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14 de mayo de 2023, 4:00 AM
14 de mayo de 2023, 4:00 AM

Juan Carlos Núñez

El rol del docente es fundamental en cualquier momento, pero en tiempos de cambio constante, su función se vuelve aún más importante. Los docentes deben ser capaces de adaptarse rápidamente a los cambios y estar preparados para enfrentar nuevos desafíos en su labor educativa.

En primer lugar, el docente debe estar actualizado y tener un conocimiento profundo de los nuevos enfoques pedagógicos y tecnologías educativas que surgen constantemente. Esto implica estar al tanto de las últimas tendencias en educación, participar en capacitaciones y evaluaciones continuas, utilizar herramientas tecnológicas y recursos didácticos innovadores para enriquecer su enseñanza.

La irrupción de las nuevas tecnologías ha cambiado radicalmente la forma de acceder a la  información, ahora, todo el contenido que era seleccionado por el docente para que llegue al estudiante está en la red. En el plano del autoaprendizaje muchos estudiantes dominan el tema por la información actualizada liberada en el internet.

El docente está frente al desafío de  ayudar, guiar, facilitar la construcción del conocimiento del alumnado, promoviendo su desarrollo integral y fomentando el pensamiento crítico, resolución de problemas y la creatividad. Esto implica adaptar su enseñanza a las necesidades individuales de cada estudiante acordes a la realidad y hacer uso de metodologías activas pertinentes que involucren a los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje.

En segundo lugar, la educación basada en competencias ha sido fundamental para enfrentar los cambios constantes y debemos recordar que es un enfoque educativo que se centra en desarrollar habilidades prácticas y aplicables en el mundo real, esto se logra a través del uso de proyectos y tareas prácticas, que permiten a los estudiantes aplicar lo que han aprendido en situaciones reales con ética y responsabilidad.

En el aprendizaje basado en competencias el estudiante aprende según su ritmo y habilidades. En estos casos, los docentes deben contar con capacidades de evaluación de acuerdo al dominio de  habilidades y resultados de aprendizaje que obtienen de manera individual en cada uno de los estudiantes.

En estos tiempos el docente debe ser un modelo para seguir, en cuanto a la adopción de valores y actitudes positivas, como la tolerancia, la empatía, la responsabilidad, respeto y protección al medio ambiente, los que implica fomentar un ambiente de respeto y confianza en el aula, así como promover el diálogo y el trabajo colaborativo entre los estudiantes, esto es aprender haciendo.

Debe ayudar a gestionar habilidades blandas, por lo cual hay que dominarlas. Estamos en la era del trabajo en equipo, la empatía, el respeto al otro, la pluralidad, las tendencias de empleo así lo apuntan.

Es tiempo de que el docente siga creciendo como lo hicimos en la época de la pandemia, de la que creo que hemos salido engrandecidos.

En definitiva, los docentes nos hemos convertido en agentes de cambio capaces de liderar procesos de transformación en su entorno educativo y dispuestos a adaptarnos a las nuevas exigencias y desafíos educativos. Debemos ser innovadores, colaborativos y comprometidos con el aprendizaje continuo para poder brindar una educación de calidad a sus estudiantes, preparándolos para enfrentar un mundo cada vez más cambiante.

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