Opinión

El Diálogo que falta

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7 de diciembre de 2019, 3:00 AM
7 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Por: Ma. Fátima Escóbar Nogales - Psicoanalista

Durante los últimos acontecimientos en nuestro país, hemos sido testigos del valor del diálogo entre vecinos, el diálogo familiar y los diálogos entre un líder y las masas. Aquellos fueron y serán escenarios inolvidables para siempre. Pero, hay un diálogo al que me quiero referir con el objetivo de extraer una lección: aquel convocado por Evo Morales un día antes de su renuncia.

¿De qué adoleció aquella convocatoria al diálogo de Evo Morales? Sus palabras fueron: "Pido a los patriotas, a los movimientos sociales, a los trabajadores, a los servidores, pido a este pueblo que históricamente recuperó la democracia, mineros, fabriles campesinos, pido defender, movilizarse para defender la democracia, el voto del pueblo boliviano. Convoco al diálogo a partidos que han obtenido asambleístas en las últimas elecciones. Convoco a dialogar con una agenda abierta, a debatir para pacificar Bolivia. Convoco de manera urgente, inmediata”.

¿Qué enseñanza nos deja aquella convocatoria al diálogo? En primer lugar, que hay un tiempo para dialogar. Cuando escuché aquella convocatoria -al igual que muchos seguramente- sentí y pensé que ninguno de los partidos políticos con asambleístas contestaría a ese llamado.  No sólo porque dialogar exige respeto por el tiempo de las partes interesadas, sino porque la convocatoria al diálogo del ex presidente era extemporánea: era “su” urgencia, era “su” inmediatez.

 En segundo lugar, aprendemos que el diálogo exige respeto por lo que se dice. No se puede dialogar con alguien que viene hablando casi sin pensar en las consecuencias de su decir y sin pensar en el interlocutor. Evo Morales, convocaba a movilizarse y a dialogar al mismo tiempo. 

El dirigente cívico Marco Pumari hizo una interpretación escueta pero aguda de aquella convocatoria: “Evo Morales, llama a dialogar con balas”.  Este hablar de más de Morales lo venimos soportando desde hace tiempo con frases como: “Cuando voy por los pueblos, quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice: Evo cumple”.  O hablando acerca de su retiro, dijo que lo haría: “Con mi charango, con mi coca y mi quinceañera”. 

Este discurso de Morales, como bien lo sanciona la antropóloga, Rita Segato, es “machista” y “autoritario”, además de minar la confianza y degradar la palabra.

En tercer lugar, el diálogo supone una apertura a escuchar al otro en una posición de respeto a sus demandas. Evo Morales convocó a dialogar a los actores que él pensaba estaban interesados en dialogar con él; pero ignoró y anuló al pueblo, que estaba en las calles hacía más de una semana con sus demandas, en aquella convocatoria que no incluyó a los dirigentes cívicos, interlocutores válidos.

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