28 de septiembre de 2022, 4:00 AM
28 de septiembre de 2022, 4:00 AM

Con una maniobra de esas que se hacen en política para cumplir la legalidad, pero torciendo los procedimientos a capricho partidario, el Movimiento al Socialismo (MAS) eligió en la Asamblea Legislativa a un Defensor del Pueblo a su medida, tras cambiar el orden del día de una sesión en la que no figuraba ese procedimiento.

Lo hizo el viernes 23 de septiembre, cuando varios legisladores de la oposición no se encontraban presentes porque estaban en sus regiones o porque viajaron a la Expocruz y a la celebración de la efeméride cruceña. Entonces el MAS logró los dos tercios de los presentes para alterar el orden del día y nombrar a Pedro Callisaya, candidato del oficialismo, como nuevo Defensor del Pueblo.

Ni siquiera se encontraba en la sesión el presidente de la Asamblea, Andrónico Rodríguez, que viajó a Santa Cruz, y su lugar fue ocupado por el presidente de Diputados, Freddy Mamani, para hacer posible la hábil jugada.

El MAS hizo su trabajo: como políticos, ellos tienen 16 años de experiencia prácticamente continuos en el poder. Los dirigentes, representantes y militantes de ese partido son los políticos activos más experimentados del país. En cambio, los representantes de la oposición, si todavía merece llamarse así porque en los hechos han demostrado que están perdidos en el espacio sideral, no solo son inexpertos, sino que incumplieron su más elemental obligación que era simplemente asistir a las sesiones.

El viernes, los señores diputados y senadores de la oposición prefirieron viajar y dejaron al MAS con todas las condiciones para elegir a su representante, lo que finalmente lograron con 95 de 97 votos posibles

De nada sirven los debates sobre legalidad o legitimidad; lo que cuentan son los hechos, y los hechos dicen que ahora hay un Defensor del Pueblo afín al Gobierno del MAS, que se suma a la larga lista de personas que ocuparon esa posición desde la misma vereda del oficialismo.

La oposición se aplazó, y por ingenuidad o pereza ‘se hizo madrugar’ por el MAS en pleno mediodía. Las disculpas vienen bien, pero tampoco sirven de nada. Perdieron la oportunidad de hacer prevalecer el equilibrio democrático que ellos representaban con sus votos para impedirle al MAS obtener la mayoría de dos tercios. En lugar de trabajar eligieron disfrutar del veranillo cruceño y así permitieron la elección de un Defensor que como la anterior será más defensor del Gobierno que del pueblo.

En los hechos, solo en la era de los gobiernos ‘neoliberales’ se hicieron elecciones independientes de Defensor del Pueblo. El caso más emblemático fue el de la defensora Ana María Romero de Campero en 1998, por mérito, más que suyo, del entonces presidente Hugo Banzer Suárez, bajo cuyo mandato ella fue elegida. Romero fue tan adversaria de los gobiernos de entonces, que una de sus más recurrentes acciones era defender al entonces dirigente cocalero Evo Morales frente al poder político del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada entre 2002 y 2003. Tanto fue así, que cuando Morales llegó al poder, ella fue dos veces senadora por el Movimiento al Socialismo.

Defensores del pueblo destacados fueron Waldo Albarracín y Rolando Villena, quienes cultivaron en sus vidas largas trayectorias en la defensa de los derechos humanos. Los demás fueron todos dóciles aliados de los gobiernos del MAS.

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