Escucha esta nota aquí

Lejos del bullicio que reina en las calles atascadas por vehículos de gente que retorna a sus hogares, un intenso movimiento se gesta en el hospital Japonés, donde un buen número de pacientes se apresta a pasar la noche en las puertas del centro hospitalario con el fin de conseguir al día siguiente una ficha de laboratorio o una cita médica.

En el otro ingreso del hospital el drama es para conseguir atención en el área de Emergencias, donde los que tienen suerte logran un espacio en el pasillo porque en las salas de internación ya no caben pacientes. Otros resignados duermen en las banquetas para intentar a primeras horas del día siguiente meterse en la fila para lograr una ficha que les permita curar sus enfermedades. 

Brígida Tomichá Flores tiene 40 años de edad y es una de las personas que está sentada en sillas, afuera del ingreso principal del hospital Japonés. Llegó desesperada desde Yapacaní para intentar conseguir una ficha de laboratorio para el día siguiente. Está resignada a pasar la noche en el centro asistencial para asegurarse uno de los 40 cupos que serán entregados la mañana del día siguiente. 

Sabe que no puede moverse porque hay más pacientes que como ella buscan una de las ansiadas 40 fichas. Solo han pasado cinco horas y ya tiene los ojos cansados. Su drenaje no se nota por la ropa abrigada que lleva puesta, pero su incomodidad se percibe en su rostro. “Me operaron hace tres meses y necesito un laboratorio de sangre para que me hagan un control”, dice mientras señala el lugar donde tiene el drenaje que lleva desde que la operaron. Su hija la acompaña en una silla contigua. 

Los asientos que están afuera del ingreso son las que brindan cobijo y calientan a los que no tienen otra opción que pasar la noche para conseguir una ficha. Una de las personas, con el fin de organizar y respetar el turno por orden de llegada, saca una hoja de papel y rompe por pedacito para entregar la numeración que cada tiene como comprobante del lugar que ocupa en la fila.

Algunos no tienen opción, y deben cargar, también, con sus hijos pequeños. Denny Pacheco tuvo que llevar a su niño de un año y medio, que sin entender lo que pasaba, pasó la noche con su mamá que está embarazada y debe sacar una ficha para que la atienda el cardiólogo. Ella necesita ese estudio para programar la cesárea a la que debe someterse en los próximos días. 

“Cuando uno viene a las tres de la mañana ya no encuentra ficha, por eso hay que venir. Yo tengo problemas del corazón de nacimiento y por eso me piden estudios”, indica Denny. 

También algunos hacen fila por sus padres que son adultos mayores y no aguantan dormir en esas condiciones. “Mi madre es de la tercera edad, por eso tengo que cuidarla y tiene que hacerse unos análisis de flema que le ha pedido el neumólogo”, indicó Alberto Rodríguez, que es pintor, pero dice que por la pandemia tampoco encuentra trabajo. 

Su madre, que tiene 73 años enfermó de Covid-19, pero se recuperó favorablemente y ahora necesita una cirugía por un pequeño tumor que la aqueja

Alberto también se protegió con un traje de bioseguridad, porque asegura que hace años sufrió de tuberculosis y sus pulmones se vieron afectados, y aunque ya está vacunado contra el Covid-19, prefiere mantener los cuidados para no contagiarse como ha sucedido con algunas personas.

Desde Montero, llegó Alejandra Coimbra. Ella hizo fila desde las 17:30 para estar entre las primeras en ser atendida al día siguiente. También acudió a sacar una ficha para su tía, que tiene un tumor. 

Más de una noche 

A pocos días de dar a luz, Vilma Santos acude por segundo día al hospital para intentar obtener una ficha para laboratorio. “Solo entregan 40 fichas y no queda más que venir a dormir en las puertas del hospital para lograr una. Ayer vine en la madrugada y no conseguí, por eso ahora me vine a quedar una noche antes”, dice antes de acomodarse en una de las sillas. 

Desde el Plan Tres Mil llegó Delicia Carrillo, que sufrió de embolia y necesita hacerse control anual con el cardiólogo. Ella acudió en junio, pero no logró ficha, por eso este miércoles, nuevamente, se hizo presente desde las 15:00 para poder conseguir una de las fichas que permitirá programar para todo un mes con este especialista. 

Mientras eso ocurre en la puerta principal del hospital, una ambulancia entra a disparada por el ingreso de Emergencias. En ella está un hombre en estado crítico que recibe oxígeno a través de un respirador. Sus familiares ruegan por un espacio; se abrazan y lloran. Dos horas después se observa el mismo cuadro. “No es Covid-19, sufrió una embolia. Necesita terapia intensiva y no hay”, es lo único que se escucha decir a uno de ellos. 

