.

10 de noviembre de 2023, 3:00 AM
10 de noviembre de 2023, 3:00 AM

Se han cumplido 100 días desde que Sebastián Marset Cabrera se dio a la fuga. Lo hizo junto a su familia con la que vivía, desde hace más de un año, en una casa ubicada sobre la avenida Alemania y quinto anillo de esta ciudad. El uruguayo, acompañado de su esposa, sus tres hijos menores, un hermano suyo y un grupo de mercenarios encargado de su seguridad, rompió un cerco policial tras reducir y golpear a los uniformados que estuvieron a punto de detenerlo.​

Poco después, en tono burlesco e irónico, difundiría un video que hizo llegar a los medios de comunicación, en el que carga contra el jefe de la Felcn, Ismael Villca. “Gracias a la ayuda del director de la Felcn logré irme porque él me avisó que (Eduardo) Del Castillo (Ministro de Gobierno) ya había dado la orden de aprehensión en mi contra…(Villca) “agarró una platita y me avisó que me fuera”. El Gobierno y la Policía negaron la versión de Marset y respaldaron al jefe acusado.

 Desde entonces, nada se sabe del que es considerado como uno de los mayores narcotraficantes de Sudamérica y que sentó presencia en Bolivia, probablemente desde comienzos de 2022. Fue luego de haber obtenido un pasaporte boliviano con el nombre falso de Gabriel de Souza Beuner. Poseedor de una fortuna considerable, Marset Cabrera invirtió buena parte de ella en bienes raíces. Lo hizo adquiriendo mansiones en diferentes zonas de la capital cruceña, además de vehículos de alta gama que utilizaría luego en su espectacular huida

También tenía un pequeño arsenal de armas de fuego. Cuando la Policía pudo ingresar al inmueble de su propiedad, incautó 17 fusiles automáticos y una pistola. Una bolsa negra encontrada en un ropero contenía 400 mil dólares. El avezado y escurridizo delincuente llevaba una vida rodeada de lujos e incluso se hizo cargo de un club de fútbol de segunda división, con sede en el vecino municipio cruceño de El Torno, y en el que también alternaba como jugador en partidos oficiales.

Pero no solamente en Bolivia hizo de las suyas por su habilidad para obtener identidades falsas. La verdadera quedó registrada en un pasaporte de su país de nacimiento. Con el documento boliviano falsificado que tuvo a su disposición en 2019, Sebastián Marset operó en Paraguay antes de convertirse en un importante capo de las mafias en el continente. En Bolivia llegó a utilizar un pasaporte brasileño a nombre de Luis Paulo Amorín Santos.

De tal modo, Marset le generó complicaciones internas y externas al Gobierno boliviano que se vio en figurillas cuando las autoridades de Paraguay revelaron a la prensa que, con meses de anticipación, habían alertado a sus pares bolivianas sobre la presencia del ‘narco’ uruguayo, junto a otros dos ‘peces gordos’, en su territorio. Aunque sin llegar a despejar del todo las dudas, esa versión fue rechazada desde Bolivia. El ‘efecto Marset’ se convirtió en asunto de Estado en varios países de la región, con impacto mayor en Uruguay donde provocó inicialmente la renuncia del canciller Francisco Bustillo y luego la de un ministro, viceministro y del asesor del presidente Luis Lacalle Pou.

Aunque se especula con la versión de que se encontraría a buen recaudo en algún ignoto confín del territorio boliviano, el paradero del connotado narcotraficante uruguayo sigue siendo todo un misterio, no obstante que sus pasos son seguidos por la DEA, Interpol y organismos policiales de naciones en las que hizo (¿y sigue haciendo?) de las suyas sin apenas dejarse ver y utilizando sus diversas identidades.

Tags