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28 de mayo de 2024, 4:00 AM
28 de mayo de 2024, 4:00 AM

Pablo Mariscal

En las últimas semanas se difundieron varias encuestas de intención de voto hacia las elecciones de 2025 y podemos destacar tres; las encuestas de las empresas Captura Consulting, Diagnosis, y del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
Realizando un análisis comparado, podemos acercarnos al juego de poder que nos trae esta nueva temporada del Juego de Tronos Boliviano y encontrar algunas claves o consensos que arrojan los datos.
El primer gran consenso es la falta de liderazgo nacional en la oposición. Las tres encuestas revelan la disconformidad de sus votantes.
Con los datos de CELAG, el panorama opositor es un callejón sin salida: 6 de cada 10 encuestados que no votarían por el MAS eligieron las opciones “Un candidato nuevo”, “Ninguno de los mencionados” y “No sabe/no contesta”, es decir, ninguna opción.
La encuesta de Diagnosis ratifica esta afirmación: el primer lugar entre los votantes de oposición es un “nuevo liderazgo de oposición”, con 15%.
Muy por detrás del pedido de un nuevo liderazgo, se encuentran Carlos Mesa, líder de la alianza Comunidad Ciudadana, y Manfred Reyes Villa, líder de Súmate (ex-NFR) y alcalde de Cochabamba.
Mesa tiene presencia casi uniforme en el eje central, pero no lidera en ninguna ciudad, mientras que Reyes Villa carece de apoyo en El Alto y lidera en Cochabamba, según la encuesta de Captura Consulting.
Las encuestas muestran, finalmente, a políticos de oposición con intención de voto marginal (entre 2-7%, según la encuesta) como Samuel Doria Medida (Unidad Nacional) y Fernando Camacho (Creemos).
Ahora, no podemos obviar que, a falta de liderazgos y especialmente de estructuras políticas, en medios de comunicación y redes sociales surgen algunos nombres como la activista por los derechos de las mujeres María Galindo, el empresario Marcelo Claure, el político y rector de la René Moreno, Vicente Cuéllar, el ex senador Carlos Börth, un excapitán de la Policía, un abogado y un periodista cruceños, entre otros.
¿Su debilidad? Son solo nombres sueltos que no tienen interés en candidatear (Galindo y Claure) o peor, que sí quieren hacerlo, pero tienen nula estructura y/o base de votantes.
El segundo gran consenso de estas encuestas es la reconfirmación del Movimiento al Socialismo – Instrumento por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) como primera fuerza política en cuanto a estructura e intención de voto.
Ninguna de las encuestas muestra una merma o debilitamiento en el apoyo a este movimiento político. La intención de voto agregado por el MAS-IPSP está entre 28% y 44%.
Lo que sí ratifican las encuestas es el tercer gran consenso: la pluralidad del liderazgo en las internas del MAS-IPSP. Por primera vez en su historia, se ven no dos, sino tres candidateables a la presidencia.
Además, cada uno de los precandidatos, el presidente Luis Arce, el expresidente Evo Morales y el senador Andrónico Rodríguez, tienen sus propias estructuras internas y una base sólida de intención de voto.
Las encuestas señalan una intención de voto para el presidente Arce de 16-19%, para Morales de 9-13% y para Rodríguez de 9-11%.
El cuarto y último gran consenso que arrojan estos datos es la casi paridad de apoyo entre Evo y Andrónico. Podrían surgir muchas interpretaciones de ello que solo serán mencionadas para el debate: renovación generacional, sucesión en el movimiento cocalero del Chapare, un perfil menos resistido entre los indecisos, etc.
Espero que con esta columna usted, querido lector, tenga mayor certeza y certidumbre del mapa político que nos tocará de cara a 2025, siempre primando la esperanza, la fe y el esfuerzo por una Bolivia unida, en crecimiento, con estabilidad y cuidado de las personas más vulnerables.

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