9 de abril de 2023, 4:00 AM
9 de abril de 2023, 4:00 AM


El partido que se divide en el poder es un partido de bobos. Ese es un hecho y hay muchos datos que respaldan lo escrito, de manera que no me voy a detener en uno de ellos en particular.

Que un expresidente (Evo Morales) se haya creído el cuento de que él era insustituible y que poner a Arce en el gobierno para “cruzar” a Choquehuanca era una constatación de su poder indiscutible, es ser MÁS bobo todavía. 

Nadie acepta ser monigote de alguien que hizo fraude, que salió huyendo y que es señalado por el país como el generador de una de las crisis políticas más complicadas del último tiempo, así ese nadie sea mirado por la ciudadanía no política como un “tilín cualquiera”, que ha sumido al país en una situación económica que no se veía en muchos años; probablemente desde la caída del gonismo, impulsada o insuflada por el indigenismo que se animó en los caminos y cerros, sin saber que el masismo de Filemón, que había visto en Evo Morales a su figura destacada y apostaba a ello, aunque desde otra mirada, es decir la complementariedad de los contrarios o los opuestos. 

La mirada de Filemón había sido fijada en otro MAS, pero aparecieron los Álvaros y el grupo Comuna, que terminó yéndose decepcionado, porque tenía otra una mirada indianista que no era lo mismo que el indigenismo de García Linera y no compartía aquello de la hegemonía al estilo prebendalista e impositivo a la mala de García Linera y la hegemonía (de ser el eje de todo) de Morales. 

Y no es que uno crea que lo indigenista (una sátira o práctica bufa del indianismo) sea la salida para el país. No lo creo para nada, porque mi mirada es más liberal democrática y modernista de división de poderes, independencia judicial, democracia social, etc. y no tiene nada que ver con captar a los indígenas como pongos o instrumento político, como lo fue el proceso de conversión del indio en campesino del movimientismo del 52, que fue, finalmente, lo que terminó haciendo Álvaro García Linera (y su hermanito sin oficio): usar a los indígenas y a los que se autodefinen como tales (de ahí ese chapurreo de los interculturales que asaltan y roban bajo el manto protector del poder). Pero esto no es más que una parte que no debiera entrar en la discusión de quién es el MÁS tonto.

Es MÁS tonto Evo Morales porque no se da cuenta de lo que está perdiendo, o más bien, lo que ya está perdido porque en los modelos populistas de la política actual del Socialismo del Siglo XXI sólo sirve ser primero, los segundos están acabados, están idos, como él,
Él creyó que “el hermano Lucho”, como repite casi humillándose el ex jefazo (para lograr alguna aceptación en la masa masista) iba a ser su segundo porque él lo puso, olvidándose que si él sacó a los que eran sus mentores: Filemón, Véliz, Román, Prada y otros fue, porque no quería nada que estorbe, como ha decidido hoy que García Linera es su otro enemigo, porque le dice lo que él no quiere oír.

Es más tonto Morales que García; el tal Evo, que se da el lujo de decir que el blanquito García no lo quiere porque es indio, como si nunca se hubiera dado cuenta que él sólo fue un experimento político de sus creadores, los García Linera, y, de alguna manera, los Comuna, que convirtieron al semidelincuente cocalero en un “indígena”, que nunca se había referido a la cuestión indígena hasta que lo instruyeron en ello y logró visibilización a nivel internacional, representando la ‘aymaridad’ del país y que éste sería el hombre a seguir.
La comunidad socialista SXXI es, en gran parte, hacedora también del bobo que no entiende, como no entendió nunca el proceso porque pasó su vida obligando a la gente a rendirle pleitesía y seguirlo, porque era él quien decidía quién iba a ser qué, sin darse cuenta que era la cara de un experimento que se cayó porque él torció la ley e hizo fraude, para luego huir, cosa que no perdona su base, que se hizo matar por él.

Le fue medianamente bien a García en su intento y, desde mi punto de vista, ha sido coherente con él mismo en su retorno. 

El ex vicepresidente, que se debe haber quedado sin trabajo en Argentina y vuelve a Bolivia a tratar de arreglar lo ‘inarreglable’, a ver si le toca algo. Porque Morales está desesperado y es exageradamente agresivo y ordinario y, encima están los discursos y declaraciones de los cocaleros Arce y Loza que no son de ninguna ayuda, como no lo son los de Carlos Romero que, desesperado por salvarse de lo que le puede venir, se escuda en Morales para atacar al gobierno, con argumentos que, de salir de otra persona seguramente le harían daño al gobierno. Pero Romero es un “político feo”, más allá de las consideraciones físicas, porque la belleza es un concepto y nada es feo o bonito en esas consideraciones.

Romero arrastra tras de sí las mismas dudas que arrastra el Niño ministro Del Castillo, así éste tenga apenas dos años en el poder; de manera que, haga lo que haga, será visto sin mucho interés de respaldo; sirve para un día de titular y al día siguiente desaparece, como lo que hace doña Teresa Morales, que nunca logró que alguien la tome en cuenta como un valor político, ni cuando estaba en el gobierno, donde no fue ninguna maravilla y, además, estuvo en la Comisión de pacificación de la Iglesia y las Organizaciones y ahora sale con cuentos que nada tienen que ver con la realidad de lo ocurrido. 

Andrónico se zambulle para no jugar; es cocalero y chapareño, de manera que mira para otro lado, pero no olvida el maltrato de Morales cuando quería ser candidato a vicepresidente y luego a senador, pero Morales lo postergó por él mismo, hasta que el poder electoral le dijo que no tenía un año viviendo en el país (por su huída).
No está bien el MAS. Está, en todo caso, mal, pero Arce gana por descarte; es el poder y el socialismo del Siglo XXI solo premia en las calles al que se lleva todo y ese es el caso del presidente que, en un partido prebendal, es el que “parte la torta” y reparte los pedazos, es el que maneja la caja chica y la caja grande, es el que pone las pegas y las quita o las cambia. Así, los evistas se convierten en luchistas, no en Choquehuanquistas, que resultó ser un despistado alegórico con ningún valor político, pero eso le sirve a Arce porque no le hace sombra, como no le hacía sombra García Línea a Evo Morales, porque lo atendía al pensamiento y eso era suficiente para que lo deje hacer y deshacer lo que se le ocurra, así eso haya sido su propio poder en el aparato, beneficiándose del mismo.

Morales ha demostrado ser el MAS bobo; Arce, sin mucho de nada, simplemente resulta ser el ganador en el populismo “movimientista” del MAS, así nomás son las cosas, no hay hoy quién brille o se destaque, así sea él, que avanza con un poder implacable, asentándose en la fuerza de la legalidad del decreto (Lima y compañía) y, si se puede, en la “fuerza parlamentaria”, que hace leyes para consolidar su intento totalitario, mientras espera una elección judicial que sea la otra pierna en la que se apoyará para ganar a como dé lugar. Así se hace en Nicaragua y Venezuela. Acá, con una oposición que no encuentra cómo salir de donde está, porque el parlamento no le dan los votos, aunque intente, denuncie u obstruya alguna cosa.

Ya habrá tiempo para hablar y escribir de los demás. Por ahora, esto es suficiente.