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El ministro de Justicia, Iván Lima, como una primera señal de que el Ejecutivo no tendrá injerencia en los demás órganos del Estado, dejó el caso de los exministros Arturo Murillo y Fernando López en manos de la justicia y les ofreció garantías suficientes para defenderse.

Por su parte, el procurador Wilfredo Chávez, destacó que se detuvo a Marcel Rivas “porque este señor ha encubierto la salida de los dos criminales Murillo y López, que huyen de la justicia”.

La declaración del Procurador se realizó en un acto conmemorativo de los hechos de Senkata, hace un año, en los que fallecieron 10 personas. En una declaración a este medio hace un mes, Murillo dijo que ni policías ni militares dispararon, y que si se reprimió fue para evitar una explosión que habría matado a miles de personas. 

Lima participó en una reunión con la sala plena del TCP y en la tarde con los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Anunció que está en trámite la reforma a la ley 254 para fortalecer esta jurisdicción y que las salas constitucionales pasarán a depender directamente del Órgano Constitucional y no del Órgano Judicial como ocurre hasta ahora.

Los medios insistieron en un pronunciamiento de Lima sobre los procesos contra los exministros. “Corresponde su tratamiento al Ministerio Público y a las instancias que conocen estas denuncias” y complementó que el Ministerio de Justicia no se ocupará de comentar esos procesos.