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22 de diciembre de 2022, 7:00 AM
22 de diciembre de 2022, 7:00 AM

El Patujú de Bronce es ya una institución dentro de esta institución que es EL DEBER. Desde 1998, los periodistas y editores de la redacción se dan a la tarea de observar, valorar y destacar la labor que cumplen personas e instituciones en Bolivia y en el mundo, que contribuyen con su trabajo e iniciativa a construir una mejor sociedad. A llevar luz donde no hay luz, como decía el mentor de esta casa periodística, don Pedro Rivero Mercado, cuyas enseñanzas siempre nos acompañan en esta misión diaria de informar.

Santa Cruz y Bolivia vivieron momentos históricos este año. Nadie pensaría que se tuviera que protestar para lograr el cumplimiento de la ley, con la realización del Censo de Población y Vivienda, como herramienta indispensable para planificar el desarrollo y para que los bolivianos vivan de manera digna con los recursos económicos que deben corresponderles, tanto en las ciudades más pobladas como en los lugares donde falta todo y se expulsa a los habitantes para buscar mejores condiciones de vida, porque sus gobiernos autónomos no cuentan con los recursos suficientes para retenerlos.

Pero la lucha iniciada en Santa Cruz fue más allá del censo oportuno. Fue una lucha en defensa de la libertad.

Una gesta de libertad porque Santa Cruz es la muestra de que se puede pensar, construir y aportar desde la propia realidad, cerca de las necesidades y sin complejos ni para pedir ni para enarbolar banderas de lucha que flameen en los 8 departamentos.

Fue una gesta libre porque los habitantes de esta tierra, que van sumando adherentes en toda Bolivia, no están dispuestos a someterse a imposiciones, postergaciones ni engaños del centralismo, al que no le interesa sincerar la realidad y las cifras de nuestro país ni en este ni en pasados gobiernos.

En esa lucha emerge la figura de don Vicente Cuéllar Téllez. Silenciosamente comenzó su era como rector de la Universidad Gabriel Rene Moreno, ordenando la casa y cambiando estructuras que parecían inamovibles. Con la misma calma y con un equipo de profesionales de primer nivel de la casa de estudios superiores, asumió el desafío de demostrar que se puede hacer un censo en tiempos oportunos y con total profesionalismo, contrastando así con las improvisaciones demostradas por el Instituto Nacional de Estadística.

Ese camino recorrido hizo que las instituciones de Santa Cruz le entreguen a Vicente Cuéllar la presidencia del Comité Interinstitucional por el Censo.

Santa Cruz fue al paro y fue violentada. Hubo grupos de choque, se armaron cercos a la ciudad, hubo agresiones verbales y físicas a los cruceños. Y lamentablemente, persisten.

Ese contexto era un caldo de cultivo para los radicalismos de uno y otro lado. Pero Vicente Cuéllar mantuvo una postura serena y la convicción de tender puentes para alcanzar soluciones en una lógica de ganar-ganar.

El aplomo que le dio el trabajo mancomunado permitió que se gane el respeto, la confianza y admiración de propios y extraños.

EL DEBER tiene principios fundamentales que orientan su labor en casi 70 años de vida: la defensa de la libertad, la democracia, la lucha por la verdad y creemos que es fundamental apuntalar la reconciliación entre los bolivianos.

La sociedad civil ha dado muestras fundamentales para abrir esa ruta. Y el personaje del año, Vicente Cuéllar Téllez, recorre ese camino con la convicción de representar el anhelo de un pueblo. Se lo ha visto avanzando sin intereses personales y se espera que lo siga haciendo de esa manera.

Esa ha sido la razón por la que la Redacción de EL DEBER lo eligió como Personaje del Año 2022 y le entrega la estatuilla Patujú de Bronce.

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