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31 de julio de 2023, 4:00 AM
31 de julio de 2023, 4:00 AM

Por Viviana Maldonado, economista


Durante las últimas semanas, diversas opiniones y aseveraciones han circulado en relación a la deuda pública de Bolivia. Sin embargo, es fundamental abordar este tema con responsabilidad y rigor, teniendo en cuenta tanto la realidad global expuesta en el documento de Naciones Unidas “Un mundo de deuda”, como la realidad y el contexto nacional donde ha tomado lugar la gestión de la deuda pública.

El informe “Un mundo de deuda”, expuesto recientemente por el secretario general de la ONU, António Guterres, destaca los desafíos que enfrentan los países en desarrollo debido al crecimiento acelerado de la deuda pública. Esto ha generado preocupaciones legítimas sobre la capacidad de estas naciones para pagar la deuda ante emergencias, abordar el cambio climático y asegurar el bienestar de sus ciudadanos.

Las guías metodológicas para calcular la deuda pública total de una economía proporcionan pautas precisas para evitar la “doble contabilización” y así obtener una medición precisa de la deuda pública total. La adhesión a estas buenas prácticas internacionales no solo fomenta una mayor transparencia en la presentación de los datos, sino que también facilita una interpretación más adecuada de la situación fiscal de Bolivia.

De acuerdo con estas metodologías, la deuda pública total en Bolivia representa aproximadamente el 46% del PIB, esto significa que se mantiene dentro de los umbrales referenciales por organismos internacionales.

Este indicador refleja un manejo prudente de la contracción de deuda, un apropiado manejo de los recursos y una cuidadosa planificación financiera.
Además, es fundamental mencionar el destino de los recursos obtenidos a través de la deuda en Bolivia. En los últimos años, la estrategia de canalizar la deuda hacia proyectos de inversión pública ha sido clave para impulsar el crecimiento económico y generar nuevas fuentes de empleo. El enfoque que se le da a la deuda con el Modelo Económico Social Comunitario Productivo ha fortalecido el sector de infraestructura, ha impulsado a los sectores productivos y ha fomentado la innovación, todo esto contribuye a mejorar la competitividad y productividad económica del país.

Es importante destacar que la gestión de la deuda pública no es tarea fácil y requiere de un enfoque responsable y sostenible a largo plazo. Bolivia ha enfrentado diversos desafíos económicos y ha demostrado tener capacidad para abordarlos de manera efectiva, siempre velando por el bienestar de la población.

En este sentido, el compromiso del Gobierno con la transparencia en la presentación de datos y la adopción de políticas financieras prudentes han sido y siguen siendo pilares fundamentales en la búsqueda y alcance de un desarrollo sostenible. La inversión en proyectos que generen retornos positivos y contribuyan al crecimiento económico y social es una muestra clara de la visión estratégica y prudente que guía la gestión de la deuda pública boliviana.

En conclusión, es crucial reconocer los retos globales que enfrenta el mundo en relación a la deuda pública, tal como lo expone el documento de Naciones Unidas “Un mundo de deuda”. Sin embargo, es igualmente importante resaltar los logros de aquellos países que, como Bolivia, han adoptado una gestión prudente de sus indicadores fiscales.

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