Opinión

El mecanismo de las franjas de precios

3 de marzo de 2021, 5:00 AM
3 de marzo de 2021, 5:00 AM

A propósito del mecanismo de las franjas de precios, tan comentado y mal entendido en los últimos días. Precisemos que este es un sistema de estabilización de precios en el mercado local de productos básicos (commodities), respecto a fluctuaciones e inestabilidad de los precios de dichos bienes en el mercado internacional y respecto a los costos de importación en los países demandantes deficitarios de estos productos.

El mecanismo se aplica por ejemplo para productos como el azúcar en Chile, país que no produce caña de azúcar y sí produce azúcar de remolacha que no cubre su demanda interna, en consecuencia los precios del azúcar en el mercado chileno están sujeto a las fluctuaciones de los precios en el mercado internacional que al ser productos con demanda inelástica pueden afectar la economía del consumidor y los índices de inflación del país, por tanto el mecanismo de las franjas regula los precios del azúcar aplicando sobre tasas a precios bajos protegiendo a productores de remolacha y rebajas arancelarias a precios altos protegiendo a consumidores, permitiendo una fluctuación menos traumática dentro de los márgenes de dicha franja.

En la Comunidad Andina, Colombia y Ecuador aplican el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP) que es un mecanismo adoptado mediante Decisión 371 desde 1994 con el objeto de estabilizar el costo de importación de un grupo especial de productos agropecuarios, caracterizados por una marcada inestabilidad en sus precios internacionales, entre ellos el grano de soya, la torta de soya, los aceites vegetales, el maíz, trigo y otros. La estabilización se consigue aumentando el arancel ad-valorem cuando el precio internacional está por debajo del nivel del precio piso, y rebajando dicho arancel, hasta cero, cuando dicho precio está por encima del techo.

El caso boliviano de la franja de precios que se pretende aplicar al precio en el mercado local de la “harina solvente de soya” establecido mediante Resolución Biministerial 010.2020 de diciembre del pasado año establece un precio mínimo de $us 281 por tonelada y un precio máximo de $us 295 por tonelada, primero que no constituye una franja estadística objetiva construida con una serie histórica diaria de precios formales y verificables en un mercado internacional referente de ese producto y menos parece habérsele aplicado una varianza estadística para determinar el valor mínimo y máximo de la franja, teniéndose solo la referencia de que los precios determinados se derivan de los precios pagados por la industria a los agricultores durante los seis meses anteriores a la vigencia de la Resolución.

Es evidente que la franja de precios que se pretende implementar no responde a mecanismos objetivos de determinación de los precios mínimos y máximos de la harina solvente de soya y menos son una solución para la estabilización del precio de este insumo indispensable para alimentación avícola, porcina y de ganado lechero. De hecho si la franja estuviera más elevada tendríamos bloqueando las carreteras a los avicultores y lecheros, por tanto, solo un mecanismo objetivo cuantificable y verificable de determinación del precio en función de la oferta y demanda internacional puede dar certidumbre sobre el precio que se debe pagar por ese insumo.

Si tuviéramos una política comercial más objetiva y menos reactiva y aplicáramos el Sistema Andino de Franjas de Precios, bloque de integración del que somos parte, tuviéramos una franja de precios para el grano de soya (producto marcador de la harina de soya) con un precio piso de $us 389 por tonelada y un precio techo de $us 426 por tonelada (Resolución 2175 del 14/12/2020 SG-CAN, vigente hasta marzo de 2022) siendo estos los precios CIF previsibles del grano “hipotéticamente” importado, siendo el precio CIF de la harina solvente ± 5% similar al precio del grano. En consecuencia una franja más realista del precio de la harina de soya en Bolivia podría estar entre $us 370 y 405 por tonelada.

Cabe anotar que aplicando el sistema de franjas de precios también se liberaría de arancel la importación de grano de soya a precios internacionales altos, pero a su vez también se debiera liberar la exportación de grano para que los agricultores tengan la opción de exportar a precios más convenientes. Esto favorece a una industria con sobrecapacidad instalada y también favorece la expansión del cultivo del grano.

El tema es cómo evitamos medidas reactivas que nos generan conflictos y aseguramos la formación transparente de precios tanto para el grano de soya como para la harina, esto solo es posible a través de una Bolsa de Comercio Agrícola donde la oferta y demanda del mercado internacional determinen el precio y donde además el incentivo a las transacciones de estos productos primarios sea la exención del IVA, como actualmente se tiene para varios otros productos.



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