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Los $us 11.376 millones generados, durante 2020, por el Producto Interno Bruto (PIB) de Santa Cruz, tienen, en gran medida, su explicación por el aporte y dinamismo del agro, de la industria manufacturera y los servicios financieros del departamento.

De acuerdo con las cifras del Instituto Cruceño de Estadística (ICE), con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), estos sectores son responsables del 46% de PIB cruceño.

Así, la agricultura, silvicultura, caza y pesca, aportan un 19,88%, las industrias manufactureras un 15,07%, mientras que, los establecimientos financieros, seguros y bienes inmuebles un 11,22%. Siendo estos sectores los que apuntalan el crecimiento cruceño.

Un escalón más abajo, se encuentra el transporte de alimentos y comunicaciones, el comercio y la construcción que tienen una participación en el PIB departamental de un 9,07%, 7,14% y un 2,14% respectivamente.

Germán Molina, analista económico, sostuvo que no es una novedad registrar el potencial económico de Santa Cruz, ya que se trata de una economía muy diversificada y con un alto grado de industrialización, en comparación con la del resto del país.

Molina destacó que ese dinamismo se debe a que la economía cruceña apuesta tanto al mercado interno como al externo y que es este último -con una demanda mayor y con un mejor pago- el que impulsa el desarrollo de los diferentes sectores productivos de Santa Cruz.

Jhonny Mercado, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, sostuvo que, pese al impacto negativo del Covid-19, la economía cruceña se está recuperando y justamente son los sectores anteriormente mencionados los encargados de jalar al resto del aparato productivo cruceño.

Precisó que el desempeño del agro y sus derivados podría ser mayor, pero la vigencia de los cupos de exportación, los problemas en la tenencia de la tierra y la falta de acceso a nuevas tecnologías como las semillas genéticamente modificadas son las principales trabas.

En cuanto a la industria manufacturera, Mercado considera que el sector precisa de una fuerte inversión privada y de mejores condiciones para un incremento en su producción y una mayor diversificación.

Desafíos y propuestas

Pablo Mendieta, director del Centro Boliviano de Economía (Cebec) de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), precisó que el crecimiento cruceño se apoya en los factores productivos, por lo que se debe tomar en cuenta la eficiencia y la productividad.

Entonces, para continuar y mejorar los indicadores y lograr una mayor diversificación con más valor agregado, la oferta productiva cruceña -en el aspecto de la eficiencia- debe aprovechar su geografía a partir de una mejor infraestructura que le brindaría ventajas logísticas. En este punto, el aporte del Estado es importante para un mejor sistema de caminos, opciones ferroviarias y mejores condiciones para el transporte de carga aérea.

Para optimizar la eficiencia -principalmente del agro y la industria manufacturera- Mendieta considera medular mejorar la información y coordinación, aspectos que permitirían salir de la concentración de los productos agroindustriales básicos y apostar por otras industrias como la forestal no tanto por su actividad, sino por las habilidades que implica, las cuales se pueden trasladar a otras industrias.

El economista cree que Santa Cruz es el centro de las franquicias en Bolivia, especialmente en comercio y servicios. Por lo que ve que otro de los desafíos es captarlos y hacer ver al departamento como una excelente oportunidad de mercado para empresas latinoamericanas que podrían expandir sus negocios a Bolivia mediante Santa Cruz.

Otro aspecto que tiene relación con la eficiencia es la intermediación financiera, un elemento que según Mendieta es el encargado de promover un mayor crecimiento. Para ello, es importante la generación de nuevos instrumentos de ahorro e inversión mediante el sistema financiero, con otro tipo de instituciones además de las tradicionales y con vehículos financieros que disminuyan los riesgos.

En cuanto al incremento de la producción, el director del Cebec sostuvo que es crucial, si se busca mantener el dinamismo cruceño, mejorar la institucionalidad regional con una agenda común que fortalezca a las instituciones privadas que apoyan la producción.

Otro factor a potenciar es el de la innovación, ya que, en un contexto de conocimiento e información, es necesario que los profesionales y técnicos cruceños accedan de forma eficaz a herramientas para el uso de nuevas formas de producir como también a los esquemas que sirven para la generación de nuevos bienes y servicios.

“La consolidación del ecosistema de innovación cruceño y boliviano será crucial al respecto, sobre todo por la importancia de la innovación en el crecimiento”, precisó Mendieta.

Sobre el tema, Gary Antonio Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), indicó que para seguir avanzando se debe mejorar la productividad sectorial, especialmente donde se avanzó bastante como la alta genética en ganadería, mejoramiento de semillas, buenas prácticas agrícolas, siembra directa y rotación de cultivos.

La competitividad sistémica -de acuerdo con Rodríguez- es otro gran desafío para Santa Cruz, ya que exige al sector privado inversión e innovación y al Estado que otorgue las normas para poder realizarlas.

Según sus proyecciones, el economista estima que en Santa Cruz va a abundar la agrópolis (agricultura, agroindustria, comercio y servicios conexos) motivando un repoblamiento del campo, mientras que su capital se convertirá en una metrópoli cosmopolita, con altas posibilidades de inversión nacional y extranjera en actividades relacionadas con los negocios, educación, medicina, ocio, investigación y finanzas.

“Algo que definitivamente es necesario para una mayor proyección de este exitoso modelo de desarrollo tiene que ver con la planificación indicativa como su momento fue Cordecruz. Necesitamos una entidad técnica pensante a tiempo completo con los mejores profesionales, para pensar y repensar Santa Cruz a largo plazo, muy especialmente en función del crecimiento poblacional a futuro”, subrayó.

Juan Pablo Suárez, director del ICE, sostuvo que la información que manejan se basa en el Índice General de Actividad Económica (IGAE), el mismo muestra el crecimiento del primer semestre del 2021 en relación al primer semestre del 2020, a tiempo de aclarar que en ese momento se estaba en plena cuarentena y había un fuerte decrecimiento de las actividades económicas, por ende cualquier nivel de actividad que se registre hoy va a generar – matemáticamente hablando – un fuerte porcentaje de crecimiento.

“Aun así, es claro que hay actividades como la minería y la agroindustria que han repuntado, principalmente por una mejora de los precios internacionales. La industria manufacturera, el servicio de transporte y almacenes, el comercio, junto con la construcción también tienen indicadores esperanzadores”, puntualizó el director de ICE.

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