Opinión

El Censo 2022 ¿es rentable? ¿Cómo nos beneficia y cómo garantizarlo?

16 de agosto de 2021, 5:00 AM
16 de agosto de 2021, 5:00 AM

El Censo de Población y Vivienda es el mayor operativo organizado por un país, con la finalidad de generar información actualizada y confiable sobre la distribución de su población y sus características económicas, sociales y territoriales. Tan importante información sirve para elaborar planes de desarrollo nacional y local, así como para formular programas y proyectos, sobre la base de un diagnóstico preciso y detallado que resulta fundamental para formular políticas públicas en beneficio de la ciudadanía.

La referencia más cercana de la inversión que podría demandar el próximo operativo censal en nuestro país, data del Censo de 2012, que costó 55 millones de dólares financiados por el Banco Mundial, para costear no solo el evento central, sino también los procesos anteriores y posteriores relacionados con la planificación, organización, actualización cartográfica, capacitación, recolección de datos el día del operativo, su procesamiento y la difusión de tan valiosa información recogida.

Si alguien piensa que dicho monto es alto, no realizar oportunamente el Censo conllevaría grandes costos, siendo el mayor de todos, el costo de oportunidad de la asignación del gasto público. Una inversión de 55 millones de dólares, como la mencionada, permitirá incrementar la eficiencia del Gasto Público Social en 1% el primer año y en 0,5% durante los siguientes 9 años (Salazar, 2019), lo que significaría que la inversión en el Censo tendría una rentabilidad extraordinaria para el país, con una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 54%. Si se consideran otras dimensiones del gasto público y los niveles subnacionales, la rentabilidad financiera sería aún mayor.

De ahí que su realización en noviembre de 2022 -que está mandada por Ley, para llevarse a cabo cada diez años- no solo que resulta oportuna sino, también, económicamente viable, con altas posibilidades de grandes réditos futuros. ¿Cómo beneficiará a la población? Con la actualización de la información sobre el déficit habitacional; necesidades de instalaciones y equipamiento de salud y educación; servicios básicos y las condiciones en que viven los ciudadanos en el país; la efectividad de las políticas públicas se incrementará y los bolivianos podrán sentirlo en carne propia.

Sin embargo, existen beneficios mucho más directos para la población, y es que el nuevo Censo de 2022 aportará información oficial sobre la población real del Estado Plurinacional de Bolivia y, por consiguiente, mejorará el factor de asignación de los recursos de Coparticipación Tributaria y de representación parlamentaria: mayores ingresos se traducirán en más escuelas y centros de salud, así como una distribución más justa de los escaños para con ello luchar por mejores días para toda la población.

Siendo así, ¿cómo garantizar que tal inversión genere un censo de calidad, para que durante los próximos 10 años planifiquemos sobre información ajustada a la realidad? Garantizando la realización de las encuestas intercensales y evitando repetir los errores cometidos en el Censo 2012, que se basó en una Actualización Cartográfica desactualizada e incompleta que en gran medida provenía del Censo del año 2001.

Siendo la Actualización Cartográfica la base de la organización del Censo, según la cual se planificarán las actividades y asignarán los recursos materiales, humanos y económicos, la lucha inmediata debe ser por una Actualización Cartográfica al 100%.

Para ello, la sociedad civil organizada, conformada por asociaciones de profesionales, gremiales, empresarios, universidades, junto a los gobiernos subnacionales, entidades cívicas y otros, debemos hacer fuerza común para precautelar el cumplimiento de este objetivo, para poder así controlar y garantizar la calidad del Censo en todas sus etapas.

Fernando Vargas es Presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz

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