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Eva Copa nació en 1987, cuando El Alto eligió a su primer alcalde. Entonces, su familia vivía en Alpacoma, un barrio que hace 34 años era un pequeño asentamiento de viviendas sobre una extensa zona altiplánica y que hoy es uno más poblados de esa ciudad.

Con casi el 70% de la votación, esta mujer aimara fue elegida como la segunda alcaldesa en la historia de la ciudad más joven de Bolivia. Reclamó “renovación” en el Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido con el que nació a la vida política, pero no fue escuchada y terminó postulándose por la agrupación Jallalla.

En las elecciones generales de 2020, el MAS obtuvo el 74,3% de la votación, un porcentaje que se redujo al 19% para los comicios subnacionales del pasado domingo.

¿A qué se debe esa reducción de votos? ¿Qué significa para El Alto tener por segunda vez consecutiva a una alcaldesa? Luis Vásquez Villamor, el primer alcalde de esa ciudad, además de la exdiputada Claudia Paredes, la antropóloga María Esther Mercado y el constitucionalista Carlos Börth examinan este escenario poselectoral.

El Alto, desde siempre, ha sido generador, no solamente de grandes novedades en el sistema democrático, también ha sido predecesor de muchas cosas, por ejemplo, su autonomía”, señaló Vásquez, quien considera que fue un “hito” la declaración del 6 de marzo de 1985 cuando la ciudad se identifica como una entidad municipal descentralizada.

“Cuando fui elegido alcalde por el voto popular, yo era un muchacho y, ahora, el hecho de haber elegido una mujer está demostrando cabalmente el carácter absolutamente innovador que tiene la ciudad”, puntualizó Vásquez.

El próximo 3 de mayo, Soledad Chapetón, otra mujer aimara, será la que entregue la banda municipal a Eva Copa, en un hecho inédito en la historia democrática del país. Ninguna de las dos fue elegida por el MAS y eso es algo que el partido gobernante evalúa.

“El Alto las reconoce como líderes sin ningún tipo de complejo patriarcal. Es una cuestión casi histórica que la sucesión se dé de mujer a mujer, de warmi a warmi de kullaca a kullaca”, señaló Vásquez, quien además destaca a la migración entre los elementos importantes para entender el actual contexto político de esa ciudad.

En las últimas tres décadas, El Alto ha crecido en un 11% por año de manera constante, lo que la convierte en la ciudad con los indicadores de migración más altos del país. Y ese factor, según Vásquez, hace que se trate de una comuna inclusiva y “sin mayores prejuicios que tienen otras ciudades”. “Todos son bienvenidos y pueden vivir en El Alto”, destacó Vásquez. 

No obstante, advirtió que los habitantes de la urbe “no pueden ser defraudados” por sus líderes como pasó, en su tiempo, con Conciencia de Patria (Condepa) de Carlos Palenque y luego con la gestión de Edgar Patana (MAS), quien fue procesado y condenado por delitos de corrupción pública. “De ahí la rebeldía del voto alteño que se inclinó por Soledad Chapetón”.

“Mucho cuidado, El Alto no es propiedad de nadie, no es propiedad de ningún líder ni de ningún partido. Tiene lealtad y fidelidad en un proyecto hasta que agotas su paciencia”, añadió Vásquez.

De acuerdo con las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE), El Alto tenía 943.558 habitantes en 2020. Una gran parte de sus habitantes vino de las provincias aimaras. De ahí su fuerte identidad, según explica la antropóloga María Esther Mercado. “La aimaridad es mucho más fuerte que cualquier lealtad política”, sostuvo.

“Esto puede explicarse con la defensa de la wiphala que tuvo lugar, precisamente, en El Alto. Ese símbolo es parte de su identidad y es mucha más fuerte que cualquier lealtad política”, afirmó.

Identidades

Esta condición puede explicar, según la experta, el fuerte respaldo que recibió Copa. “En El Alto, el aimara es alguien, a diferencia de otras ciudades donde no tiene mayor gravitación. Eva Copa viene de una familia que llegó a El Alto hace mucho tiempo, pero no ha perdido su identidad”.

Copa destacó en varias oportunidades el papel que jugó su madre para cuidar a sus dos pequeños hijos, de seis y dos años. La líder aimara mencionó en muy pocas ocasiones a su esposo.

“La sociedad aimara es machista. La mujer se hace cargo de todo. Si bien ellas manejan los negocios y las finanzas del hogar, además del cuidado de los hijos, el esposo es la figura central en eventos como los prestes. Ellos dirigen los brindis, dan las palabras de bienvenida, pero el trabajo ha sido de las mujeres”, señala Mercado.

En cuanto a las prácticas políticas, “los partidos —y el MAS no es la excepción— generalmente toman a la mujer como un relleno para postularlas a puestos públicos, pues no tienen mayor espacio de decisión”.

Rupturas

El abogado constitucionalista Carlos Börth consideró que a la luz de los resultados de El Alto, el MAS sufrió una quiebre interno.

“El MAS está atravesando por un proceso de diferenciación y ruptura interna, sobre todo por lo acontecido en El Alto. El triunfo de Eva Copa, en los términos en los que se consigue con más de dos tercios de los votos, es un duro golpe para el oficialismo”, sostuvo.

Börth considera que los resultados de las elecciones subnacionales están marcando el fin de un ciclo político que dará paso a nuevos actores, entre ellos Eva Copa, que se pondrán a prueba en la viabilidad de sus proyectos.

“¿La señora Eva Copa con su nueva organización podrá estructurar en los años que vienen una alternativa, primero paceña, regional y después tendrá una proyección nacional? Esa es una incógnita”, afirmó el especialista.

La alcaldesa electa comenzó a forjar su liderazgo en la Universidad Pública de El Alto (UPEA), desde donde se vinculó al MAS. En 2014 fue elegida senadora y en 2020 tuvo la tarea de dirigir la Asamblea Legislativa durante la compleja transición democrática.

“Ella es una renovación generacional y, al mismo tiempo, una alternativa muy diferente a la oposición tradicional que hemos tenido en los últimos 10 años”, señaló la exdiputada Claudia Paredes.

La exlegisladora que mantuvo una estrecha relación con las organizaciones sociales, sostuvo que esa urbe valoró la valentía. “El Alto que yo conozco valora mucho la valentía, el esfuerzo, valora mucho el cariño que se va a tener a la ciudad como Eva Copa ha demostrado. No solo la identidad aimara”, remarcó Paredes

“Valoro a Copa como la alternativa verdadera ante el autoritarismo del MAS, yo creo que ella puede proyectarse como una lideresa política a nivel nacional, tiene ciertas características en ella que la pueden catapultar en ese sentido”, remarcó, aunque expresó sus dudas por el entorno político que le rodeará.

La Alcaldía de El Alto administró en 2020 un presupuesto de Bs 1.891 millones, una cifra que se reducirá en 30%, según las previsiones de la Ley Financial.

La alcaldesa electa de El Alto tendrá que lidiar con un presupuesto austero para poder gobernar.



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