14 de febrero de 2022, 6:59 AM
14 de febrero de 2022, 6:59 AM

El principal acusado del caso de los ítems fantasmas de la Alcaldía de Santa Cruz, Antonio Parada Vaca, podría convertirse en un dolor de cabeza para la justicia boliviana porque su situación en Brasil, donde permanece detenido, aparentemente no es del todo clara. Cuando menos, queda claro que su pretendida extradición a Bolivia no será una tarea fácil.

En los últimos días se ha conocido que Parada tendría condición de refugiado político en Brasil. Su abogado, de nombre Thiago Bana, aseguró que Antonio Parada Vaca ha recibido la condición de refugiado en Brasil por lo que no correspondería su extradición y tampoco su detención con ese fin.

El jurista asegura que su defendido abandonará la cárcel de Campo Grande probablemente en los próximos días, aunque reconoció que no hay un plazo determinado para su liberación.

Aparentemente Antonio Parada logró la condición de refugiado al declararse un perseguido polí-tico y señalar que recibía “amenazas de muerte”, aunque no se especificó cuándo ni de quiénes. Según su abogado, Brasil le concedió refugio político provisorio el pasado 23 de diciembre y mientras goce de esa condición la solicitud de extradición en su contra sería inviable.

A principios de la semana pasada, una comisión de parlamentarios del Movimiento al Socialismo de la Cámara de Diputados viajó a la Penitenciaría Estadual Cerrada de Hombre de Gameleira de Campo Grande, en el Estado de Mato Grosso del Sur, para verificar la estadía de Antonio Parada Vaca y recibir información sobre su estado de salud. Les dijeron que el detenido tiene buena salud y que no fue golpeado.

Desde un comienzo llamó la atención el sentido del viaje de esa comisión política en un caso que debe ser manejado por la justicia. ¿Qué hacía una comisión política viajando a ver la situación del detenido Antonio Parada?

Pues bien, ahora el abogado Bana afirma que la visita de los diputados bolivianos a la penitencia-ría de Campo Grande demuestra que hay persecución política contra su defendido Antonio Pa-rada Vaca. En esa medida, se preguntaba cuál es la función de los asambleístas en cualquier país en una situación como esta. Y él mismo se respondió: ninguna, a no ser presionar y tornarlo en una situación política, porque ellos nada tienen que ver en un asunto que compete al Poder Judi-cial.

Es decir que, siguiendo la lógica del abogado defensor de Antonio Parada, el viaje de la comisión de parlamentarios bolivianos a la cárcel de Campo Grande lejos de contribuir en alguna forma a conducir correctamente el proceso de extradición del principal acusado de los 800 ítems fantas-mas, podría terminar perjudicando las gestiones de las autoridades competentes para lograr ese cometido.

En tanto, el fiscal departamental de Santa Cruz, Róger Mariaca, dice que no recibió ninguna noti-ficación de un supuesto refugio político temporal del que gozaría Antonio Parada Vaca en Brasil. Esta misma Fiscalía presentó a Brasil la solicitud de extradición que en opinión de Mariaca tendría que producirse dentro de un plazo de 60 días.

En casos en que intervienen actores internacionales, los políticos bolivianos tendrían que apren-der a actuar con más prudencia: Brasil no es un país donde se puedan hacer chicanas jurídicas, advertencias políticas o presiones de alguna naturaleza, como ocurre casi a diario en Bolivia, y conocer esa particularidad debiera ser condición ineludible para cualquier actor político antes de mover un dedo fuera de las fronteras. El tiempo dirá si fue o no fue prudente el viaje de la citada comisión de parlamentarios a Brasil.