oficialista destacó que eso cambió porque, por ejemplo, en Bolivia se tienen políticas que buscan que la población pueda tener mayores derechos.

El secretario de la Federación de Maestros Urbanos de Santa Cruz, Omar Cabrera, dijo que quizás el hecho de que los sindicatos, en algunos casos, manejen el aporte sindical de los trabajadores distorsione un poco su figura y los pongan como uno de los grupos de poder.

“De seguro hay dirigentes que se aprovechan de ello, pero en nuestro sector siempre se ha tratado de transparentar el manejo de estos recursos”, explicó el dirigente del magisterio.

Criticó que en los últimos años haya existido sindicatos con actuaciones reprochable por su cercanía al Gobierno nacional, situación que les ha permitido lograr acuerdos para alcanzar cupos en los espacios de poder, lo que es visto como reprochable por la población.

El director del Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) de Cainco, Pablo Mendieta, dijo que la concentración de poder, violencia y políticas públicas inadecuadas e ineficientes son los factores para que exista un bajo crecimiento y una alta desigualdad en la región latinoamericana.

“En el caso de la concentración de poder, el reporte apunta las políticas que favorecen a grandes empresas, como también aquellas que benefician a sindicatos. En el primer caso, alude a los escándalos en países vecinos, como Chile, donde las empresas se unieron para cobrar precios más altos; y, en el segundo, los efectos nocivos de grupos de poder en el ámbito laboral”, afirmó Mendieta.

Sobre la preocupación que existe en la población debido a la desigualdad y que los procesos democráticos son injustos y solamente favorecerían a ciertos grupos, dijo que, sobre esa base, el consenso de la mayoría de los economistas, así como del PNUD, considera que se debe promover la creación de empleo digno y las políticas de apoyo a población vulnerable. Y en el ámbito político, es un desafío para los procesos de decisión colectiva.

En el caso específico de Bolivia y, como también lo menciona el PNUD, se debe promover la formalidad como una vía para salir de la pobreza y mejorar la equidad. Un ambiente de negocios más amigable al emprendedor y a la creación de oportunidades dignas de trabajo.

Esto es relevante tomando en cuenta que el trabajo informal, también llamado “Bolivia invisible”, ocupa a cuatro de cinco trabajadores en el país.

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