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Cada año, a partir de octubre, los reclamos por el incremento en el monto de las facturas de electricidad se hacen más frecuentes y cunde la especulación y la desinformación sobre las razones reales del aumento.

Como preámbulo, de acuerdo a datos de la Autoridad de Fiscalización de Electricidad y Tecnología Nuclear (AETN), la evolución de la tarifa promedio al consumidor final en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) -en las cinco categorías establecidas- fue de 10,48 centavos de dólar (¢) por kilovatio/hora (kW/h) en 2020, mientras en 2019 fue de ¢ 10,76; es decir, un decremento del -2,6%. Sin embargo, en años anteriores (2008-2019) el crecimiento de la tarifa fue sostenido, a un ritmo promedio del 3,8% anual, siendo el año 2011 el de mayor registro, con un 7% con relación a 2010.

Cabe señalar que las tarifas de electricidad al consumidor final son definidas por la entidad reguladora cada cuatro años, en base a estudios tarifarios que toman en cuenta todos los costos de la cadena de suministro; es decir, generación, transporte y distribución. Entonces, el próximo reajuste será en 2023.

Las tres respuestas

El gerente General de la Cooperativa Rural de Electrificación de Santa Cruz (CRE R.L.), Carmelo Paz, aclaró que las tarifas de electricidad al consumidor final, no se incrementan cada fin de año y este tema, al ser muy sensible para la población, merecen explicaciones para evitar confusiones o malas interpretaciones.

La primera: las tarifas de electricidad al consumidor final, sean estos domicilios, comercios o industrias, están conformadas por la suma de tres tipos de costos: de Generación, de Transmisión (peajes) y de Distribución, que son aprobados por la AETN, de acuerdo a lo que establece la Ley de Electricidad N° 1604.

La segunda: En Bolivia se dispone de un parque generador conformado principalmente por usinas térmicas (gas natural) e hídricas. “Por esta razón, los precios de la actividad de generación son establecidos cada seis meses, en función a la disponibilidad del agua en las represas, junto a estos precios de generación, también se establecen los precios de la actividad de transmisión en función a las inversiones realizadas”, señaló Carmelo Paz.

La tercera: las tarifas de Distribución a ser aplicadas al consumidor final, son aprobadas cada cuatro años, modalidad que está establecida en la Ley de Electricidad y es similar a la práctica de otros países. “Estas tarifas son revisadas por el organismo regulador y toma en cuenta la mejora en la eficiencia de las distribuidoras (costos de administración, de consumidor y de operación y mantenimiento), las inversiones que realizan y el crecimiento del mercado que atienden”, añadió el gerente de CRE.

En tal sentido, el ejecutivo precisó que la normativa nacional del sector eléctrico en cuanto a tarifas al consumidor final, está diseñada de tal forma que no se registren variaciones estacionales de las tarifas al consumidor final, en caso que hubiera que reconocerse mayores inversiones, la máxima variación autorizada es del orden del 3%.

“Por lo tanto, el pensar o suponer que cada fin de año se tiene que esperar incrementos tarifarios no es verdad y lo que sí ocurre es que en zonas geográficas tropicales como Santa Cruz, donde las condiciones climáticas a fin de año exigen mayor demanda de energía, debido a las altas temperaturas que se registran, se evidencian incrementos en las facturas de los consumidores porque hay mayor consumo”, aclaró.

Santa Cruz consume más

El departamento de Santa Cruz, con alrededor de 3,36 millones de habitantes, es el mayor consumidor de energía eléctrica, que demanda el 45% de los 1.600 megavatios (MW) que se generan en el país.

Para el presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad (CBE), Miguel Castedo, lo que ocurre en el departamento cruceño es que, a partir de los meses de calor, es decir desde septiembre hasta marzo de cada año, los consumidores evidencian que pagan más por las facturas del suministro de electricidad. “Esto se debe a que su consumo de energía aumenta en estos meses debido al clima caluroso, porque se tiene mayor uso de aire acondicionado, ventiladores e incluso, al mayor consumo de refrigeradores y otros equipos que tienen que ver con el acondicionamiento de ambientes”, sostuvo Castedo.

