Escucha esta nota aquí

“Falta aire, incluso para llorar por la impotencia”, afirma afligida la señora Damaris Fernández en la puerta del Hospital del Norte de Cochabamba, un centro de salud que atiende a personas afectadas por el coronavirus. “Los medicamentos son caros y no hay; estamos buscando a través del Facebook para salvar a mi mamá”.

El hospital es uno de los tres centros de tercer nivel que tiene la capital del valle y allí no cabe ni un solo paciente más. Está colapsado. El alcalde Manfred Reyes Villa explicó que la situación es “realmente crítica” por el impacto de la pandemia en el sistema de salud y en toda la sociedad.

Una muestra del drama también está en el cementerio general de la ciudad. El viernes por la tarde había “una lista de espera” para cremar los restos de 14 personas que perdieron la vida a merced del virus, señaló Lilian Scott, la administradora del camposanto.

¿Y cómo es que se llegó a esta crisis? Reyes Villa y el gobernador Humberto Sánchez están seguros de que el relajamiento y las reuniones sociales de finales de abril e inicios de este mes tuvieron mucho que ver. “Tenemos jóvenes de 30 años en terapia intensiva; niños y adolescentes ingresados en nuestros centros de salud. Les pido a los padres de familia y a los mismos jóvenes que evitemos reuniones y fiestas, porque esa es una situación de alto riesgo”, subrayó el alcalde de Cochabamba, visiblemente afectado.

Una muestra de esta crisis está en el reporte sanitario del jueves 19 de mayo, cuando el Servicio Departamental de Salud (Sedes) informó de 23 contagios en niños, tres de ellos menores de cinco años y 20 menores de 13 años.

“Vamos a ganar si usamos correctamente el barbijo, si mantenemos el distanciamiento social, si nos lavamos las manos y no hacemos fiestas”, aseguró Sánchez

Ambas autoridades se reunieron el viernes junto con especialistas para evaluar la situación. Tras el análisis de los datos, aprobaron más restricciones de circulación. Sólo se puede transitar entre las 05:00 y 20:00, salvo situaciones de emergencia, de lunes a sábado. El domingo hay cuarentena total en la ciudad.

Medicamentos

Alejandro, un joven que también aguardaba novedades sobre la recuperación de su hermano, estaba en busca de un medicamento que prácticamente ha desaparecido de las farmacias y que es empleado por los médicos para frenar el avance del virus. “No hay Remdesivir y necesitamos seis ampollas; dos son urgentes”, afirmó.

Frente al Hospital del Norte, un moderno edificio construido recientemente a ocho kilómetros de la plaza central de Cochabamba, se han abierto varias farmacias y todas ellas prometen conseguir el medicamento, pero para dentro de tres días. “La importadora de esta línea de medicamentos que son rusos está en Santa Cruz y no han traído”, afirma con pesar Rosario Terán, quien tiene a su cuñado ingresado en el nosocomio.

EL DEBER conversó con cuatro parientes de personas que están atentos a las novedades y requerimientos. Todos esperan afuera, porque la carga viral al interior del centro de salud es muy elevada.

En el municipio cochabambino existen tres hospitales de tercer nivel. Uno está situado al norte de la ciudad, —donde estuvo este rotativo— el otro al sur y el tercero en la zona central. Además, existen 29 centros de salud, que durante la última semana han atendido un 80% de casos de Covid, respecto a otras dolencias que se presentan sin pandemia.

El sistema municipal cochabambino tiene 354 médicos y existen ocho áreas de terapia intensiva y 18 salas de terapia intermedia, donde los pacientes pelean por cada molécula de oxígeno para poder recuperarse.

“El sistema de salud de Cochabamba está colapsado. Hemos tenido una falta de oxígeno medicinal. Sé que existe una gran demanda a nivel nacional, pero hemos logrado conseguir para los próximos diez días”, precisó el alcalde el sábado.

El martes 18 de mayo, la presión sobre el sistema de salud de la ciudad fue de tal magnitud que el Hospital del Sur, donde existe una planta generadora de este insumo, se quedó sin provisiones para los pacientes recién llegados.

Con el respaldo de la Gobernación, ese día se movilizaron unas 30 ambulancias para transportar a los pacientes del sur al norte. Reyes Villa anticipó que se construirá una planta de mayor capacidad para la generación de oxígeno medicinal. Ya se ha movilizado maquinaria del municipio para preparar el terreno. Estas nuevas instalaciones estarán en un área próxima al Hospital del Norte.

