28 de febrero de 2023, 4:00 AM
28 de febrero de 2023, 4:00 AM

¿Cuál es nuestro enemigo principal?, preguntaba Domitila Chungara en una asamblea de mineros durante el régimen dictatorial de Hugo Banzer Suárez. Y tras escuchar respuestas que hablaban de la dictadura, la oligarquía y un largo etcétera, ella respondió: “No, están equivocados. Nuestro enemigo principal es el miedo. Y lo llevamos dentro”. Las palabras suenan contundentes en este momento, en Bolivia, un país cargado de amenazas y de castigos a quienes se atrevan a cruzar las líneas que se imponen desde el poder.

Un dirigente campesino del norte de Potosí, Martín Choque, protestó por la presencia proselitista de Evo Morales en un acto de su municipio. Le retiró la silla para expresar su desacuerdo con que el jefe nacional del Movimiento Al Socialismo se siente en la testera. Al terminar el acto, él mismo denunció que fue golpeado por seguidores del político y expresidente de Bolivia. Pero la historia no acabó ahí, también fue expulsado de su ayllu (la comunidad a la que pertenece), quieren despojarlo del cargo de responsable de cultura en la Alcaldía y, por si fuera poco, su esposa y su hijo fueron chicoteados cuando querían participar de un congreso.

Martín Choque es militante del Movimiento Al Socialismo, pero piensa diferente al jefe nacional. Expresó su opinión con un ademán, pero él y su familia son brutalmente castigados por hacerlo. No es de ahora, ya hace una década el mismo Evo Morales decía que en el MAS no había espacio para los “librepensantes”, pero la situación parece haberse agudizado, más aún con las pugnas internas que cada día son más encarnizadas.

A falta de estrategia, el Gobierno vuelve a optar por el miedo. Esta vez a quienes se atreven a hablar de las preocupantes señales que muestra la economía. El director de la ASFI, Reynaldo Yujra, admitió que hay una demanda extraordinaria de divisas y, antes que ofrecer una alternativa de solución para la situación, advirtió con procesar a quienes osen hablar de escasez de dólares. Otra vez, la amenaza para acallar voces que tengan una mirada diferente a la oficial. Mientras tanto, se pretende hacer creer que las finanzas del país están perfectas y que Bolivia es un modelo para el mundo.

En un país donde la justicia está al servicio del poder y donde se procesa al que denuncia y se favorece al denunciado, es lógico que las amenazas surtan efecto y provoquen temor en la sociedad. Así pasaba cuando Domitila Chungara hablaba a los mineros en pleno régimen de facto. Luego ella y otras mujeres comenzaron una huelga de hambre que desembocó en la realización de elecciones democráticas.

El ejercicio de la ciudadanía implica cumplimiento de deberes y también la reivindicación de los derechos protegidos por la Constitución Política del Estado. Entre ellos están el derecho a la protesta y a la libre expresión, la capacidad tan simple de poder decir lo que se piensa, sin agredir ni denigrar a nadie. El miedo da lugar a la autocensura, que es la peor de las censuras. Entonces, los bolivianos tienen derecho a protestar, a reclamar un buen gobierno, a pedir un adecuado manejo de la economía, a expresar desacuerdos, a rechazar la corrupción, etc. Que el miedo no sea el enemigo principal.

Tags