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29 de enero de 2023, 7:00 AM
29 de enero de 2023, 7:00 AM

Carlos Perrogón Ayala

El 24 de enero se celebró el Día Internacional de la Educación, fecha en la que El Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) hace un análisis de los retos, tendencias y avances de la educación. Estos espacios académicos nos muestran el lugar donde nos encontramos como país y sirven para proyectar objetivos de formación con relación a lo que ocurre en nuestra región y el mundo.

Cuando nos referimos a la formación profesional, normalmente asociamos solo a la formación académica que se imparte en la universidad, pareciera que ésta debe convertirse en la responsable de remediar todas las falencias que traen los estudiantes y cuando decimos toda, nos referimos a las académicas y a las emocionales.

Esta última etapa de formación profesional, antes de incorporarse al mercado laboral,  debe ser concebida como complementaria. En la universidad se fortalecen y desarrollan las competencias técnicas y en las nuevas tendencias de la formación profesional; también, se priorizan las habilidades para la vida, en la búsqueda de consolidar generadores de cambio.

Un agente de cambio tiene la misión de gestionar una transformación en el trabajo y que impacte en la comunidad. Define, gestiona, estimula, motiva y orienta, es tomador de decisiones para afrontar  el presente con una visión de futuro.

Cómo gestionar profesionales que cambien nuestra realidad, qué es vital en su formación para lograr el objetivo, en qué nivel se debe trabajar para consolidar esas cualidades que lo hacen transformador.

El ecosistema educativo tiene un sinfín de actores , entre ellos, el estado, la familia, los educadores, su entorno, el contexto, entre otros. Qué rol juega cada uno de ellos en proyectar el objetivo.

Qué responsabilidad en el tema educativo se tiene en casa, en los padres de familia para gestionar un transformador social. Rafael Bisquerra y Élia López- Cassá, en su obra “Educación Emocional” aseguran que “desarrollar en ellos competencias emocionales, entendidas como un tipo de competencias básicas para la vida, esenciales para afrontar retos con mayores probabilidades de éxito (..)constituye un aspecto importante de la educación orientada al desenvolvimiento integral de la personalidad”.

Otro actor fundamental en la formación de los profesionales llamados a ser generadores de cambio social, es el docente, que hoy se ha convertido en un facilitador del proceso de formación académico, llamado a inspirar para abrir la mente del futuro profesional y  crear soluciones innovadoras a los problemas de la sociedad.

Qué rol deben jugar los sectores productivos del país, representados en el empresariado en el ecosistema educativo. Son los que están en el día a día lidiando con la realidad del mercado laboral y su constante evolución. Muchos de ellos serán receptores de esos generadores de cambios que demanda la sociedad. Abrir sus puertas para prácticas profesionales es vital, suman en su formación y ganan en la gestión de capital humano fresco con ideas de esta generación, potencial para crecer.

Y cuál es el papel del Estado en la educación. Más allá de lo normativo implica construir un proyecto nacional, articulado al desarrollo del país, con la participación activa de todos los actores.

La universidad tiene un rol vital, sin embargo, es necesario alinear objetivos en el ecosistema educativo para lograr el desafío de impactar en la transformación de nuestra realidad.

La UNESCO entiende que el espíritu juvenil es un motor determinante e insustituible para poder mejorar los entornos sociales, económicos y ambientales a través de iniciativas innovadoras con impacto, que beneficien a la comunidad y hace un llamado a redoblar los esfuerzos para trabajar con y por ellos para potenciar sus iniciativas transformadoras.

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