31 de marzo de 2023, 4:00 AM
31 de marzo de 2023, 4:00 AM

La descalificación y el insulto se han convertido en moneda de uso corriente en Bolivia. Se lo ve especialmente en el ámbito de la política y, particularmente, en las filas del Movimiento Al Socialismo, aunque ya dejó de tener la exclusividad. El que piensa diferente no solo se arriesga a ser agredido por las redes sociales o los medios de comunicación, sino también a que se le abra un proceso judicial para sacarlo rápidamente del ruedo. Esa situación se ha hecho habitual entre adultos. Sin embargo, cuando vemos que el rencor está instalado en el discurso de una niña en el acto de aniversario del MAS, uno no puede hacer otra cosa que espantarse, no solo porque una menor de no más de 12 años interiorice mensajes tan duros, sino porque los principales mandatarios del país lo celebran y aplauden.

En ese acto político estaba el presidente, Luis Arce; el vicepresidente, David Choquehuanca; los titulares de las cámaras de Diputados y Senadores: Jerges Mercado y Andrónico Rodríguez; así como el expresidente Evo Morales. Ellos, los llamados a proteger a los niños y adolescentes, a gobernar para todos los bolivianos, aplaudieron un discurso cargado de epítetos de odio: “Maldito gringo imperialista, enfermo capitalista…”, así empezaba el poema que la niña aprendió de memoria quién sabe durante cuánto tiempo.

Los gobernantes tiraron a la basura su compromiso de cumplir y hacer cumplir las leyes. El Código del Niño, Niña y Adolescente prohíbe que los niños sean utilizados con fines políticos y partidarios, pero a quién le puede importar si los llamados a hacer respetar la norma sonríen y celebran la vulneración. Quien tiene a su cargo la educación de esta pequeña y de sus compañeros está cometiendo una grave falta y causando un profundo daño a una criatura que debería crecer pensando en las infinitas posibilidades del ser humano, que podría tener una mentalidad global, y que termina repitiendo argumentos para anular al que tiene una idea diferente, solo por enaltecer la figura de un caudillo.

Y lo que se hace con esta niña se replica con todos los que van a las aulas y se encuentran con distorsiones históricas que solo buscan el adoctrinamiento político. Por ejemplo, la incorporación del relato del fraude electoral en los contenidos, mientras se omite la manipulación de las elecciones; la idea de que obligaron a irse al expresidente Morales y no que él pasó por encima del voto popular e impuso la reelección en contra de los bolivianos.

Lo que muestran estas conductas tiene que ver con la formación de niños y adolescentes incapaces de pensar, de razonar y menos aún de disentir o de argumentar para contrastar ideas y llegar a puntos de encuentro. Lo que se busca es perpetuar el odio, haciendo más grande el abismo entre los bolivianos, como si lo único valedero fuera el modelo de país que pretende imponer el Movimiento Al Socialismo.

Lo visto con esta pequeña en el acto político del partido oficialista sirve de muestra, porque ella es el botón de muestra de lo que se pretende hacer con los niños y adolescentes en el país. No es un hecho aislado, porque pone en evidencia la complacencia de los gobernantes respecto al adoctrinamiento de una menor y eso devela la ruta crítica que se está siguiendo en los hechos.

El arzobispo de Santa Cruz, Mons. René Leigue, hace un par de semanas exhortaba a los padres y madres de familia a asumir la defensa de la educación de sus hijos. No es algo trivial, porque desde los pensamientos y las palabras se va construyendo el presente y el futuro del país. Lo ocurrido en Ivirgarzama es espantoso y no debe quedar en el olvido.

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