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El futuro a través del pasado

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26 de abril de 2021, 7:30 AM
26 de abril de 2021, 7:30 AM

Por Mario Suárez Riglos

Mi gusto por los museos, y mi convicción sobre su importancia educativa y como elemento reivindicativo de los méritos históricos y el potencial futuro de determinados temas y sectores, hacen que muchos de mis amigos digan, medio en broma y medio en serio, que yo, Mario Suárez Riglos, soy “un ejemplar de museo”.

A los amigos que lo dicen en serio les doy la razón, y a los que lo dicen en broma, también, pues tengo que admitir que mi formación académica como Geólogo, que mira siempre hacia atrás para explicar el presente, y mi afición por el pasado como indicador del futuro en mi condición de historiador y miembro de Sociedad Geográfica e Histórica de Santa Cruz, son mis hobbies principales, de modo que no solo me pueden calificar como “ejemplar de museo”, también me pueden decir “fósil”, si lo desean.

Explicar estas aficiones no es fácil, pero es algo que llevo muy dentro, en lo que tengo alguna experiencia y que quiero compartir con las nuevas generaciones, para que estas no se inclinen a pensar que el mundo real comenzó con la invención del Internet.

Afortunadamente vivimos en un ámbito que, si lo circunscribimos a nuestro departamento, tiene mucho para ofrecer en el territorio de lo pretérito y, por tanto, mucho aún para desarrollar en lo referido a la museología, de manera que invito a los jóvenes estudiantes y profesionales a que nos unamos en una cruzada ordenada para desencantar la tierra de sus misterios paleontológicos y arqueológicos, por ejemplo.

Pero, en la construcción de lo cruceño, y de su singular identidad, no nos quedemos solamente en la búsqueda de lo que se mide en millones de años, veamos también, por ejemplo, algunas historias relativamente recientes si las comparamos con las edades geológicas, pero que desde siempre han estado íntimamente atadas a la historia y desarrollo de Santa Cruz.

Escudriñemos los temas que nos dieron trabajo, alimento, desarrollo y orgullo de pertenencia a este rico departamento, y veremos que hay mucho de qué regocijarse, y mucho que transmitir a las nuevas generaciones de cruceños usando elementos convencionales, tradicionales, pero utilizando también las maravillosas posibilidades que nos ofrece la tecnología actual con las redes sociales como medio idóneo de transmisión de información.

Como región hemos sido reconocidos como una de las más dinámicas del mundo actual, y no habiendo duda de que lo seguiremos siendo, nos conviene prepararnos para compartir con el mundo de dónde nació tal dinámica, pues nada de lo que somos hoy está desligado de lo que fuimos antes, hace poco o mucho tiempo.

Investiguemos un poco y nos daremos cuenta de la enorme importancia que han tenido en nuestra historia rubros como los de la agroindustria de la caña de azúcar, la madre de las industrias cruceñas desde el pujante norte cruceño, la del petróleo y gas desde el sur del departamento, la de la población de los valles con sus rubros productivos, la de la articulación ferroviaria con vecinos como Brasil y Argentina, la de la Chiquitania y Guarayos, tan íntimamente ligadas a la presencia religiosa de Jesuitas y Franciscanos, y muchas otras historias y sus valores culturales y étnicos que pocos imaginan y muchos menos conocen hoy.

Iniciamos, pues, con esto, una serie de artículos sobre los temas mencionados arriba que nos llevarán a darnos cuenta de que lo mucho que tenemos para contar, y que la mejor forma de hacerlo es concentrando elementos históricos que lo representen en lugares físicos regionales que destaquen lo mejor de la historia de cada una de ellas.

Estas historias y lugares, devenidos en museos y parques temáticos, se convertirán en los elementos más importantes para consolidar nuestra identidad y yo, el fósil vivo, no dejaré de trabajar por ellos para deleite personal y de los miles amigos que tengo por todo Santa Cruz.

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