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12 de octubre de 2023, 3:00 AM
12 de octubre de 2023, 3:00 AM

Un ministro de Estado es un servidor público que está obligado a trabajar para todo el país. Su misión debería estar signada por la eficiencia y no por las excusas que recurren a todo tipo de argumento para tapar la falta de acción sobre problemas reales y actuales que afectan a la ciudadanía. Ese es el caso del titular de Desarrollo Rural y Tierras, Remy Gonzales, quien lejos de generar una coordinación público privada para atender la emergencia por la sequía, se ocupa de sembrar odio.​

En una declaración pública, el ministro aseguró que a la Gobernación de Santa Cruz no le interesa perforar pozos “como diciendo el Gobierno nacional lo va a hacer, claro, como son pequeñas comunidades, en su mayoría de gente que ha migrado del interior del país, seguramente no las deben considerar personas, tal vez de manera discrecional y discriminatoria deben decir, bueno, estos collas que sufran, ¿a qué han venido?”, señaló.

Pero hay más falsedades en lo que dice el ministro. Él asegura que el Gobierno está perforando pozos, pese a que no es su competencia. Pero lo que no dice es que el agua es un recurso natural y, como tal, su provisión es atribución del Gobierno nacional, no por nada los presidentes del Movimiento Al Socialismo acudieron a foros internacionales para proclamar que el acceso al agua debe ser un derecho humano.

Cabe indicar que esa responsabilidad es de mayor alcance. La emergencia de este momento no se resuelve con perforación de pozos, demanda una serie de medidas integrales que no se están tomando, muchas de las cuales tienen que ver con el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.

La deforestación es una de las principales causas de la sequía que soporta el país. En el último tiempo hay asentamientos humanos sin planes de cultivos; hay demanda de expandir la frontera agrícola sin planes de mitigación, lo que está destruyendo los bosques del país de una manera desenfrenada, además de la contaminación de acuíferos que se da como efecto de las migraciones y ocupación de tierras por personas que anhelan trabajar, pero que son abandonadas a su suerte y que deben buscarse la vida con prácticas que no son armónicas con la naturaleza.

En cambio, el ministro Remy Gonzales opta por confrontar, por sembrar el odio contra la Gobernación, en lugar de buscar un trabajo mancomunado para mejorar las condiciones de vida y atenuar el grave problema de la falta de agua para consumo humano, riego y consumo animal. Prevalece el discurso de ataque que, en este caso, más parece estar orientado a generar una cortina de humo para esconder que, en realidad, no hay una estrategia nacional para atender el problema de la sequía y la escasez del líquido elemento.

Y ya que se da tanta importancia a los discursos, antes que a las acciones para dar soluciones, habrá que advertir que no está habiendo coherencia entre la “preocupación” por el agua, que se expresa en discursos fuera del país, con las acciones internas que no muestran un verdadero cuidado del líquido elemento.

En tal sentido, habrá que decirle al ministro en cuestión que trabaje con más eficiencia y que deje de sembrar el odio entre bolivianos. Los migrantes son bien acogidos en este departamento; que falte agua para ellos como para los habitantes nacidos en cada provincia donde hay asentamientos no es culpa de la Gobernación ni de los pobladores.

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