Esta situación, según la distribuidora cruceña CRE, exige que se realice mayores compras de electricidad a las empresas generadoras para poder abastecer a sus consumidores y, además, provoca que realice mayores inversiones para poder brindar el servicio con la calidad establecida en la reglamentación legal.

La salud del sistema eléctrico

Bolivia cuenta con un sistema eléctrico robusto, que en algún momento ha permito proyectar exportaciones de energía a la Argentina. La capacidad instalada sobrepasa los 3.000 MW, mientras la demanda ronda los 1.600 MW.

En comparación con los países de la región, nos encontramos en la mitad de la tabla, en cuanto a precios se refiere: tenemos un promedio de $us 0,10 por kW/h, donde Venezuela tiene los costos más bajos ($us 0,002) y Nicaragua el más alto ($us 0,33), según datos del Banco Mundial y la Cepal.

Para el presidente de la CBE, esto se explica porque se puede observar un ligero incremento en el PIB a nivel país cuando hay movimiento económico mayor por un mayor consumo de energía, “porque el crecimiento del PIB y de la energía tiene una elevada correlación”, sostuvo Miguel Castedo.

“En cuanto al sistema eléctrico, este debe estar preparado para abastecer la demanda de los consumidores en todo momento y, en este entendido, cuando se incrementa la demanda eléctrica, por ejemplo, en Santa Cruz, las instalaciones de las empresas eléctricas de generación, transmisión distribución deben ser reforzadas, lo que representa mayores inversiones que van acompañadas con mayores ventas”, añadió.

Tarifa Dignidad

El 31 de marzo de 2006, el Gobierno y las empresas que operan en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), a través del Decreto Supremo N° 465, suscribieron un convenio para implementar la “Tarifa Dignidad”, que consiste en un descuento del 25% del importe total facturado por consumo de electricidad y es aplicado a todos los consumidores de la categoría domiciliaria con consumos menores o iguales a 70 kW/h por mes.

De acuerdo con datos de la AETN, durante la gestión 2020, el mayor porcentaje de beneficiarios con la Tarifa Dignidad se encuentran en los departamentos de Potosí (74,3% de su población) y Oruro (67,5%). El menor beneficiado fue Santa Cruz, con el 24,4%.

Este descuento es financiado por las empresas del sector eléctrico, que el año pasado aportaron Bs 81 millones, de los cuales los mayores ENDE Andina pagó Bs 12,85 millones y CRE, Bs 12,40 millones.

OPINIÓN

Se deben cubrir los costos de suministro

Sergio Arnez  / Ing. eléctrico y analista

Las tarifas de electricidad al consumidor final son definidas por la Autoridad de Electricidad cada cuatro años, en base a estudios tarifarios que toman en cuenta todos los costos de la cadena de suministro.

Lo que ocurre todos los años en esta época en Santa Cruz es un incremento de la temperatura ambiente respecto a meses anteriores, lo que origina un mayor uso de acondicionadores de aire, ventiladores, y mayor exigencia a equipos de refrigeración, lo cual termina en un incremento importante en el consumo de electricidad.

Por otro lado, la tarifa de electricidad para cualquier categoría de consumidor, está dividida en tramos de consumo, cuyo precio unitario se incrementa levemente, conforme el consumo alcanza tramos superiores. Por ello, al subir el consumo de un usuario, este podría alcanzar un tramo de mayor tarifa, por lo cual, además de pagar un monto mayor por mayor consumo, el usuario podría pagar una tarifa algo mayor.

La misma lógica se aplica en todas las categorías de consumidores y en todas las distribuidoras del país. Sin embargo, el consumo de electricidad en Santa Cruz es mucho más alto que en las regiones templadas y frías, por lo cual las facturas de electricidad en esas regiones son más bajas y no se presentan diferencias marcadas en el año.

Por ello, ningún suministro puede sobrevivir mucho tiempo si no se cubren todos sus costos y por ello es muy importante que las tarifas reflejen los costos reales. Las tarifas de electricidad en Bolivia siempre han sido bajas, debido a que teníamos gas natural en abundancia y lo utilizamos a un precio muy inferior al de mercado internacional (el precio real) para la generación de electricidad y otros requerimientos internos.

Esto tiene varios efectos negativos como la inviabilizacion de proyectos de eficiencia energética y de generación a partir de fuentes renovables.

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