.

30 de noviembre de 2023, 3:00 AM
30 de noviembre de 2023, 3:00 AM

Un capo del Primer Comando de la Capital (PCC) fue capturado en Bolivia e inmediatamente expulsado del país, para que las autoridades brasileñas se hagan cargo de él. Igor Oliveira de Campos, de 27 años, es nada más y nada menos que líder del estado de Mato Grosso de esa poderosa organización mafiosa. Entró ilegalmente al país y se movía sin límites en el territorio nacional, desarrollando sus actividades ilegales con total normalidad.

Su captura ocurrió porque Brasil alertó de su permanencia en Bolivia, tal como en julio Paraguay alertó sobre la presencia de Sebastián Marset en el país. El destino de ambos capos fue diferente. Al brasileño lo capturaron en un operativo de alto riesgo. El uruguayo huyó y asegura que lo alertaron para escapar. No atrapar al miembro del PCC, hubiera dejado a la Policía Boliviana muy mal parada frente a sus pares de la región.

Oliveira de Campos es considerado un delincuente de alta peligrosidad en Brasil. Allá tiene procesos por asociación de tráfico y tráfico internacional de drogas; también lo buscan por asesinato. El PCC es la organización criminal más grande de Brasil y Sudamérica; se dedica principalmente al tráfico de drogas y de armas. Ya tiene nexos con Europa y hace tiempo se sabe de sus movimientos en el país.

Información confidencial de la Policía señala que este delincuente entró a Bolivia de manera ilegal con el propósito de copar el espacio de Sebastián Marset, quien controlaba el puente aéreo del tráfico de drogas. Pero además se lo señala como reclutador de sicarios para el PCC, lo que significa que identificaba, captaba y probablemente daba órdenes a criminales encargados de los ‘ajustes de cuentas’, aparte de haber cometido 20 asesinatos y su organización 48 en la pelea que sostiene con el Comando Vermelho.

Durante varias semanas, la Policía le hizo seguimiento; capturó a sus cómplices, quienes llevaron a los uniformados al lugar donde estaba Oliveira de Campos. Esta vez la institución verde olivo no podía aplazarse, así como tampoco el ministro de Gobierno, Carlos Eduardo Del Castillo, que está en la mira y vapuleado por las declaraciones de Sebastián Marset.

El hombre es tan peligroso que ayer por la mañana el área de la Felcc fue celosamente vigilada con uniformados fuertemente armados, porque había amenaza de un ataque violento para rescatar a Oliveira de Campos.

Algo que no pasó desapercibido fue que este delincuente no fue presentado por Eduardo Del Castillo, como acostumbra hacer con todos los detenidos de cierto vuelo, cuando el ministro busca remarcar la mentada “eficiencia” del “talento humano policial”.

La justicia decidió expulsarlo, bajo el argumento de que vulneró las normas migratorias. Hay que leer que la demanda brasileña era muy fuerte, teniendo en cuenta que dos requeridos por la justicia de ese país: Pedro Montenegro y Jesús Einar Lima Lobo se regodearon en Bolivia, mientras los requerimientos dormían en cajones de escritorios del gobierno. La manera más práctica de entregarlo a los federales brasileños era llevándolo directamente a la frontera y, para eso, fue el mismo Del Castillo quien lo escoltó y lo puso en manos oficiales.

Lo que preocupa cada vez más es que los capos del narcotráfico se paseen por Bolivia; que se sientan libres de operar con su ilegal negocio, que cometan asesinatos y que conviertan a este país en una tierra de nadie.

Hay que resaltar la operación de captura de este sicario y capo del PCC, ni duda cabe. Sin embargo, también hay que demandar que el Gobierno garantice la seguridad interna e impida que este país sea escenario ideal para los capos de la droga.

Tags