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El litio en Bolivia: Separando la paja del trigo

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8 de junio de 2020, 3:00 AM
8 de junio de 2020, 3:00 AM

Por Carlos Delius Sensano

Una opción para la diversificación económica de Bolivia, es impulsar la explotación e industrialización del litio del Salar de Uyuni. Para esto y otros emprendimientos, el gobierno de Evo Morales, en su Plan “Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien”, dejó en claro la orientación ideológica y la dependencia de la concepción del desarrollo a las habilidades del Estado (visión nacionalista autárquica y estatista). Tomada esta orientación ideológica, se pensó que Bolivia ingresaría al mercado internacional del litio en buenas condiciones para hacer frente a las pocas transnacionales que actualmente controlan el mercado mundial de este recurso natural.

El anterior gobierno, en este sentido, declaró la explotación del litio como prioridad nacional, y dispuso la creación de una institución encargada de cumplir con este objetivo, destinando, a la vez, importantes recursos para su funcionamiento. Inicialmente, se resolvió que la nueva entidad opere dentro de la estructura de COMIBOL. (D. S. 29496). Finalmente, el 27 de abril de 2017, por Ley N° 928, se creó la Empresa Pública Nacional Estratégica Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) se abrió la posibilidad de establecer asociaciones con empresas privadas para los procesos de semi industrialización, industrialización y procesamiento de residuos.

La estrategia aprobada para el desarrollo de la cadena del litio comprendía tres fases: 1. Contar con una planta piloto de carbonato de litio y semi industrial de Cloruro de Potasio; 2. Producción industrial de carbonato de litio y cloruro de potasio (KCL) y 3. Producción de derivados de litio con alto valor agregado y baterías de litio en territorio nacional.

El empeño en desarrollar ciencia y tecnología propias para el aprovechamiento del litio de los salares, muestra un camino lleno de incertidumbres, toda vez que hay elementos aleatorios en los descubrimientos que requieren estructuras orgánicas especializadas y con experiencia, que aún no se cuentan en nuestro país. Por ello, está a la vista que el gobierno se embarcó en una misión científica apoyado solo en principios ultranacionalistas que entusiasmaban a sus seguidores.
 
Pero pronto se puso en evidencia la fragilidad de esta afirmación: “Con la producción de Carbonato de Litio grado batería, se consolida el proceso tecnológico boliviano, esta materia prima con una pureza mayor a 99,6%, será procesada para la obtención de materiales catódicos, en la Planta Piloto de Cátodos que se implementa en el complejo industrial de La Palca – Potosí, con lo que cerramos la cadena productiva del Litio”. 

Queda mucho para un análisis técnico-científico más extenso sobre los antecedentes y los pobres resultados de este emprendimiento. Por ahora, son pertinentes las siguientes observaciones:

1.    No hay evidencia de que la implementación del programa de investigaciones y la posterior implementación de las plantas piloto de Cloruro de Potasio, Carbonato de litio, materiales catódicos –baterías Ion Litio–, haya logrado obtener la fórmula boliviana de carbonato de litio.

2.    Existen fundadas afirmaciones de algunos técnicos de YLB y otros conocedores del tema, sobre deficiencias técnicas en las bombas de extracción y transporte de salmuera, los pozos de diámetro insuficiente, las piscinas de evaporación incapaces de evaporar a las tasas requeridas por diseño. Este parece ser el principal factor para que la planta de KCL cuya capacidad es de 350,000 toneladas año, solo llegó a producir 26,741 toneladas.

3.    La incapacidad de producir materia prima, afecta a las fases posteriores. Se tendrá que perforar pozos de diámetro adecuado, los sistemas de bombeo deben ser producto de una rigurosa ingeniería y no un proceso de prueba y error. Las piscinas deben ser correctamente dimensionadas para obtener las cantidades y calidades de salmueras. Además, la infraestructura está deficientemente diseñada, y hay muchos otros defectos, como en el sistema de extracción y transporte y la operación de evaporación. Sin corregir lo anterior, el fracaso en las etapas subsiguientes está garantizado.
El tiempo pasa y nada cambia. Esto en una trama de “postverdad” que se torna aún más grave si los que están a cargo del emprendimiento no reconocen, o no saben, distinguir entre la realidad y lo ilusorio. La vanguardia de la industria está reservada para aquellos que resuelvan la tecnología, el financiamiento y el mercado como pilares fundamentales, la retaguardia está para aquellos que no los resuelvan. Es, en este contexto, que se debe realizar una evaluación, y elaborar un nuevo plan para evitar un fracaso de grandes dimensiones.


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