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7 de mayo de 2023, 4:00 AM
7 de mayo de 2023, 4:00 AM


El Meditarráneo y el Mundo Mediterráneo en la época de Felipe II, así tituló Fernand Braudel esa obra maestra referida a ese espacio económico, social y cultural, que marcó el nacimiento y desarrollo del mercado mundial.
Braudel, llamado “el historiador de la botánica” porque mostró cómo las plantas y animales de todos los continentes, pueblos y culturas del mundo se intercambiaban o se comerciaban a través del Mediterráneo, en este sentido el Mediterráneo no es sólo un espacio geográfico o cultural, fue el espacio cultural de todos los pueblos del mundo.

Lo dice Serrat explícitamente “que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul”, qué había y quiénes había en Algeciras y en Estambul, ¡cómo se formaron España y Turquía, Cartago era y es europea o asiática, o ambas!

Acaso por esas aguas no pasaban el maíz y la papa americanos, la plata y el oro del Cerro Rico y de otros lugares, que cambiaron para siempre a Europa.
Europa explotó sobre el mundo, en la África negra, América indígena, Asia milenaria y Oceanía “joven”, y ese intercambio de materias primas, plantas y animales, metales preciosos, conocimientos, seres humanos y culturas forjó el mestizaje universal no sólo a escala europea, sino de ida y vuelta.

Europa es mestiza, América, la Humanidad es mestiza, no existe ningún individuo y menos aún una cultura o “nación” que pueda decir que no es mestiza, y que se desarrolló autónomamente, sin mezcla, sin imbricación, sin beneficiarse o sufrir el contacto con otras culturas, afirmar eso es histórica, biológica, cultural y genéticamente un absurdo e ignorancia. Esto está claro en el mundo académico.

Aquí en Bolivia a algunos políticos se les ha ocurrido “reivindicar”, o mejor, usar, instrumentalizar las etnias y sus culturas como una palanca política, como un martillo contra el mundo mestizo, contra el mestizaje boliviano, el yunque es la Bolivia mestiza.

Por legítimo que sea o se lo presente, toda etnia y cultura grande o chica, es un hecho particular y parcial, en términos geográfico espaciales y peor aún en términos culturales, el mestizaje es un hecho universal, planetario, que hace a la Historia de la humanidad.

A Europa le costó millones de muertos, dos guerras mundiales, para no mencionar las locales por los “nacionalismos” al interior de cada Estado o para formar los Estados, llegar a concluir que lo mejor sería la Unión Europea, es decir la fusión, la síntesis, la imbricación, la transculturalidad, la “interculturalidad” (palabreja repetida en el Estado Plurinacional), se dieron cuenta al fin y al cabo, después de mucha sangre y plata perdida, que si continuaban yendo solos, en proyectos “individuales” de etnia, región, cultura o Estado, no iban a funcionar o incluso sobrevivir, en relación a otros, no lo hicieron porque eran buenos tipos, sino porque no les quedó otra.

Sería bueno que, a estas alturas del partido, en Bolivia reivindiquemos lo universal, no lo particular o parcial, esto no quiere decir negar lo parcial, como si la Unión Europea quiera que desaparezca Alemania por haber asesinado a millones de judíos, “como Hitler era malo y asesino, sus descendientes también son malos y asesinos” como enseña la narrativa ahora oficial plurinacional.

Quiere decir que todos podemos y debemos coexistir beneficiándonos de la cultura universal, sin que ninguna desaparezca, ¡¡¡podemos hacerlo!!! (aunque Putin no quiera).

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