10 de mayo de 2023, 4:00 AM
10 de mayo de 2023, 4:00 AM

Grandes cambios se han dado en el ámbito de la comunicación social desde cuando el presidente Germán Busch Becerra instituyera, por Decreto Supremo de 1938, el Día del Periodista Boliviano, a ser conmemorado cada 10 de mayo. La medida tenía como principal objetivo el de reconocer la actividad del periodismo como una profesión.

Corresponde ahora preguntarnos si esa valoración se mantiene vigente o si ha sido diluida de algún modo por la avalancha de información (y desinformación) que fluye por diversas plataformas digitales y que es generada por personas que tienen algo que comunicar, pero que no necesariamente poseen la capacidad de hacerlo con rigor periodístico.

La respuesta corta a ese planteamiento es muy clara: la profesión del periodista es tan imprescindible hoy como lo fue ayer, por esa necesidad que tiene la sociedad de recibir información independiente, confiable y precisa para entender el mundo que la rodea.  Cualquier afán de negar esa necesidad significa socavar las bases de la cultura democrática.  

Aquí no se trata de decidir quién puede o no dárselas de periodista, sino que hay que evaluar si el trabajo difundido por cualquier medio o plataforma se hace digno de ser llamado periodismo. Eso sigue siendo cierto en estas épocas de digitalización. Los periodistas seguirán siendo imprescindibles en la medida en que los ciudadanos puedan diferenciar lo que es propaganda de noticia, lo que es una fake news viral de una noticia verificada, y que puedan darse cuenta de la importancia de este discernimiento para conducir sus vidas.

Lo que sin duda es inmutable en el tiempo son los principios éticos que rigen la profesión. Sólo para mencionar los más relevantes diremos que la primera responsabilidad del periodismo es con la verdad, y su primera lealtad es hacia los ciudadanos. Y ahora más que nunca, la disciplina de la verificación es la esencia del ejercicio periodístico, ya sea a través de las herramientas tecnológicas que el periodista tiene a su alcance, como a través de la consulta a múltiples fuentes informativas.

El trabajo de monitoreo a las instancias de poder seguirá siendo vital para evitar que las autoridades de turno abusen de ese poder y traten de convertir la democracia en autocracia o tiranía. En la actualidad, los gobiernos autoritarios del mundo ya no se limitan a sólo censurar la información, sino que también intentan suplantar el rol de los medios creando su propio contenido e incluso contratando a un ejército de mercenarios digitales. Y cuando esa estrategia falla y la verdad finalmente sale a la luz, entonces recurren a la manida acusación de que los medios son enemigos de la gente y de sus gobernantes.

Por supuesto que la revolución tecnológica también ha traído enormes desafíos para los periodistas y los medios de comunicación. Al final de cuentas, los medios ya no tienen el monopolio de intermediación entre el público y la información, como en otras épocas. Ahora compiten con un sinnúmero de generadores de contenidos y de entretenimiento. Sin embargo, esta nueva competencia representa una gran oportunidad para elevar la calidad del periodismo.

Ahora los periodistas y los medios tienen nuevos retos. Ya no basta el rol de ser los observadores iniciales de los hechos, para luego decidir qué es lo que las audiencias necesitan saber. Ahora cobran mayor importancia los roles de verificación, los de ser curadores del torrente de textos, fotos y videos producidos por el público, los de dar sentido y contextualizar, los de agregar valor, los de abrir nuevas perspectivas y fomentar el debate, los de identificar las necesidades de la gente. En suma, los roles de ayudar a construir sociedad. 

¡Feliz Día del Periodista, y que vengan mejores oportunidades para unir a la gente a través de la información!

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