Opinión

El golpe al Parlamento de Venezuela

8 de enero de 2020, 3:00 AM
8 de enero de 2020, 3:00 AM

Quedará en la retina cómo el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela trepó la reja del edificio de esa institución para ingresar al acto de elección de la directiva. Los que lo bloqueaban eran policías, enviados por el chavismo, para impedir que este político de la oposición sea reelecto. 

De esta manera, se producía un grotesco golpe al Parlamento, orquestado por un régimen que está desacreditado a escala internacional y que mantiene a su pueblo con hambre y crisis sanitaria.

Tras ese hecho, los asambleístas chavistas y algunos opositores, a los que sí se permitió el ingreso, eligieron a un opositor que ha transado con el chavismo como presidente de la Asamblea Nacional. Por sus declaraciones se sabe que obtuvo 84 votos de 167 miembros totales de este órgano. Empero, Guaidó y los demás opositores (los que fueron bloqueados) sesionaron en el diario El Nacional y allí reeligieron al joven político de oposición como titular del Congreso. Para esto se lograron 100 votos.

Al respecto, el procurador del Estado de Venezuela observó el procedimiento de los chavistas y declaró que, si pretenden asumir la titularidad de esta institución, estarán cometiendo usurpación de funciones. En tanto que Guaidó ya ha asumido su segundo mandato como titular del Legislativo.

Los 12 países del Grupo de Lima condenaron el golpe parlamentario y reconocieron la presidencia de Juan Guaidó. Del mismo modo actuó la Organización de Estados Americanos. 

En esta ocasión, Bolivia se sumó a la condena al chavismo, a diferencia de años anteriores, cuando el Gobierno boliviano de Evo Morales era el principal defensor de Nicolás Maduro a pesar de la crisis social y del éxodo que se vive en Venezuela. México y Argentina se mantuvieron distantes del grupo de países, pero expresaron su rechazo a lo ocurrido.

Hay que recordar que la oposición venezolana obtuvo mayoría en el Legislativo, durante las últimas elecciones, lo que ha permitido que el presidente de este órgano sea contrario al régimen y se haya convertido en el portavoz de la pobreza y la falta de condiciones humanitarias que hay en esta nación, lo cual ha dejado muy mal parado a Nicolás Maduro, al extremo de que varios gobiernos ya no lo reconocen como jefe de Estado.

Es reprochable, aunque no sorpresiva, la actuación del chavismo en Venezuela. Nicolás Maduro ya ha tenido muchas acciones que lo alejan de la democracia y que lo muestran como un tirano. Lo lamentable es que haya países como Cuba y Nicaragua que siguen apoyando esas conductas, en un total desconocimiento de los valores de la libertad, solo con el afán de mantener el poder a toda costa, aun en contra de la voluntad de los pueblos y del principio internacional de no injerencia en asuntos de los Estados. El riesgo es que este afán geopolítico en el continente pone en peligro las libertades de cada país.

Hay que respaldar a los venezolanos que buscan la restitución de la democracia. Es preciso que los Gobiernos latinoamericanos sean garantes de las libertades y de la paz social.

El pueblo venezolano lleva muchos años de sufrimiento y necesita apoyo para seguir en su lucha para derrotar al régimen de Nicolás Maduro.

Asimismo, este país se mantiene como el reflejo de lo que no se quiere vivir en el continente, y menos en Bolivia.



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