El domingo fue un día histórico. México eligió por primera vez a una mujer para gobernar en el próximo sexenio, Claudia Sheinbaum, una científica y académica que también fue jefa de gobierno de la Ciudad de México. Su llegada al poder principal de su país marca un hito y se ve reforzada porque junto a ella fueron electas tres gobernadoras y la líder principal de la capital; asimismo, de momento las cámaras del Poder Legislativo son presididas por mujeres y en el Poder Judicial y el Poder Electoral también son mujeres las lideresas.
Claudia Sheinbaum además es la presidenta electa que obtuvo una diferencia de 30 puntos por encima de la segunda en carrera. Su partido político, Morena, triunfó en siete de las nueve entidades federativas y ha logrado mayoría en el Poder Legislativo.
Lo anterior significa que Claudia Sheinbaum logró un triunfo histórico, pero también obtiene poder abrumador para llevar adelante el gobierno de México. La conquista de semejante apoyo popular se debe al impacto social de algunas medidas implementadas por la administración actual: hubo una reducción de la pobreza, aunque todavía hay 36 mexicanos de cada 100 que viven en esa condición.
No obstante, los desafíos de Claudia Sheinbaum son enormes. El principal es que se consolide un mejoramiento de la calidad de vida de los más de 131 millones de mexicanos, que haya un mejor nivel salarial que el ya alcanzado y que baje más el nivel de desempleo que ahora está en el orden del 2,4 por ciento.
El principal desafío es romper la línea ascendente de crímenes en México. El sexenio de Manuel López Obrador cierra con 188.700 homicidios y es la cifra más alta de las últimas décadas. El narcotráfico tiene carta de ciudadanía en este país: emplea a 185.000 personas aproximadamente, según un estudio de Complexity Science Hub de Viena, controla territorios, arma guerras y también ha perforado varios niveles institucionales. Solo en la campaña electoral fueron asesinados 38 candidatos.
Detrás del poder del narcotráfico en la sociedad hay corrupción, pero también hay una realidad de pobreza, por lo que tocará repensar la estrategia de lucha contra el crimen organizado.
El otro gran desafío de Claudia Sheinbaum es lograr la independencia para gobernar, es decir ejercer el poder sin caer en el afán que tiene Manuel López Obrador de dirigirla y ser el poder detrás del trono. Ya lo ha insinuado al señalar quien de su gestión se mantendrá en el gobierno o que se introducirá una reforma constitucional durante la presidencia de su sucesora.
Son retos de fondo. A su favor tiene la esperanza de 35,5 millones de mexicanos que votaron por ella. Tiene el impulso de la mayoría en el Poder Legislativo y en los gobiernos federales. En contrapartida tiene un contexto difícil marcado por la violencia, las presiones de Estados Unidos debido a la alta migración que cruza por la frontera mexicana y ahora también tiene expectativa de la izquierda latinoamericana, expresada en el Grupo de Puebla.