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La acelerada digitalización que supuso la llegada de la pandemia del coronavirus al mundo no tiene a Bolivia fuera de ese nuevo panorama y el uso de las herramientas tecnológicas, como la nube, ha significado el medio para sobrellevar esa nueva realidad.

La mayoría de las empresas ha sufrido el impacto de la pandemia y muchas de ellas tuvieron que pasar de la estrategia a la “urgencia digital”, desplegando en muy poco tiempo, sistemas y canales acordes. De esta manera, el trabajo remoto impulsó fuertemente la adopción de soluciones de correo, videoconferencia y colaboración, y en este sentido, la nube permitió desplegar ambientes de colaboración y trabajo remoto con la flexibilidad y velocidad que se requería para la nueva situación.

Un reciente estudio realizado por la Fundación para el Desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicación en Bolivia (Fundetic-Bolivia) desveló que las organizaciones y empresas bolivianas tienen una percepción altamente positiva del uso y la aplicación del servicio de nube y esto se refleja en que 8 de cada 10 encuestados indicaron tener soluciones de nube implementadas en la actualidad.

El estudio se realizó en las áreas urbanas de las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz y tomó como unidad de análisis a instituciones de gobierno, empresas, universidades y banca.

El 58% de los encuestados utiliza la nube en un modelo de software como servicio (SaaS); es decir, que el proveedor de la nube desarrolla y mantiene el software, proporciona actualizaciones automáticas y pone el software a disposición de sus clientes a través de internet sobre una base de pago por uso.

El estudio reflejó también que el (57%) toma en cuenta la seguridad como el principal elemento a considerar a la hora de elegir o evaluar un proveedor de servicios de nube, lo que implica una vital importancia en la era digital, ya que la ciberseguridad es el reto central. Sin ella, los derechos humanos más básicos como la privacidad no pueden existir.

Según los resultados del estudio, el factor económico también es importante a la hora de inclinarse por la nube. Es más, el ahorro de costos fue el principal beneficio mencionado por las empresas para migrar a los servicios de nube. Le siguen la capacidad de almacenamiento (15%), disponibilidad y escalabilidad (14%) y agilidad (10%).

Hoy en día hay planes y servicios para todos los tamaños y presupuestos. Se paga por lo que se usa.

Y es que la tecnología en la nube es ahora lo suficientemente potente como para que los servicios se puedan personalizar e interconectar para ofrecer no solo los flujos de trabajo genéricos que utiliza cada organización, sino también los requisitos muy específicos de diferentes industrias. Las organizaciones pueden emplear estas capacidades para mejorar el tiempo de generación de valor, aumentar la agilidad y reducir los costos.

Cambios

Las empresas han de responder ahora a cuánto y cuándo será el impacto que tenga esta realidad en su modelo de negocio. Tienen que abordar los retos ya de presente puestos encima de la mesa. De acuerdo con otro estudio de la consultora Boston Consulting Group, solo uno de cada seis clientes encuestados veía viable su supervivencia antes de abordar la digitalización.

Para engancharse a este tren en marcha y no bajarse antes de tiempo, las organizaciones deben crear una serie de capacidades digitales básicas que les permita competir en su sector. Una de las maneras más sencillas de abordarlo es a través de la nube, que habilita el acceso a tecnologías exponenciales que influyen en el modelo de negocio, la plataforma y los procesos.

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