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El alcalde Jhonny Fernández dijo el domingo pasado que, según proyecciones epidemiológicas, esta será la peor semana de la tercera ola.

El augurio coincide con una serie de factores que afectan al ciudadano: la falta de oxígeno en centros más pequeños, que sirven de contención de los enfermos, la saturación sostenida de las camas en los sistemas público y de la seguridad social, y ayer se acabaron las vacunas para primeras dosis.

Como si fuera poca cosa, los médicos, sobre todo en el sistema público de salud, se declaran agotados. Desde hace semanas se quejan ante los medios de comunicación de la burocracia en los trámites para gestionar sus pagos ante el Ministerio de Salud.

Tras un sondeo, EL DEBER corroboró con los hospitales Japonés, San Juan de Dios, Oncológico, de Niños y de la Mujer y Óscar Urenda (de Montero) que se les adeudan varios meses.

Los más molestos en este momento son los médicos y las enfermeras del San Juan de Dios, que reconfirmaron su posición anunciada de no aceptar el ingreso de nuevos pacientes graves, por más que se libere alguna de las 14 camas, debido a que por falta de pago tendrán mermados a sus equipos de trabajo.

“No nos dan respuesta hasta la fecha de la Aisem. Nos prometieron pagar el pasado viernes, ya es una nueva semana y nada aún”, lamentó Andrés Martínez, el encargado de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) Covid-19 del San Juan de Dios. Ya antes calificó de “indolente” el trato.

Teme por una veintena de personas que no han recibido sueldos, debido a problemas de burocracia administrativa, y que según él podrían quedar impagos.

Misa por el primer año de apertura en Montero


Al que peor le va es al Oncológico. Según el director, Nelson Béjar, les deben cuatro meses, y ya van para el quinto. Dijo que les prometieron pagar este viernes, y que están esperando; caso contrario, tomarán medidas.

En el Japonés, a algunos les deben un mes, a otros dos, y hay a quienes adeudan hasta los tres meses que dura el contrato. La desigualdad en los pagos es atribuida, según Richy Anderson Hurtado, responsable de la UTI Covid-19 del domo, a la burocracia que rechaza de forma permanente los informes, incluso por mínimos detalles.

En el Hospital de la mujer Percy Boland están listos para la huelga y para aliarse con los del San Juan de Dios, indicó su director, Óscar Arano, ante el incumplimiento de los pagos desde enero.

En el Hospital de Niños Mario Ortiz ya hubo una huelga, y por eso el Ministerio de Salud, a través de Aisem, comprometió pagar un mes a la mitad de los 46 contratados, y esta semana al resto.

En el Óscar Urenda se repite la situación. La semana pasada celebraron el primer año del hospital con una misa en la UTI Covid-19, pero sin sueldos y sin contratos firmados que les den certezas. Ya el año pasado, el personal de contrato se quedó sin paga de tres meses. Según los afectados, el Ministerio de Salud les dejó en claro que no serían cancelados por culpa de errores en las gestiones administrativas.

En la seguridad social, tanto la Caja Nacional de Salud (CNS) como la Caja Petrolera de Salud (CPS) están con las camas llenas.

El subdirector de la CPS, Juan Pablo Jáuregui, explicó que siguen con los espacios saturados, tanto en UTI como en sala, aunque aclaró que la semana pasada fue peor para ellos.

Mauricio Martínez, jefe UTI de la CNS, dijo que hace dos meses que están saturados y que priorizan a los graves.

La Gobernación aseguró que gestiona para que se agilicen los pagos. EL DEBER buscó a América Bustos, de Aisem, sin éxito.

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