El viernes por la noche, ante la situación de colapso del sistema de salud, que está soportando un promedio de 700 casos diarios desde hace diez días, provocó la aplicación de medidas para frenar la velocidad de contagio, una de las variables que se emplea para medir el estado de situación.

Si para los primeros días de mayo cuatro personas se contagiaban por hora, para el viernes -cuando se reunió el Comité de Emergencias Municipal (Coem)- se reportaron hasta 18 infecciones cada 60 minutos, una cifra que muestra que los contagios están cerca de triplicarse. “Somos los seres humanos, la población la que lleva y trae el virus de acuerdo con la movilidad de las personas”, dijo el coordinador de Planificación de la Alcaldía cochabambina, Johan Sosa.

A este indicador se suma el riesgo municipal que es el más elevado de todo el país. Si para inicios de abril este indicador estaba en el 72%, ahora es del 98%. “Esa es la probabilidad de contagio que existe en caso de que una persona salga a la calle sin barbijo o no tenga el cuidado de lavarse las manos”, afirmó Sosa.

Reyes Villa consideró que proporcionalmente a la cantidad de población, Cochabamba está en el epicentro de los contagios y esto ha motivado varias otras medidas como la vacunación masiva. De hecho, esta es la primera capital del país que intensificó la vacunación masiva reduciendo la edad a mayores de 45 años. Las autoridades incluso anticipan una evaluación para reducir ese límite de edad, puesto que se trata del grupo económicamente activo y que está siendo más afectado.

El gobernador Sánchez explicó que la situación, a escala departamental se analizará en el 2 de junio en el Comité de Emergencias Departamental (Coed), pero sin perjuicio de que cada municipio asuma las restricciones que considere oportunas.

Pérdidas

Para una población que en 2020 superó los 700.000 habitantes, existen 2.029 camas hospitalarias. En el departamento de Cochabamba, más de 1.100 personas murieron en el último año por Covid, según el recuento del Sedes.

Pero los servicios funerarios se han incrementado en la última semana, especialmente para cremar los cuerpos de personas que no pudieron doblegar la agresividad del virus, como es el caso de José Copa que ofrecía Remdisivir y otros medicamentos que se estaban suministrando a su mamá antes de su fallecimiento.

“Ya no necesito este remedio. Yo compré en Bs. 1.200 cada ampolla y ahora no sé qué haré con esto. Mi mamá se fue y no llegó a usarlo”, afirmó el joven en instalaciones del Campo Ferial de Cochabamba (Feicobol), donde está el centro de vacunación masiva y el servicio ambulatorio para la toma de muestras del antígeno nasal. “La fila más larga es la de las personas que están esperando la prueba y la pequeña es para las vacunas”, señala una de las funcionarias del Sedes que fue desplegada al lugar junto con decenas e voluntarios y profesionales de la Universidad Mayor de San Simón.

“Tenemos dos crematorios en calidad de colapso. Esto quiere decir que tengo cuerpos que están en lista de espera. La capacidad de cremación es de 14 cuerpos entre las 06:00 y las 18:00”, indicó la administradora del cementerio de Cochabamba el sábado.

Scott contó que la gente se desespera mucho para entrar al cementerio y despedir a sus familiares. “Incluso nos agreden, nos insultan y nosotros no podemos permitir que ingresen porque la carga viral es muy alta por la cantidad de entierros que hemos tenido”, manifestó la funcionaria.

El alcalde Reyes Villa prometió gestionar recursos para instalar otro horno crematorio adicional para poder sortear la crisis. El jueves 19 de mayo, el burgomaestre se quebró ante los periodistas por la muerte del director de Auditoría Interna, Erick Bustos.

“Tenemos 24 funcionarios de la Alcaldía que están internados y hemos lamentado el fallecimiento de una profesional y del director Bustos”, afirmó el alcalde.

En otras comunas del departamento, la situación también es compleja. En Sacaba, un municipio ubicado a 13 kilómetros de la capital, el presidente del Concejo Municipal, Daniel Escalera, murió el sábado y en el Trópico de Cochabamba se dejaron sin efecto las clases semipresenciales ante el incremento de contagios.

“No bajamos del promedio de 700 contagios todos los días y esperamos no llegar a las cifras de proyección de 1.000 casos por día, pero nos estamos aproximando a esa cantidad”, señaló ayer el responsable de Vigilancia Epidemiológica del Sedes, Rubén Castillo.

El pico de la tercera oleada se prevé para junio en Cochabamba, el epicentro de contagios del país.

Comentarios