Más allá tres mujeres esperan una banca. Una médica les dice que ya pueden pasar. Se ponen de pie y toman del brazo a la que está enferma para ayudarla a llegar hasta la sala de Emergencias. No hay camilleros ni silla de ruedas que la puedan ayudar. 

Dentro del servicio, tres camillas han sido colocadas en el pasillo porque ya no caben en las salas. Hay pacientes con distintas patologías y los médicos hacen lo que pueden para dar abasto a la cantidad de enfermos porque con la llegada del Covid-19 se duplicó la demanda de los servicios de salud. 

La directora del centro hospitalario, Neysi Surriabre, asegura que hay una gran necesidad de espacios, especialmente en las áreas críticas del hospital.

 “Nosotros, como hospital, ofrecemos lo que tenemos y cuando no tenemos no podemos admitir pacientes al no tener los espacios. Yo me conmuevo con el dolor de los pacientes y familiares, pero a veces no hay espacio para atenderlos inmediatamente, hacemos lo que podemos”, dice la directora del centro, que en reiteradas oportunidades, junto a los jefes de áreas, ha pedido dotación de personal y que se asegure la renovación de los contratos temporales para poder atender la creciente demanda de atención médica. En este hospital se habilitaron domos para los pacientes Covid. 

Los que logran ser atendidos 

Doris fue una de las pacientes que logró una atención en el hospital, pero por la saturación primero tuvo que permanecer con su suero sentada en una silla hasta que dieron el alta médica a uno de los pacientes, por lo que se sintió agradecida por descansar en una camilla del área de emergencia. 

Ella está en recuperación del Covid, por lo que permaneció casi un mes en el domo del hospital, pero después de una semana de salir tuvo una recaída por una infección estomacal. 

No es fácil conseguir espacio y ella en las condiciones que se encontraba tuvo que seguir el protocolo establecido, es decir acudió al centro de salud de su zona, desde donde la derivaron al hospital de segundo nivel. Desde este centro recién emitieron la transferencia para que la atiendan en el hospital Japonés.

Los pacientes coinciden que este problema no es solo en el hospital Japonés, pues aseguran que los que acuden al sistema público saben lo que se tiene que peregrinar por la atención, por lo que piden a las autoridades que refuercen los sistemas de salud que durante esta pandemia por el coronavirus los servicios se mantienen saturados. 

Equipamiento 

Con la pandemia que se vive en el país las autoridades sanitarias del nivel central, departamental y municipal se han enfocado en equipar y fortalecer los servicios, pero todavía no son suficientes y las personas aún continúan padeciendo las necesidades. 

Entre las últimas entregas que hicieron para este hospital está la que hizo el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. Las autoridades entregaron cinco ventiladores mecánicos, una servocuna, un electro bisturí, un equipo de electrocirugía y cinco bombas de jeringas con una inversión de Bs 1.960.557. 

El gobernador fue el encargado de hacer la entrega de equipos para fortalecer la unidad de cuidados intensivos del área pediátrica y adulto, lo que permitirá ampliar la cobertura de atención de los pacientes no solo del área Covid, sino de otras patologías. “Vamos a seguir avanzando dándole prioridad a la salud para que la cuarta ola nos encuentre con un sistema bien fortalecido”, aseguró Camacho. 

Desde el hospital agradecieron la entrega de este nuevo equipamiento. “Agradecemos esta oportunidad y entrega de estos respiradores que van a servir para atender a los pacientes de terapia intensiva, tenemos 14 unidades y por ello la demanda es alta. Estamos seguros que con estos equipos vamos a ampliar nuestra cobertura de atención y fortalecer la sala de neonatología, el área de quirófano y otras áreas”, manifestó la directora del hospital Japonés.

Por su parte, el secretario de Desarrollo Humano, Fernando Pacheco, indicó que la demanda es grande al igual que el esfuerzo que se pone para fortalecer el área de salud. “Hoy implementamos más insumos que van en pro de la población, porque sabemos que hay un déficit en la salud y los pacientes requieren estos respiradores”, señaló la autoridad al indicar que en los próximos días se llevará también equipamiento para el San Juan de Dios y al Oncológico, que también necesitan ampliar sus servicios.

SERVICIOS

Protocolo

Con el fin de reducir los efectos adversos inevitables, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) presentó el jueves un protocolo de cirugía segura para que sea implementado en todo el sistema de salud

Manual

"El director del Sedes, Erwin Viruez, dijo que la práctica segura de la cirugía, es una forma de evitar muchas situaciones adversas, por ello se elaboró con los profesionales de salud un protocolo en base a normas, para que sea implementado en el sistema de salud. El director del hospital San Juan de Dios, Marcelo Cuéllar, destacó que este protocolo es un manual para que el procedimiento quirúrgico se realice bajo normas, y que se tenga la garantía para que todo sea un éxito.




Comentarios