Escucha esta nota aquí

Por: Silvana Vincenti

No les importa nada: si cumplieron con las condiciones necesarias para ser conservados, si tienen registro sanitario, si la plata les alcanzará. Tampoco si quien les vende lucra con su dolor.

Son familiares desesperados de pacientes con Covid-19, que ante la escasez de los remedios, especialmente para intubación, están dispuestos a pagar lo que sea, cuestionando poco, con tal de salvar las vidas de sus seres queridos.

“A río revuelto, ganancia de pescadores”, dice el ex ministro de Salud, Aníbal Cruz. Entiende que la indolencia supera las esferas de las redes sociales, donde recién se la visibiliza durante la pandemia, pero tiene claro que “la especulación va más allá de lo que puede imaginarse”.

Según él, el problema es más recurrente con remedios controlados para uso en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), como relajantes musculares, que se manejan en grandes cantidades, y que ahora escasean en hospitales públicos y en clínicas privadas.

Yovana Mariscal tuvo que conseguir las ampollas de sedación para un familiar desde Yacuiba, zona fronteriza.

En condiciones normales, cada una está por los Bs 40, pero ella se vio obligada por la necesidad a pagar Bs 150 y solo para dos días, aparte esperó entre dos y tres días que lleguen a Santa Cruz. Cuando quiso más, quedó en lista de espera.

Según A.E., que pidió no dar su nombre y que trabaja en la industria farmacéutica, hay toda una red de corrupción, de distribuidores, gente que no paga impuestos, que mete los remedios por avión para sacar plata, “y no todo es con boleta”, aseguró.

Por su experiencia en el tema, le ofrecieron ganar plata ‘por debajo’, gente conocida que vive de eso, que va a Paraguay y que manda en avión, con pago de coima. A.E. justifica los precios exorbitantes por el riesgo que asume el especulador.

Sin embargo, reconoció que el paraíso del contrabando está en las fronteras terrestres, donde los controles son casi nulos. Por último, con tono descarado, dijo que en este país “no hay nada que no se arregle con plata, y que en Bolivia lo ilegal siempre paga mejor”.

Un funcionario de Aduana que prefirió reservar su identidad reconoció que quien contrabandea es para ganar bien y que, como las medicinas son pequeñas, especialmente las ampollas, es más fácil meterlas a territorio nacional. No le sorprende que lo ilegal pueda introducirse por transporte aéreo, aunque supuestamente, citando la normal, esta solo permite medicinas de uso personal.

El trabajador de Aduana no entiende las razones de la escasez, aseguró que la orden del Gobierno es acelerar todos los procesos que tengan que ver con introducción de remedios y de oxígeno.

Sobre los puntos terrestres, sabe que son vía libre para los contrabandistas, incluso le ha tocado verlo. “Los choferes de flotas cobran por guardar bolsones en espacios escondidos, para evitar revisiones en las trancas donde hay controles”, compartió.

 Tierra de nadie

En las redes sociales ya se nota el temor en quienes suben los precios sin piedad. EL DEBER preguntó por el costo del atracurio, y la respuesta fue Bs 230 por unidad “con todos los registros sanitarios”, cosa que no es posible, porque al ser mercado negro, no pasa por trámites sanitarios.

“Sabemos que los precios son caros, de corazón, tómelo como una última opción”, dijo el vendedor, nervioso. En los últimos días, más que en olas anteriores, el desprecio colectivo por la especulación y el agio se ha hecho sentir en las distintas plataformas.

En sus ofertas virtuales, muchos justifican su indolencia bajo el argumento de que “les sobraron remedios de un familiar enfermo”, pero los precios no muestran mucha empatía.

La escasez ha llegado a tal nivel, que a diferencia de antes, en la plataforma Market Place, de Facebook, ya cuesta encontrar ofertas de los más buscados: atracurio, fentanilo, midazolan, etc.

Érick Arnez, de la UTI del Hospital Óscar Urenda, de Montero, dijo que ante la falta de estos remedios, recetan otros alternativos.

Por la desesperación, ya comenzaron a aparecer las denuncias de estafa en la compra de medicamentos para pacientes con Covid-19.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) ha recibido tres denuncias. El subdirector Nicanor Corcuy, recomendó no hacer pagos en línea, y dijo que los celulares de los estafadores se encuentran en otros países, e incluso en Palmasola.

La autoridad pidió a las víctimas reportar estos delitos.

Comentarios