El Deber logo
10 de febrero de 2022, 4:00 AM
10 de febrero de 2022, 4:00 AM

Por Alfredo Velásquez Millán, arquitecto urbanista

Ante el anuncio de retirar las separaciones de los carriles del BRT sería importante definir o hacer algunas puntualizaciones:
Pese a las críticas, tanto técnicas como políticas, se debe analizar el planeamiento macro; es decir, el plan o los planes existentes para definir una decisión, una estrategia y realizarla.

El transporte hoy dejó de ser un tema exclusivo de la ingeniería y pasó a ser un tema transversal en la política de las ciudades, tema multidisciplinario que involucra a urbanistas arquitectos, planificadores, sociólogos, medioambientalistas e ingenieros de tráfico, civiles, etc. La movilidad urbana es fundamental para el éxito de las ciudades, por lo cual la implementación de un plan de movilidad urbana en Santa Cruz es determinante/vital/primordial.

No olvidemos que a partir de 2013, con el primer Programa Municipal de Transporte para Sucre, se inicia una serie de acciones de parte de los municipios del país para entrar dentro de la línea de la movilidad urbana sostenible mundial; cabe decir que muy pocas ciudades han implementado estas acciones tan importantes. El 2017, con el Proyecto de Plan Maestro para la mejora del transporte del Área Metropolitana de Santa Cruz presentado en noviembre de 2017 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Santa Cruz cuenta con un plan maestro que define una serie de políticas y soluciones al problema del transporte; es así que ya existe una base para poder implementar planes y programas de movilidad urbana y por lo tanto dar soluciones a los problemas del transporte así como medioambientales y urbanos.

Con lo anterior nace también en el año 2017 la Secretaría Municipal de Movilidad Urbana y son desarrollados en el municipio el Plan Municipal de Movilidad Urbana Sostenible y Segura, el Plan de Movilidad Urbana Segura, el Sistema de Transporte Masivo para Santa Cruz BRT, el Programa Municipal de Transporte (Promut), así como la legislación base para estos planes.

Un plan de movilidad urbana conlleva una solución no solamente al transporte, sino a:
- La recuperación del espacio público, como las áreas antes invadidas por el vehículo para el estacionamiento y el aprovechamiento para el vecino/ciudadano (peatón)
-La cultura ciudadana con la mejora de la gobernanza y educación vial.
- La reducción de la accidentabilidad, una de las causas de muerte en el municipio
- Al cambio de paradigma que supone visibilizar al principal personaje de las ciudades: el peatón/ciudadano y no el automóvil, siendo este nuevo paradigma “Primero el Peatón”
- Al mejoramiento de la salud de la población, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la reducción de la contaminación causada por los excesivos vehículos
- A la mejora en la calidad de vida de la población, a través de brindarle un adecuado sistema de transporte
- A incentivar medios de transporte más sanos, a caminar, a usar bicicletas, al transporte público sano, sostenible, cómodo y seguro, esto implica políticas como la reducción de estacionamientos en la ciudad, la reducción de la circulación de vehículos privados, el incremento de la oferta de un sistema de transporte público multimodal, masivo, rápido, seguro y cómodo.

Todas las anteriores son las muchas políticas y objetivos de un Plan de Movilidad Urbana como pilar del desarrollo urbano sostenible.

Ahora bien, uno de los objetivos está centrado en la solución del problema del transporte público, y por el tamaño de la ciudad, la importancia de la misma en su desarrollo y su éxito es fundamental, ahí tenemos una decisión que ya fue sugerida por el plan de JICA, y tomada como decisión política por el municipio; es decir:

La solución del sistema de transporte público de la ciudad, una metrópoli de más de tres millones de habitantes, es una solución multimodal y es una solución que implica la creación de un sistema de transporte masivo. ¿Cuál?, esto también estaba definido, sugerido, estudiado y analizado entre varias alternativas, a saber: tren, tranvía, metro, teleférico y BRT (Bus Rapid Transit). Viendo todas estas alternativas se define el valor/importancia/necesidad del Bus BRT, por su economía en la implementación, aplicación en menor tiempo y por su recuperación financiera.

Si definimos el BRT como medio de transporte masivo, esto de todas maneras llegará a lo mismo sin importar cuántas vueltas le demos al asunto, con base en los estudios, origen y destino realizados por Jica y por el Plan de Movilidad del municipio que establecen los desplazamientos de las personas en la ciudad y la metrópoli ( esto define las rutas necesarias para este transporte): Eje Norte Sur, Eje Este Oeste, Centro La Guardia, Centro Villa 1.º de Mayo y sistemas que enlacen estos ejes, 1er anillo, 2.º anillo, 3er anillo y 4 .º anillo.

El 1er anillo tendrá, tarde o temprano, una intervención con un BRT, entonces en caso de ser así, ¿por qué quitar o dar de baja la infraestructura existente? ¿por qué retroceder en la recuperación del espacio público y todas las conquistas para tener un sistema de transporte masivo de calidad? No podemos engañarnos. Al eliminar el carril dedicado al BRT volverán los estacionamientos, se perderán tanto los espacios públicos recuperados y las inversiones en infraestructura, que deben utilizarse para el fin establecido.

Si ya están definidos los temas como el operador, si ya existen los buses, si ya está la infraestructura, aunque con defectos subsanables en muchos casos, ¿por qué no podemos avanzar en vez de retroceder? Esta ruta que está definida en los planes realizados, podría ser un ejemplo para afrontar las próximas rutas, además de brindar un transporte público, turístico cómodo y adecuado en el cual la población podrá darse cuenta de la diferencia con el sistema actual.

Todo lo avanzado será destruido solo por la vieja manía de los bolivianos: la venganza, la destrucción política y el pago con tinte de prebendalismo a los que les dieron el voto, así nunca avanzaremos, seamos claros.

Tags