20 de noviembre de 2022, 4:00 AM
20 de noviembre de 2022, 4:00 AM


En el cabildo más multitudinario de todos los tiempos ocurridos en Bolivia, realizado el domingo 13 de noviembre, fue aprobado un cuestionario de 5 preguntas. La segunda consulta, considerada la más importante, hace referencia a la convocatoria de una comisión constitucional para revisar la futura relación política de Santa Cruz con el Estado boliviano, haciendo uso del derecho de autodeterminación.

La expresión “autodeterminación de los pueblos” comenzó a ser usada durante la Primera Guerra Mundial. Se trataría de una traducción de la palabra alemana “selbsbestimmungsrecht”, aplicada a las nacionalidades desde 1848. En 1916, el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, afirmaba que una de las cosas fundamentales era que “todo pueblo tiene el derecho de elegir la soberanía bajo la cual desea vivir”. Con ello, no se pretendía defender un derecho ilimitado de secesión, sino más bien, el reprobar un cambio de soberanía por conquista (colonialismo interno) y que aquellos grupos nacionales que lo deseasen podían obtener la autonomía dentro del Estado a los que estaban integrados.

El término más reciente del derecho a la autodeterminación aparece en los dos Pactos de Derechos Humanos aprobados en la Asamblea General de la ONU (1966). Nos referimos al Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, suscritos ambos por casi la totalidad de los Estados miembros de dicha organización mundial. En ambos documentos el derecho a la autodeterminación se presenta como un derecho humano. El artículo primero en ambos Pactos es idéntico.

Manifiesta que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. Este derecho establece libremente su condición política y provee asimismo a su desarrollo económico, social y cultural”.

A decir de Obieta Chalbaud, la autodeterminación de los pueblos es el primero y más fundamental de todos los derechos humanos. Afirma que “…toda comunidad natural, formada de personas humanas y libres, posee en sí, en virtud de su propia naturaleza el poder de gobernarse a sí misma”. “Para aquellos Estados que encierran en su seno diversas nacionalidades o minorías nacionales, el principio de autodeterminación, aplicado a sus propios territorios, ha llegado a convertirse en la práctica en un tema tabú que intentan resolverlo, ora rechazando de raíz el principio mismo como incompatible con el concepto moderno del Estado, ora desvirtuando su naturaleza en cuanto principio creador de una norma jurídica obligatoria”.

Sergio Antelo Gutiérrez en su libro
Los cruceños y su derecho de libre determinación
plantea el desarrollo de un nuevo modelo de Estado nacional para Santa Cruz y el oriente boliviano. La tesis del libro se fundamenta en el hecho de que a partir de la crisis sistémica y estructural del Estado boliviano, Santa Cruz comienza a desarrollar una “nueva teoría de liberación nacional -si el término cabe-, basada en una especie de nacionalismo, un nacionalismo llamado “subestatal”. Para Sergio Antelo, la intención es demostrar que “…los cruceños o cualquier boliviano o sudamericano, tienen el derecho de libre determinación, para definir su destino político, económico y geográfico en función de lo que establezca su propia gente. El pueblo es el depositario natural de la soberanía, siendo así, podemos hacer lo que bien entendamos siempre y cuando la mayoría de la población lo determine”.

El proceso evolutivo de una organización social pasa de lo que bien se llama tribu a pueblo y finalmente se forma la nación. El cambio a este último estadio se da cuando la categoría pueblo alcanza una conciencia étnica-cultural viva y desarrollada, es decir, el mayor grado de conciencia de su individualidad es lo que distingue al concepto de nación de pueblo.

La identificación como camba –en nuestro caso– es sentida vivamente, ya no por una minoría entusiasta, como ocurre con un pueblo, sino por una parte mayoritaria de la población, llámese cabildo, que en consecuencia, aspira a conservar su individualidad y a asegurar su permanencia y desarrollo en el país, utilizando todos sus medios a su alcance, sin excluir aun la obtención del poder político, si para ello fuera necesario.

Será la comisión a ser elegida la encargada de hacer un análisis histórico profundo de la relación entre el Estado-Nación y Santa Cruz y presentar una propuesta jurídica a este respecto.

Unidos sí, pero no así.

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