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1 de septiembre de 2022, 4:00 AM
1 de septiembre de 2022, 4:00 AM

Por Walter Alpire Mendoza, economista

Podemos decir que el poder cruceño empezó a cobrar importancia a partir de los 80, cuando la democracia emergió en el país y en los municipios empezó en Santa Cruz. Algunos grupos y empresarios cruceños también tomaron la posta y se sintieron convocados y con una misión superior: proteger a Santa Cruz, aunque no sabemos exactamente de qué o quién. Todo esto fue contado y cuadriculado por el escritor y académico Reymi Ferreira Justiniano, para bronca de los cuestionados.

Como Santa Cruz es, desde hace mucho, la locomotora de Bolivia, era obvio que la Alcaldía primero y la Gobernación después, tenían que entrar al juego de fuerzas del poder. Desde luego que se presentaron también los infaltables políticos, aunque con fuertes limitaciones de liderazgo, al extremo de que ningún líder político se impuso claramente, a excepción tal vez de uno, como veremos después.

Además, Santa Cruz era una especie de santo grial en el país, pues se sabe que quien quiera gobernar cómodo en Bolivia, debe ganar en el departamento cruceño, ya que es el departamento líder en Bolivia y también el respondón, por las políticas de marginación que ejerce el centralismo y que obstaculizan el crecimiento de esta tierra oriental.

Así surge Percy Fernández Áñez, profesional de indiscutible gran carisma y buena formación, que arrasa en varias elecciones apoyado por el interesado MNR, que nunca logró enjaularlo. Sin embargo, el fenómeno político llamado Max Fernández Rojas dejó una herencia indiscutible, UCS y su hijo Jhonny, que por increíble que parezca le gana no una, sino dos veces al carismático Percy y la tercera a sus herederos políticos.

Al parecer, ese es el Jhonny que los logieros y quienes quieren explotar el regionalismo cruceño subestimaron y se rasgan rabiosamente las vestiduras. Aparentemente, las fuerzas locales consideran de plano que sus intereses son los de Santa Cruz y eso no es así de ninguna manera, porque los sagrados intereses cruceños están por encima de cualquier partido político, logias u oportunistas de cualquier clase.

Lo correcto hubiera sido que, si estas fuerzas fueran lealmente cruceñistas, hubieran hecho causa común con Jhonny Fernández Saucedo y ofrecido su apoyo en toda política a favor de Santa Cruz. Como esto no fue así, al jefe de UCS no le quedó otra salida que pactar con el Movimiento al Socialismo, MAS, que está listo para estas ocasiones imperdibles y tener así la gobernabilidad necesaria para manejar el municipio.

Exactamente lo mismo tuvo que hacer el ya mencionado carismático Percy Fernández, que terminó pactando con el MAS, alabando a Evo de todas formas, aunque en su momento también empezó coqueteando con Goni Sánchez de Lozada y de rodillas. El resultado es que ahora vemos a los opositores a Jhonny correteando detrás de él para encontrar cuanto error puedan y hacer escándalo y medio, dejando a un lado su otra y tal vez más importante función, que es la de legislar en el Concejo Municipal.

En verdad, hubiera sido muy importante que nuestro alcalde hubiera estado con todas las fuerzas cruceñas en esta hora definitoria del censo, pero el juego político era ese precisamente, marginarlo para surgir como los adalides de los intereses de Santa Cruz.

Lamentablemente, le hicieron flaco favor a nuestro departamento y favorecieron grandemente al Movimiento al Socialismo. Veremos cómo termina esta pulseta de intereses y hasta dónde saldrá perjudicada Santa Cruz. La Historia no perdona y tiene memoria.

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