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La poderosa súplica de Britney Spears a una jueza para que ponga fin a la tutela que ha controlado su vida desde 2008 provocó la compasión e indignación de fans, partidarios famosos e incluso observadores casuales que dicen que la cantante merece su independencia.

Sin embargo, los abogados que se ocupan de estos asuntos dicen que el discurso en sí puede no haberla ayudado en el proceso legal, que será largo y arduo. Era tanto lo que la cantante tenía para decir, que la jueza que la escuchaba le pidió que hablara de modo más pausado. “Cuando Britney habló, el mundo escuchó. Eso fue increíble’’, dijo el abogado de derecho de familia Peter Walzer.

En un discurso apasionado y por momentos emotivo ante la jueza del Tribunal Superior de Los Ángeles, Brenda Penny, Spears habló por primera vez en 13 años en una audiencia pública sobre la tutela, que calificó de “abusiva’’.

En la corte, Spears dijo que la obligaron a seguir usando un dispositivo intrauterino como método anticonceptivo y a tomar otros medicamentos, que le han impedido casarse o tener más hijos y que no le han permitido usar su propio dinero. Además, repudió a su padre y a las demás personas que la controlan.

Veloz ascenso

Lo cierto es que el mundo se movió muy rápido para Britney Spears, en los años que van desde su nacimiento en Misisipi, el 2 de diciembre de 1981, hasta el 12 de enero de 1999, cuando el lanzamiento del álbum ...Baby One More Time, que la disparó a lo más alto de los charts.

En el medio, una audición que no llegó a buen puerto por su corta edad le había abierto las puertas de otra, para la temporada seis de The All New Mickey Mouse Club. Y esta vez, quedó. Allí, Britney conoció a dos futuras estrellas del pop: Christina Aguilera y Justin Timberlake.

Aunque finalmente fueron solo un par de temporadas, el primer paso estaba dado. El siguiente la encontraría firmando un primer contrato discográfico con Jive Records para la publicación de un álbum solista, en tiempos en los que la apuesta de las disqueras hacía foco en las bandas como los Backstreet Boys y las Spice Girls.

No se equivocaron; ...Baby One More Time impulsó a la adolescente de 16 años a lo más alto de los rankings de una veintena de países, al convertirse en el álbum más vendido de una adolescente.

Y junto a su sucesor, Oops!... I Did It Again, la candidateó al principado del pop, que por entonces transcurría bajo el reinado indiscutido e indiscutible de Madonna, con quien en 2003 calentó la pantalla durante la entrega de los MTV Video Music Awards con un beso en la boca.

Para entonces, la artista había publicado su tercer álbum, Britney, había debutado en el cine, con un papel el la película Crossroads y ya tenía una estrella que la inmortalizaba en el Paseo de la Fama, en Hollywood.

Sin embargo, no todo iba sobre ruedas en la vida gloriosa de la chica, que durante su gira europea del año 2000 a menudo había tenido “problemas para dormir”, y mostraba signos de una ansiedad que la llevaba a despertarse con miedo durante la noche.

De pronto, a la par del cuento de hadas de su principado, su historia familiar y personal, sumadas a las presiones de ser quien estaba siendo en la industria del entretenimiento comenzaron a interferir.

Tras un colapso nervioso y una serie de problemas personales tuvo que permitir que su padre Jamie Spears se encargue de su custodia y la de su patrimonio el cual se estima, según la revista Forbes, supera los $us 60 millones.

En 2020, la cantante solicitó que Jamie Spears fuera destituido como tutor del patrimonio de la cantante y pidió que Bessemer Trust, firma de administración de patrimonios e inversiones, para supervisar los bienes de Britney.

En medio de la pandemia, la extensión del acuerdo desembocó en el actual proceso, a través del cual la cantante pretende retomar el control de su propia vida, según sus propias palabras expresadas ante la jueza.



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